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El Congreso de Gastropología reivindica el bar como estructura social a la deriva

· El primer congreso de Gastropología, celebrado en Barcelona del 3 al 5 de diciembre, ha invitado a la reflexión sobre la importancia de la socialización en los bares y restaurantes: la reivindicación de estos espacios cual constructores de una sociedad más cohesionada

Redacción | Martes 09 de diciembre de 2025
Un foro que ha puesto sobre la mesa su posible desaparición ante modelos estandarizados, globalizados o meramente comerciales. “Están desapareciendo estructuras que sostienen a la sociedad”. -ha apuntado el antropólogo, Sergio Gil-. “Estos resortes, como el bar o el restaurante familiar son esenciales; “Hemos perdido el control del tiempo, de la vida. Observo mesas ocupadas por familias, que no dialogan entre ellas, sino que están pendientes de sus móviles”.

Los actos, que han tenido lugar en la sala de básculas de la antigua Fábrica Damm, han contado con la presidencia del gastro-antropólogo social, quien dirige equipos de investigación de gestión de negocio, Sergio Gil. Este experto en restauración de marca abre la puerta a la posibilidad de reconstruir comunidad, identidades, barrios con memoria. Su foco, a la hora de exponer en el citado evento, se ha centrado en los locales de proximidad para mostrar que detrás de cada barra, hay una historia, una vivencia compartida que merece ser preservada. Así las cosas, está emergiendo un tipo de turista que quiere conocer la gastronomía local, como la forquilla, almuerzo de tenedor y reposo, pero que requiere tiempo. “Y ya no hay tiempo”, y el tiempo es lo más preciado. Ni siquiera se lo dedicamos al ocio, sino a las pantallas y redes sociales. Dedicamos horas a un ocio fragmentado porque el tiempo ya no se controla, y tampoco, la eficacia del tiempo”, ha dicho Sergio Gil.

Dada la hiperconectividad digital, comer o tomar algo en compañía, sigue siendo una de las formas más efectivas de reforzar lazos reales. Estos locales de restauración ofrecen un respiro frente a la rutina diaria, y a la pregunta de si una buena mesa, compartiendo gastronomía, sería la forma idónea de resolver conflictos internacionales, el antropólogo Sergio Gil ha respondido que hay evidencias de que “social eating” —comer en comunidad— mejora el bienestar, fomenta la confianza y amplía las redes de apoyo. “La gastronomía compartida significa celebrar que estoy vivo; es un nexo para limar problemas y la restauración, que cuida la convivencia, es donde se labran acuerdos. Putin, Netanyahu y Trump acabarían queriéndose porque comer es común a todos, es compartir el tiempo real consciente”.

Durante la semana del citado congreso, un total de 19 restaurantes del barrio de la Sagrada familia y Hospital de Sant Pau han ofrecido en su carta “Esmorzar de Forquilla”, reivindicando una forma de comer a la catalana.

Para poner sello final a su intervención, Sergio Gil ha reiterado que cuando entramos en un bar o restaurante de barrio, no solo pedimos una bebida o una comida: entramos en un espacio social, en un lugar donde se fraguan vínculos, se comparten historias, risas y silencios. Esa dimensión intangible —de comunidad, identidad, pertenencia— es precisamente la que ha impulsado el I Congreso de Gastropología, en Barcelona.

Cohesión social, cultura y patrimonio

Los bares y restaurantes de barrio son mucho más que negocios: son espacios que también facilitan diversidad social: al ser abiertos, informales e inclusivos, permiten encuentros entre personas con trayectorias distintas, —vecinos, jóvenes, mayores, migrantes, trabajadores—, y generan un capital social que fortalece al conjunto. El concepto de “tercer lugar acuñado por el sociólogo Ray Oldenburg —lugares distintos del hogar y el trabajo, abiertos, informales, accesibles— describe a la perfección ese papel de bares y restaurantes como espacios públicos donde cultivar comunidad y sociabilidad. El I Congreso de Gastropología ha llegado en un mundo cada vez más digital, acelerado, atomizado, por lo que recuperar los espacios de proximidad, puede marcar la diferencia.