Además, esta evolución posiciona al Black Friday como el evento líder al triplicar su facturación con un crecimiento interanual del 296%, frente al 21% experimentado por las compras navideñas en el mes de diciembre. Esto implica que, año tras año, los consumidores gastan tres veces más en el Black Friday.
“El Black Friday ha trascendido su papel como una simple campaña de descuentos para convertirse en el pilar central del comercio minorista de fin de año. Para las empresas, este escenario no es una simple oportunidad, sino toda una revolución estratégica que exige una adaptación profunda. Más allá de estar presente, para marcar la diferencia entre tanta competencia hay que entender las dinámicas de compra anticipada, optimizar la experiencia online y anticipar las demandas de un consumidor cada vez más digital y planificador”, apunta Hugo Ramos, CMO de Wardem.
Más allá del Black Friday en particular, el análisis de Wardem confirma que las campañas de rebajas y la estacionalidad de las ventas son factores cada vez más decisivos en el rendimiento global de los comercios. Mientras que más del 6,7% de la facturación anual de los ecommerce de España se concentra en la época estival, para sectores como los comercios electrónicos de moda la importancia de estas campañas es todavía mayor: la ventas de periodos de rebajas (enero, verano y Black Friday) concentran un 41% de la facturación anual.
En lo que respecta al comportamiento de los consumidores, con independencia de la agresividad de las ofertas con las que los comercios buscan amplificar sus ventas y atraer a nuevos clientes, los consumidores fieles tienen un peso decisivo en estas campañas y lideran las compras. Así, desde Wardem apuntan que el 69% del gasto en el Black Friday proviene de clientes recurrentes.
Por último, pese al incremento del gasto y a que, como apuntan desde Top Doctors, hasta un 7% de la población española compra de manera compulsiva, la tasa de devolución de las ventas durante el Black Friday son un 17% menores que la media de devoluciones anual.
“Nuestro análisis revela un cambio profundo en la psicología del consumidor, donde los periodos promocionales se han consolidado como momentos estratégicos en su planificación de compras anual. La lealtad del cliente es el verdadero motor de estas campañas y, en un momento en el que cada vez más consumidores dudan de la veracidad de los descuentos del Black Friday, priorizar la confianza en las marcas preferidas sugiere una intención de compra más deliberada y menos impulsiva, donde las decisiones se toman con mayor reflexión. Para las empresas, comprender esta evolución implica que el éxito reside en cultivar relaciones duraderas y anticipar las necesidades de un consumidor que planifica y valora la fiabilidad por encima de la mera oferta transaccional”, afirma el CMO de Wardem.