Para Kai Torrella, consejero delegado de Gesinter, esta combinación resume la dinámica del mes. “Los movimientos del mercado han sido muy sensibles a cualquier matiz en las intervenciones de la Reserva Federal. No estamos viendo un inversor confiado, sino uno que ajusta posiciones en función del mensaje monetario”, explica. Torrella recuerda que noviembre comenzó con repuntes de volatilidad por las dudas sobre el ritmo de las bajadas de tipos, aunque los índices recuperaron terreno en cuanto distintos miembros de la Fed reiteraron su disposición a mantener un sesgo acomodaticio.
El relevo en la presidencia de la Reserva Federal ha reactivado además el debate sobre la independencia de la institución. Según Joan Esteve, director de Inversiones de Gesinter, “un candidato claramente favorable a bajadas de tipos puede ser positivo para la renta variable, pero si el mercado percibe que la Fed pierde capacidad de contrapeso y disciplina económica, la reacción puede ser adversa en la renta fija y, por extensión, en la renta variable estadounidense”.
Esteve subraya que la independencia del banco central es “clave para anclar expectativas” en un momento en el que los inversores se mueven más por señales monetarias que por factores de corto plazo. La posible pérdida de esa referencia añade un elemento adicional de volatilidad a un mercado que, pese a la fortaleza del S&P 500, sigue instalado en la cautela.