Mientras seguimos viendo la sustitución de sucursales por máquinas de autoservicio más completas que nunca, con sistemas alimentados por datos y automatizados, el usuario pide sencillez y rapidez en sus operaciones. Frente a ello, la banca debe actuar no solo proporcionando los servicios que se le demandan y para los que está diseñada, sino también manteniendo su rentabilidad empresarial y, por supuesto, protegiéndose de las amenazas externas.
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En este contexto, la compañía Auriga, proveedor de software líder para el sector de la banca y de pagos y experta en el sector, apunta los siguientes retos para la banca y, más concretamente, para el segmento de los cajeros automáticos en 2026:
1.- Rentabilidad del efectivo: El efectivo sigue siendo esencial, no es de ningún modo prescindible y los bancos no pueden retirarlo, pero lo cierto es que el sistema actual es insostenible: cuesta demasiado. A medida que las sucursales cierran y su uso disminuye, el coste por transacción aumenta para las entidades porque la infraestructura se mantiene igual, pero procesa menos transacciones. Es necesario que los reguladores intervengan antes de que el sistema colapse por sí solo y, mientras tanto, de aquí en adelante será fundamental centrarse en la eficiencia operativa. Encontramos un posible camino a seguir en Países Bajos, donde los tres principales bancos consolidaron los servicios de efectivo en un solo sistema, haciéndolo eficiente.
2.-Tarjetas o contactless: Sin duda, existe un deseo por parte de los usuarios de realizar transacciones sin tarjeta (o con tarjeta virtual o con aplicaciones móviles) en los cajeros automáticos, pero la realidad es que los sistemas aún no han acordado un estándar único. Una vez que esto suceda, los bancos necesitarán tiempo para determinar cómo integrarlo en sus sistemas, cómo gestionar los riesgos percibidos y cómo adaptar la tecnología de manera sencilla y rápida.
3.- Regulación, regulación y regulación: Cada vez es más difícil hacer cualquier desarrollo o despliegue de soluciones tecnológicas sin tener que cumplir varias regulaciones de forma simultánea. El éxito en la defensa de los ATMs vendrá de aquellas compañías que sean capaces de ponerse al día en cumplimiento regulatorio lo antes posible y sin que afecte a sus procesos. No olvidemos que los atacantes no necesitan cumplir dichas regulaciones y con ayuda de la IA serán capaces de crear nuevas familias de malware a medida para los nuevos modelos de ATM.
4.- Modernización tecnológica: El desafío no es únicamente “modernizar”, sino orquestar una migración controlada hacia arquitecturas cloud nativas, modelos basados en APIs y entornos componibles que permitan escalabilidad y resiliencia. Todo ello debe realizarse garantizando alta disponibilidad, integridad de los datos durante los procesos de extracción de los datos, transformación y migración (ETL/ELT), así como compatibilidad temporal entre sistemas y una gobernanza robusta que evite sobrecostes no previstos, interrupciones del servicio y riesgos operativos. Este conjunto de condicionantes convierte la transición en una operación especialmente crítica y compleja.
5.- Sin interrupciones: Si hablamos del parque general de cajeros automáticos y sus sistemas internos, tiene décadas de antigüedad, pero necesita funcionar a la perfección para clientes que tienen tolerancia cero a los errores. Si una máquina tarda más de 10 o 15 segundos en responder, los clientes pierden la confianza rápidamente y se marchan. Mantenerlos actualizados o, incluso, sustituirlos por sistemas más modernos, es otro de los grandes desafíos de la banca, que debe hacerlo sin dejar de mantenerlos en funcionamiento.
6.- La IA: En los últimos tiempos hemos estado viendo propuestas teóricas sobre cómo la IA puede mejorar los ingresos, las operaciones o la experiencia del cliente. Sin embargo, escalar la IA más allá de proyectos piloto implica gobernanza, seguridad, calidad del dato y cumplimiento regulatorio. Los bancos deben hacerlo, pero sin perder de vista los riesgos asociados como evitar sesgos, cumplir con las nuevas regulaciones, como el Acta AI de la UE o garantizar la protección de datos sensibles.
7.- Seguridad: El sector financiero es el más atacado del mundo, y la complejidad tecnológica aumenta las superficies de ataque. Los principales retos en este sentido, además de proteger las infraestructuras críticas, serían coordinar con proveedores cloud y fintech una infraestructura sectorial que se adelante a ciberataques sofisticados (ransomware, fraudes basados en IA). Por su parte, las autoridades regulatorias en Europa están impulsando marcos legales para pagos, identidad digital, ciberseguridad y una supervisión más estricta de los proveedores tecnológicos. Para los bancos esto implica adaptar sus sistemas, reforzar controles, mejorar la gobernanza de datos y asegurar la resiliencia operativa frente a fraude, ataques o riesgos sistémicos. Porque no olvidemos que el error sigue estando en el eslabón más débil: el usuario final. Es de prever que con ayuda de la IA, 2026 se convierta en un año donde la concienciación en materia de ciberseguridad respecto a su dinero sea más necesaria que nunca para evitar que sean fácilmente engañados.
8.- Profesionales especializados: El banco del futuro no sólo tendrá que contar en sus equipos con expertos financieros y contables, también necesita perfiles de datos, IA, cloud y ciberseguridad. En este sentido, las entidades se enfrentan al reto de identificar, incorporar y retener a este tipo de trabajadores, al mismo tiempo que necesitan reestructurar sus modelos de trabajo híbridos o remotos y reentrenar a las plantillas tradicionales.
9.- Internacionalización: La internacionalización es un objetivo de muchas grandes entidades de cara a garantizar su rentabilidad y crecimiento a futuro, pero el mercado externo no siempre es sencillo. En Latinoamérica, uno de los mercados naturales de las empresas españolas, es imprescindible la experiencia local, tanto a nivel financiero como operativo, ya que es un mercado más complejo. En Oriente Medio se está viendo un gran crecimiento en la entrada de multiproveedores y la ampliación de las capacidades. Y en Asia, por su parte, la penetración de proveedores extranjeros es inferior al 5 %, lo que podría representar una oportunidad estratégica.
10.- Sostenibilidad: Ya no basta con “informes verdes”: Europa exige métricas detalladas y verificables. Los principales retos de la banca en este sentido se centran en identificar los riesgos climáticos para poder abordarlos tanto internamente como de cara a los usuarios. Sin olvidar su papel como proveedores de servicios financieros, en que deberán adaptarse para financiar transición energética sin aumentar morosidad.
“Desde Auriga, como partners de referencia del sector bancario, nos enfocamos en la excelencia operativa. Nuestro objetivo es ayudar a las entidades a enfrentar todos estos retos a través de la reducción de costes y la mejora de la fiabilidad de sus sistemas, lo que impactará directamente en la experiencia del cliente. Nuestra experiencia internacional nos coloca en una buena posición para apoyarles en su transición hacia esa dirección”, afirma Ángel Arenillas, Country Manager de Auriga para España y Portugal.
Auriga es un proveedor líder de software y soluciones tecnológicas para la banca y el sector de pagos, y especialista en soluciones omnicanal innovadoras para la banca y otras instituciones financieras. Sus soluciones, desplegadas en más del 74 % de los cajeros automáticos de Italia, se basan en una moderna arquitectura tecnológica, y mejoran el time-to-market para nuevos servicios mientras al mismo tiempo que reducen los costes y protegen los dispositivos críticos de ciberataques, logrando una ventaja competitiva a largo plazo. Auriga es una compañía global, con presencia en Italia, Reino Unido, España, Bélgica, Polonia y México, y está expandiéndose en Europa occidental y oriental, Latinoamérica y Asia-Pacífico.