En cierta ocasión les dijo a sus discípulos que podían utilizar dichas coordenadas, las cartesianas, para en el primer cuadrante, es decir el superior derecho, colocar según pares ordenados a sus amigos clasificados conforme a las dos características que según ellos mejor definieran la amistad (lealtad y generosidad) y las cuantificarán las dos del 1 al 10.
Y así por ejemplo respecto al origen en el eje de abscisas debían situar de menor a mayor la lealtad y respeto al origen en el eje de ordenadas debían situar de menor a mayor la generosidad, de forma y manera que para cada amigo se determinará un par ordenado que recogiera su puntuación respecto a esas dos características.
Por ejemplo un amigo podría ser adjudicatario de un 6 en lealtad y de un 8 en generosidad, y tales guarismos serían el par ordenado correspondiente a ese amigo, par que colocaríamos en su punto de ubicación en el cuadrante con el nombre del amigo, hecho esto con todos aquellos a los que consideraran sus amigos tendrían un mapa que representaría la índole completa de la calidad de la amistad de la que eran destinatarios.
No contento con eso, sabedor de que su función no se cumplía completamente haciendo el aprendizaje de las matemáticas entretenido para unos jovencitos más preocupados por sus experiencias vitales que por los números, les amenizaba la adquisición de conocimiento con otro tipo de reflexiones.
Un día les dijo que era muy útil, bien para su profesión o para su ocio, identificar el don que todos y cada uno de ellos como el resto de personas también tenía, y que por ello en esa ocasión no dedicarían la lección a resolver problemas de trenes que se cruzan y precisan de las ecuaciones para determinar el kilómetro exacto de su encuentro; en su lugar al ser la última clase de esa semana, antes de irse a casa, con el fin de ser más provechosa sería destinada para ayudarlos a encontrar ese don.
Añadió que estarían de acuerdo en que gracias a su don muchos humanos habían llegado muy lejos en los campos donde tal diferencia les había permitido destacar y en cierto modo partir con una ventaja respecto a los competidores que no lo tenían, en definitiva conocerlo ayudaba a incrementar las probabilidades de triunfar.
Así que tras comentar que a veces los demás ven en nosotros aquello que a nosotros nos cuesta ver, y después de explicar la importancia del concepto de representatividad de una muestra respecto a una población para el cálculo probabilístico y la inferencia estadística, y para completar la cuestión terminar con la exposición del uso de un diagrama de barras, todo ello con el fin de facilitar la tarea de tal búsqueda (del don) los colocó a todos en círculo y les indicó que uno por uno a cada uno de sus compañeros por turno en el sentido que giran la agujas del reloj, mirándole a los ojos con sinceridad le dijera cual consideraba que era su don. Solo se admitía mencionar un don, no valía decir ninguna otra cosa.
De esta manera cada alumno podía tomar nota de cuál era el don o dones que los demás destacaban de él, para luego poder construir un diagrama de barras con tales datos en términos porcentuales, y así mejorar la posibilidad de acertar al profundizar en descubrir cuál realmente sería su don.
Cuando todos los adolescentes ya habían trasladado a sus compañeros el don que para ellos cada uno poseía, faltando todavía siete minutos para que sonase el ansiado timbre de salida, una destacada alumna (en más de un sentido) ladeando un poco la cabeza con dulce voz le preguntó si era ese el método que él había utilizado para encontrar el (don) suyo, a lo que él respondió con misma sonrisa neutra de siempre que no.
La misma chica sorprendida por la rapidez y contundencia de la contestación, ahora con la cabeza enderezada, hizo otra pregunta ¿Podríamos saber la razón, profesor?
Y él dijo: en primer lugar, este método lo he improvisado sobre la marcha al ver en vuestras caras cuando he entrado en clase las pocas ganas que teníais de atender una convencional lección de matemáticas y no me gusta perder el tiempo; en segundo lugar, con lo que hemos hecho por lo menos desde ahora os suena a todos las coordenadas cartesianas, la muestra de una población y el diagrama de barras y como mínimo eso que os lleváis aunque solo sea para este fin de semana; y tercero y lo más importante, ahora tras haber intercambiado todos con todos el don que veis en vuestros compañeros, os separáis para pasar el sábado y el domingo apreciándoos todos un poco más, y así me aseguro que el lunes que tenemos la clase a primera hora, sabedores del buen concepto que generáis, todos venís al colegio con más energía y ganas.
Y por cierto, esto no es fruto de ningún don, solo es el resultado de no esperar a tener ganas para ponerse a trabajar, y además no hacerlo solo pensando en uno mismo, sino fundamentalmente mostrar que se debe realizar el esfuerzo siempre con gusto mayormente en beneficio de los demás.