El divulgador, seguido por más de 3,5 millones de personas y con cientos de millones de visualizaciones acumuladas, explica que este tipo de contenidos no son casos aislados, sino parte de una red organizada que opera a gran escala. En colaboración con la policía y las principales redes sociales, Sáenz y su equipo denuncian de forma constante estos anuncios para lograr su retirada y frenar la difusión de las estafas.
“No hago anuncios. Cualquier anuncio en el que aparezca mi imagen no es mío y, por lo tanto, es una estafa”, afirma Adrián Sáenz.
Reconocido por su trayectoria empresarial y su labor educativa, Sáenz advierte que este fenómeno apenas está comenzando y que el avance de la inteligencia artificial permitirá crear deepfakes cada vez más creíbles.
Sáenz recuerda que no es el único afectado: este mismo método se ha utilizado con políticos, economistas, empresarios y deportistas de renombre. En todos los casos, el patrón se repite: el uso de la imagen o voz de personas reconocidas para generar confianza y convencer a potenciales víctimas de invertir dinero en plataformas falsas.
Además de denunciar los anuncios ante las autoridades y plataformas, el empresario destaca la importancia de la educación como la herramienta más eficaz contra este tipo de fraudes: “Llevo años exponiendo estafas online para evitar que las personas caigan en ellas. Pero, al final, la verdadera protección está en la educación financiera.”
Sáenz insiste en que las regulaciones, los gobiernos y los sistemas educativos avanzan mucho más despacio que la tecnología, por lo que la única forma real de protegerse es estar informado, tener criterio y desconfiar de promesas de altas rentabilidades garantizadas.