Se espera que los bonos se beneficien de una economía global resistente, una inflación moderada y unas condiciones monetarias más favorables. En EEUU, la inflación posiblemente disminuirá hasta alcanzar el objetivo del 2% de la Reserva Federal, lo que creará un contexto estable para los activos de duración. Las perspectivas justifican una distribución equilibrada y diversificada de los riesgos entre el crédito y la duración, con un enfoque en la calidad y la liquidez. El año 2026 puede ofrecer un mayor nivel de divergencia entre los mercados de tipos globales, lo que brindará interesantes oportunidades de valor relativo, incluso en EEUU y Reino Unido. También hay valor en oportunidades selectas de mercados emergentes, donde las curvas pronunciadas se muestran atractivas frente a las perspectivas económicas futuras. Un riesgo que no se valora lo suficiente es que los déficits presupuestarios de los gobiernos siguen siendo alarmantes, evolucionando en un entorno más parecido a los periodos de recesión que a los de crecimiento tendencial.
Marco general
En Payden & Rygel esperan que 2026 siga siendo constructivo para la renta fija. Es previsible que la Fed continúe bajando los tipos de interés oficiales hasta niveles neutrales, o incluso por debajo de ellos en caso de recesión, lo que contribuirá a que los rendimientos bajen y reforzará la rentabilidad total.
En su escenario central, el crédito debería mantenerse resistente, y el carry debería ser la principal fuente de rentabilidad adicional. Los sólidos fundamentos del crédito, las bajas tasas de impago y los factores técnicos favorables deberían seguir respaldando los mercados de crédito. Sin embargo, las elevadas valoraciones del crédito limitarán el potencial de rentabilidad adicional. En un escenario de desaceleración económica, aunque la duración tendría un buen rendimiento, es probable que los rendimientos excedentes del crédito se vuelvan negativos.
Dónde encontrar valor
Creen que 2026 puede ofrecer un mayor nivel de divergencia entre los mercados de tipos globales, lo que ofrecerá interesantes oportunidades de valor relativo. Ven potencial en EEUU y Reino Unido para que los tipos bajen en el extremo corto y medio de la curva, especialmente si prevalecen resultados económicos más benignos. También encuentran valor en oportunidades selectas de mercados emergentes, donde las curvas pronunciadas se muestran atractivas frente a las perspectivas económicas futuras.
Un crecimiento mundial moderado podría permitir que los diferenciales de crédito se mantuvieran en torno a los niveles actuales. Tienen una ligera preferencia por la exposición europea y prefieren limitar la exposición a los nombres de consumo estadounidenses. Europa parece ofrecer un contexto relativamente más estable en la actualidad, gracias al aumento del gasto público y a un entorno político en general más moderado. Ven un valor relativo atractivo en algunas estructuras nuevas del mercado hipotecario residencial no institucional, ya que ofrecen sólidos parámetros crediticios y primas de diferencial saludables.
Fuerzas macroeconómicas y posicionamiento
Las perspectivas de Payden & Rygel pueden calificarse de algo optimistas, con riesgos a la baja. La divergencia actual entre el fuerte crecimiento del PIB y el debilitamiento del mercado laboral en EEUU es inusual y poco probable que persista en 2026. La economía estadounidense se encuentra en una encrucijada: o bien se reacelera gracias al aumento de la productividad impulsado por la tecnología, o bien entra en recesión a medida que la debilidad del mercado laboral se extiende a la actividad en general. Independientemente del resultado, la inflación estadounidense está en vías de moderarse, y esta trayectoria desinflacionista, combinada con la debilidad del mercado laboral, debería permitir a la Fed continuar con la flexibilización, al menos hasta alcanzar un nivel neutral, si no más. Fuera de EEUU se espera que la mayoría de las economías desarrolladas sigan mostrando resistencia, con un crecimiento económico benigno, una inflación en descenso y unas condiciones monetarias que se mantendrán laxas o incluso se relajarán aún más, salvo en Japón, donde es probable que continúe el endurecimiento gradual.
La moderación de la inflación y las expectativas de inflación dentro de un rango deberían ser coherentes con las correlaciones negativas entre los tipos de interés y los activos de riesgo. Dado que los riesgos para el crecimiento se inclinan a la baja, una asignación equilibrada y diversificada entre la duración y los riesgos de crédito coloca a las carteras en una buena posición para navegar por la incertidumbre y la variedad de resultados potenciales en 2026.
Riesgos no valorados
Los déficits presupuestarios de los gobiernos siguen siendo alarmantes, evolucionando en un entorno más parecido a los periodos de recesión que a los de crecimiento tendencial. Los próximos 12 meses traerán consigo un nuevo impulso fiscal por parte de las principales naciones del mundo, con EEUU, Alemania y Japón aplicando probablemente paquetes fiscales anticipados. Al mismo tiempo, el auge de la tecnología de inteligencia artificial (IA) ha pasado a una nueva fase, con estimaciones de que el gasto de capital en IA financiado por la emisión de deuda se acelerará drásticamente y superará los 600.000 millones de dólares en 2026. Rara vez se ha visto un impulso tan grande para emitir deuda a esta escala a nivel mundial y en una época en la que es poco probable que los balances de los bancos centrales mundiales se expandan y reduzcan la oferta neta.
En Payden & Rygel se preguntan si el mercado aprecia adecuadamente los riesgos al alza para el crecimiento y las primas a plazo en 2026.