Y es que las fintech, hoy en día, están presentes en casi cualquier aspecto de la vida financiera, ya sea realizando estudios sobre el sector o incluso participando en comisiones de asesoramiento para distintos gobiernos de todo el mundo. Sin embargo, si hay algo que está en la mente de la mayoría de los ciudadanos de a pie, es la innovación a la hora de pagar.
La pandemia de COVID-19 cambió muchas cosas en la forma de relacionarnos con el mundo. Entre otras, abrió la puerta a un ecosistema de e-commerce que, poco antes, parecía reservado a unos pocos “entendidos” en la materia.
Según el informe SEFO (Spanish and International Economic and Financial Outlook) de Funcas, con fecha de mayo de 2021, durante el confinamiento, los pagos digitales subieron de menos del 70% a más del 90%. Aunque posteriormente estos porcentajes se han estabilizado, siguen estando cercanos al 85%.
Este crecimiento no solo afecta al uso, sino también al acceso a estos sistemas. Hoy en día, cada vez hay más puntos de venta que aceptan monederos electrónicos o métodos de pago alternativos.Por poner un ejemplo, las transacciones con Bizum pasaron del 55% al 75%, y es un método de pago cada vez más extendido, hasta el punto de que ya es posible incluso abonar la declaración de la renta con este sistema.
Pero si hay un sector que ha estado siempre a la cabeza de las innovaciones financieras, ese es el del iGaming. Las plataformas de pago y e-wallets como PayPal, Revolut, Apple Pay, Bizum o Klarna están a la orden del día entre los métodos utilizados por los casinos online para depósitos y retiradas. Basta con echar un vistazo a la guía de Casino.org para encontrar los mejores casinos online en España y se puede observar la gran cantidad de sistemas de pago que manejan.
¿El motivo? Los pagos digitales agilizan las transacciones, aportan una mayor seguridad y garantizan la transparencia y la confianza, lo que mejora la retención del usuario, que ve cómo puede gestionar sus fondos de forma más controlada y fiable.
Las fintech promueven un modelo de transacción en el que incluso los usuarios sin una cuenta bancaria tradicional pueden participar, mediante el uso de monederos virtuales o tarjetas prepago digitales. El aumento constante de la tasa de penetración de Internet y de la telefonía móvil también ha ayudado a este aumento en el modelo de pago digital.
A su vez, las empresas pueden controlar la trazabilidad de las operaciones desde el primer momento, cumpliendo así con la normativa europea de prevención de blanqueo de capitales, algo que los operadores de juego online se toman cada vez más en serio.
Según los últimos datos de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), el mercado español del juego online superó los 1.400 millones de euros de ingresos brutos (GGR) en 2024, un 17,61% más que en 2023, con un aumento del gasto en marketing del 30,36% y un 21,71% más de nuevos jugadores.
Con estas cifras, se hace más necesario que nunca priorizar la privacidad y la seguridad de los datos de los usuarios, tanto personales como financieros. Es ya habitual que tanto pasarelas de pago como operadores de iGaming opten por procesos de autentificación en dos pasos y sistemas de cifrado avanzado, como el TLS, que ya ha desbancado al SSL en muchos casos.Algunas plataformas van incluso más allá, e incluyen ya protocolos de identificación biométrica para evitar la suplantación de identidad.
Con el mercado del juego online siempre en el punto de mira de los gobiernos, las fintech son buenas aliadas para ambas partes, ya que se aseguran de que haya una necesaria transparencia en el flujo del dinero digital, y ayudan a que los operadores puedan gestionar mejor el proceso de depósito y retirada a la vez que colaboran con la recaudación fiscal.
En este contexto de seguridad y privacidad entra de lleno la Directiva de Servicios de Pago 3, o PSD3, la normativa europea más reciente para los servicios de pago. Esta nueva directiva es una actualización de la PSD2, y afecta especialmente a las medidas de protección contra el fraude, con un claro enfoque en la seguridad y la transparencia en el sector financiero.
Esta regulación introduce cambios en cuatro áreas principales, todas ellas susceptibles de impacto sobre los operadores de juego online y las pasarelas de pago. Por una parte, influye en la Autentificación Reforzada de Clientes (Strong Customer Authentication, SCA por sus siglas en inglés), lo que puede ayudar a reducir el fraude. Por otro, aumenta la responsabilidad de los proveedores de pagos en caso de una transacción no autorizada.
Además, afecta también al acceso a la API de Open Banking, uno de los pilares de las fintech; e introduce nuevos requisitos para que los bancos realicen los cálculos de capital. Todos estos cambios hacen más necesaria que nunca la colaboración entre la DGOJ, los operadores y las instituciones financieras, para facilitar que las innovaciones no tengan un efecto negativo sobre los usuarios ni sobre el propio sistema financiero.