En “La Sagrada Familia” se tira implacablemente del hilo con la obsesión de seguir el rastro de quienes se han beneficiado de su cercanía al presidente. El resultado es una obra minuciosa que identifica una constelación de familiares, cargos de confianza y estructuras empresariales que han convertido su proximidad al poder en vía directa a la contratación pública y la influencia.
Desde la fábrica de plásticos de sus padres hasta los negocios de su mujer, el ascenso de su hermano, los prostíbulos y saunas de su suegro o la red de colocados del PSOE, cada capítulo desmonta la arquitectura del privilegio que define la España del sanchismo de la que se desprende verdadero hedor.
Sus páginas delinean la lógica de un sistema donde lo público se pone sistemáticamente al servicio de lo privado, siempre que lo privado pertenezca a los suyos. Un poder opaco sostenido por la propaganda y blindado por una cadena de lealtades cuidadosamente tejida.
El libro levanta las alfombras del poder y expone cómo se difuminan los límites entre lo institucional y lo personal cuando el Estado se convierte en coto de unos pocos. Entrambasaguas pone negro sobre blanco lo que lleva todo el camino de que termine escrito, por jueces y magistrados, en letra impresa de múltiples y venideras sentencias condenatorias. Al tiempo. “La Sagrada Familia” es la ‘larousse’ de la banda del Peugeot.