Decimos adiós a las cenas familiares y de empresa, al roscón de Reyes y a muchos otros excesos que cada año cometemos en Navidades. Llega el momento de volver a la rutina del trabajo, al gimnasio y a intentar otro enero más una dieta detox que de verdad nos sirva y logremos terminar. Un clásico es el caldo de verduras pero todavía es más interesante el caldo de huesos, un remedio de nuestras abuelas para sanar el estómago, recuperar nuestra salud digestiva y beneficiarnos de su altas dosis de colágeno entre otros nutrientes. Por supuesto, acompañándolo con algo de cardio y mucho ejercicio de fuerza, mejor al principio si es de bajo impacto que podamos aumentar de manera gradual.
Que levante la mano quién no haya hecho una lista, aunque sea mental, de propósitos para 2026 en los que no esté hacer más deporte y perder algunos kilos. Por lo general, ya que apenas son dos o tres semanas, es muy posible que tampoco hayamos ganado mucho peso, por lo que una rutina tranquila de cardio con ejercicios de fuerza sería suficiente, el secreto está también en intentar movernos más y huir del sedentarismo asociado con la vuelta al trabajo.
En cuanto a la dieta, todos sabemos qué debemos comer, cuándo, en qué proporciones… pero si concretamos un poco, una opción totalmente recomendable, por muchas razones, es el caldo de huesos, popularizado desde hace décadas a nivel global como gran reconstituyente con enormes beneficios también para la salud gastrointestinal, el rejuvenecimiento de la piel e incluso para la longevidad: “Gran parte de sus nutrientes como aminoácidos (prolina, arginina, glicina), proteínas como el colágeno y compuestos naturales como la condroitina y la glucosamina intervienen en una mejor salud ósea que evita y previene el dolor articular ayudando de la misma manera a la preservación del músculo y unos huesos más fuertes, fundamental en el futuro para gozar de una vida más plena sin temor a caídas o deterioro por la edad. De todas formas, conviene acompañar el caldo de huesos de una dieta equilibrada que aporte otros nutrientes necesarios o incluso esos mismos, también para la salud articular y ósea. Aconsejo eso sí, elegir huesos orgánicos para evitar metales pesados y un cierto cuidado con el tiempo de cocción en personas con intolerancia a la histamina” sostiene Gonzalo Ruiz Utrilla, experto en temas de longevidad.
Algunos consejos para preparar caldo de huesos:
Para extraer bien todo el colágeno presente en articulaciones y huesos del animal, se recomienda echar en la olla unas cuántas cucharadas de vinagre de sidra de manzana, en función siempre de la cantidad que vayamos a preparar. Los huesos pueden ser carcasas de gallina, patas de pollo bien partidas, rape, rodilla de ternera, costillas, etc… no faltando los huesos de tuétano ni los que contienen cartílago.
Aunque es cuestión de gustos, se le suele añadir verduras y hortalizas como puerros, ajo, cebolla, calabaza, nabo, etc… además de plantas como laurel y romero o especias, sobre todo cúrcuma (añadir siempre al final cuando haya dejado de hervir) o raíz de jengibre.
El tiempo de cocción debe ser de más de 8h y a fuego lento, para que el colágeno salga de los huesos y que estos se desmineralicen. Los huesos pueden dorarse en el horno antes de ponerlos a cocer para intensificar el sabor del caldo, y una vez preparado, dejar enfriar hasta que se forme una gelatina que concentrará todo el colágeno que buscamos, a lo que ayudará también que utilicemos no demasiado agua en la cocción.