Exterior

Latinoamérica, intersección vial de intereses mercantiles y políticos

· Desde México hasta la Patagonia, la región se enfrenta a los efectos inmediatos de la diplomacia testosterónica de Donald Trump y el apetito desmedido de Pekín

Luca Pollipoli | Domingo 31 de agosto de 2025
Sin embargo quedarse neutral en la guerra comercial entre los dos mastodontes resulta utópico o por lo menos nada sencillo. Las medidas proteccionistas adoptadas por el líder republicano están ocasionando efectos heterogéneos en la franja central y meridional del continente americano. Por un lado, la desaceleración del crecimiento económico mundial – especialmente en Estados Unidos (EE.UU.), China y Unión Europea (UE) – aminora las transacciones internacionales penalizando el desarrollo socioeconómico de la región. Pero a su vez al cerrarse una puerta suele abrirse una ventana existiendo la posibilidad de desviaciones financieras en caso de incrementarse las barreras arancelarias en ambas orillas del Atlántico. Los países latinoamericanos tendrían la oportunidad de convertirse en socios alternativos al beneficiarse de impuestos aduaneros relativamente más bajos.

A pesar de este hipotético escenario, la capacidad de América Latina de diferenciar su abanico de vínculos comerciales dependerá de un contexto internacional que se caracteriza por la gradual fragmentación. Hipotéticamente el territorio ubicado al sur del istmo de Panamá estaría mejor posicionado que México o Centroamérica al garantizar una determinada neutralidad. Pero la incertidumbre es constante.

El regreso del magnate neoyorkino a la Casa Blanca ha revolucionado en menos de un cuadrimestre los decenales equilibrios geoestratégicos. La rápida escalada de las tensiones comerciales y unos niveles extremadamente elevados de incertidumbre política repercuten a diario sobre la actividad económica global. En el dosier World Economic Outlook del mes de abril (es posible consultar el documento al enlace https://shorturl.at/cJHoK) el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica un crecimiento mundial del 2,8% en 2025 frente al 3,3% de lo vaticinado en enero. Se espera que tanto EE.UU. (1,8%) como China (4%) reduzcan sus índices de desarrollo respectivamente 0,9 y 0,6 puntos porcentuales. De lo contrario la zona euro frenará un 0,2 estancándose su tasa de crecimiento en el 0,8%.

Guarismos que impactarán en Latinoamérica, cuyos índices de desarrollo se verán limitados por una menguante demanda externa inferior a los periodos anteriores y en particular por la desaceleración de China. Los precios de las materias primas también han ido reduciéndose empeorando de tal manera los términos de intercambio para muchos países de la región. Siempre en el mencionado informe el FMI prevé que el Caribe y América Latina crecerán un 2% este año, un 0,5 menos que lo estimado a principios de 2025.

La actuación mesiánica de Trump el 2 de abril en el denominado Liberation Day tuvo efectos devastadores a nivel global. En un primer momento los países latinoamericanos salieron relativamente ilesos en comparación con el resto del mundo. Con las excepciones de Venezuela, Guayana y Nicaragua, los estados de tal región se vieron afectados por un impuesto del 10%. Un porcentaje menor al tener Washington superávit comercial. México no figuró en las enormes tablas y tampoco incluido en la orden ejecutiva porque ya se habían anunciado incrementos arancelarios debidos a las crisis del fentanilo y la inmigración clandestina. Además las exportaciones aztecas no están sujetas a tributación al cumplir el Gobierno de Claudia Sheinbaum con las reglas del tratado de libre comercio T-MEC. El compromiso de la administración estadounidense de no alterar los términos del NAFTA 2.0 proporciona cierta estabilidad en los intercambios comerciales de Norteamérica. Pero tampoco México puede relajarse a corto plazo al ser anunciada en 2026 una revisión del acuerdo.

El catastrofismo financiero ha quedado pospuesto el 9 de abril, día en el que estaba previsto que entrasen en vigor los aranceles recíprocos. El líder republicano anunció que la totalidad de los socios comerciales, excepto Pekín, se enfrentarían durante un periodo de 90 días a un impuesto del 10%. También Venezuela, Guayana y Nicaragua disfrutarán hasta el verano de una tarifa más baja a la prevista. La imposición arbitraria es superior al parámetro cero que deberían tener los socios comerciales incluidos en tratados de libre comercio con EE.UU. (República Dominicana, Colombia, Chile y Perú). Pero al ser el arancel casi universal – algunas mercancías estratégicas han sido excluidas – los productores latinoamericanos no se encuentran en una situación de desventaja relativa.

Por ejemplo, los agricultores cafeteros colombianos se enfrentarán a la misma barrera que sus homólogos brasileños. Únicamente México sigue beneficiándose de unas condiciones privilegiadas que favorecen el movimiento transfronterizo de aguacates, pimientos y maquinaras eléctricas entre otros. Al finalizar los 90 días, siempre que se vuelvan a introducir los aranceles recíprocos anunciados el 2 de abril, los exportadores de América Latina gozarían de una ventaja competitiva frente a Vietnam, el segundo mayor exportador de café del mundo, que sería vejado con un impuesto del 46%.

Asimismo, la encarnizada guerra entre Washington y Pekín por el liderazgo mercantil global puede beneficiar el intercambio de los productos latinoamericanos al hacerlos más competitivos. Las exportaciones de soja brasileña se han disparado hacia China superando con creces las de EE.UU. Por obvias razones un acuerdo entre las dos grandes potencias que reduzca el déficit comercial estadounidense tendría efectos perniciosos hacia Latinoamérica. Pero de momento trátense de un escenario improbable, siempre que Donald Trump no vuelva a sorprender con sus peculiares cambios de opinión.

En un contexto de enorme incertidumbre, Latinoamérica tiene la oportunidad de diversificar y fortalecer su rol en el comercio global reforzando nuevos vínculos. La región posee entre el 50% y el 60% de las reservas mundiales de litio, encabezando Bolivia, Argentina y Chile junto a Australia tal clasificación. Igualmente, abundan recursos críticos como el níquel y el cobre, materiales claves en la industria tecnológica y la revolución digital. También cabe recordar que el 30% de su producción energética deriva de fuentes renovables. La hidroelectricidad abastece el 50% de la demanda en Brasil y Colombia, mientras que países como México, Chile y Uruguay sobresalen en producción eólica. La geotérmica asegura un consumo ininterrumpido y de fácil acceso en Costa Rica, México y El Salvador.

Algunos estados sudamericanos están logrando posicionarse como socios preferentes de las grandes potencias económicas tratando de rentabilizar su neutralidad para estrechar lazos diplomáticos. Estos repercuten favorablemente en el aumento de las exportaciones siendo los acuerdos comerciales fundamentales para reducir barreras y mejorar la competitividad. Las exitosas negociaciones entre la UE y el Mercosur concluidas en diciembre de 2024 representan un avance más que importante y es probable que también Bolivia decida sumarse al acuerdo.

Únicamente cinco estados – Chile, Perú, Costa Rica, Nicaragua y Ecuador - comercian libremente con Pekín. Ampliar estos acuerdos de libre transacción podría alargar la Nueva Ruta de la Seda que en un primer momento estaba pensada para mejorar la conectividad entre Asia, Europa y África. Que Latinoamérica sea un territorio anhelado por el dragón chino es un secreto a voces. Su presencia en la región es más que significativa al haberse incrementado los intercambios financieros desde los 18 mil millones de dólares de 2002 hasta los 500 mil millones en 2024. En un anterior redactado se hizo hincapié en cómo el nuevo puerto de Chancay en Perú, totalmente edificado por la empresa estatal Cosco que tiene una participación mayoritaria, aumentará ulteriormente la influencia china en Latinoamérica (más información al enlace https://shorturl.at/QeBhO).

Sin embargo, priorizar los lazos con Beijing expone los estados de Sudamérica a una excesiva dependencia de exportaciones y materias primas que obstaculizaría a largo plazo la diversificación y el crecimiento. Asimismo, una mayor integración en las cadenas de suministro hacia EE.UU. haría peligrar el reforzamiento de los nexos con las empresas chinas debido a las medidas proteccionistas de Washington. Los gobiernos de la región están llamados a desempeñar intricados ejercicios de funambulismo. El caso más evidente es el de Colombia; Gustavo Petro, cuestionado por el regreso del país cafetero a los índices de violencia de los años Noventa y por los escándalos gubernamentales, en numerosas ocasiones ha reconocido públicamente su interés para adherir a la Belt and Road Iniciative.

La posición estratégica de Latinoamérica y sus importantes depósitos de materias primas facultan estrechar relaciones comerciales y atraer inversiones heterogéneas. El gran desafío para las diferentes administraciones consiste en asegurar su neutralidad o capacidad de jugar a varias bandas en un contexto de fragmentación económica y política. España, correa de transmisión histórica entre Europa y Sudamérica, tiene un as bajo la manga para reforzar un prestigio internacional que ha ido menguando por algunas decisiones muy cuestionables del actual Gobierno en términos diplomáticos y que no contribuyen favorablemente a su consolidación como actor geopolítico. Carpe Diem.