A pesar de estas trabas, las empresas españolas sacan su lado más optimista y 2 de cada 3 confían en que la situación mejore en los próximos 12 meses. Un nivel de esperanza que también supera el de las otras economías de su entorno: Italia (62 %), Alemania (48 %), Países Bajos (48 %) y Francia (40 %).
Los precios al alza, un quebradero de cabeza para las empresas
Los altos precios son otro de los grandes quebraderos de cabeza para las empresas españolas. De hecho, les está resultando más desafiante hacer frente al alza de los precios de los componentes críticos (84%) que a los cuellos de botella en la cadena de suministro para su fabricación (66%). A esto se suma el aumento del coste energético, que el 70% de las empresas afirma que les repercute, así como la presión competitiva de proveedores más baratos (62%). En consecuencia, se ven bajo un estrés financiero significativo, que de acuerdo al 76% de las empresas se ve además agravado por el difícil contexto económico global y, según el 65%, también por el nacional.
Para responder a este estrés, las empresas hacen alarde de su resiliencia y realizan grandes esfuerzos para blindar sus cadenas de suministro frente a la crisis: el 46% ya ha optado por diversificarla y más de la mitad (51 %) planea hacerlo en breve. También crece la apuesta por proveedores locales (50%) y por reforzar la ciberseguridad (48%), medidas que buscan garantizar la continuidad operativa y mantener la rentabilidad en un entorno adverso.
La automatización, la respuesta de la empresas para aumentar su resiliencia
La automatización se suma igualmente a este abanico de respuestas y crece, por tanto, la inversión de las empresas españolas en este ámbito: el 40% ha destinado una parte de su presupuesto a este fin en el último año, mientras que el 48% tiene previsto hacerlo. Además, el 43% optimizó las soluciones con las que ya contaba. Concretamente, las 3 áreas en las que las empresas han centrado sus esfuerzos de automatización han sido la gestión de inventarios (59%), la tramitación de pedidos (59%) y el seguimiento de los envíos (44%).
No obstante, persisten algunos obstáculos que frenan la implantación de una cadena de suministro inteligente como la gran inversión inicial que supone (33%), la dependencia de proveedores (29%) o las preocupaciones en torno a la ciberseguridad (25 %). Los retos organizativos (24%), como la poca claridad en el reparto de responsabilidades o las posibles críticas internas, y las dificultades para integrar las herramientas de automatización de forma fluida en el sistema existente (23%) también ralentizan la implementación en la industria.
Europa como refugio estratégico
Los factores geopolíticos siguen impactando con fuerza en las perspectivas empresariales. La guerra en Ucrania y el conflicto comercial entre EE.UU y China son percibidos como las mayores amenazas (59 % y 58 %, respectivamente), seguidos de las tensiones entre la UE y China (57 %) y el aumento de los aranceles estadounidenses (52 %).
Por ello, muchas compañías refuerzan su presencia en Europa. En el último año, el 46% cerró nuevos acuerdos con empresas del norte, oeste y centro del continente, y un 38% planea hacerlo en los próximos 12 meses. También el sur y el este europeo han cobrado peso, con un 32 % de empresas que han establecido nuevas relaciones comerciales en estas áreas recientemente y un 39% que tiene previsto hacerlo pronto. Las alianzas fuera del continente son, en cambio, más limitadas, ya que se sitúan entre el 10% de África y el 18% de regiones como Sudamérica o el sur, sureste y este asiático. Estados Unidos, por su parte, se queda con un 17% de alianzas.
En consecuencia, las demandas al gobierno reflejan esa misma necesidad de cohesión europea. El 48% solicita un fortalecimiento del mercado único europeo mediante programas de estímulo económico, el 47% pide la desvinculación de la dependencia de componentes críticos mediante la expansión de las capacidades de producción en Europa y el 46% desea una reducción de la burocracia dentro de la Unión Europea para fortalecer el comercio interno.
Además, para garantizar la continuidad de su actividad empresarial, las empresas españolas reclaman más inversión para impulsar las pymes (49%), una burocracia más ágil (46%) y mayor apoyo a la investigación de nuevas tecnologías (44%). También un 40 % apuesta por más inversión en infraestructuras digitales para alcanzar la soberanía tecnológica.
“Si algo nos han enseñado los últimos años es que vivimos en una época de cambios constantes”, resume Christian Reinwald, Director de Gestión de Producto y Marketing en reichelt elektronik. “Así como la situación de las cadenas de suministro puede alterarse rápidamente por pandemias, guerras, conflictos comerciales u otros imprevistos, las empresas deben transformarse y adaptarse con la misma rapidez. La automatización y las soluciones inteligentes pueden ayudar en ese camino; para el resto, la consigna es mantener la calma y perseverar. Esto demuestra la gran resiliencia de las empresas”.