La competitividad europea comienza a mostrar señales de recuperación. Los datos apuntan a un ligero punto de inflexión, pese a que las barreras estructurales, la complejidad normativa y la elevada presión de los costes han lastrado durante años la competitividad en el continente. Esta es una de las principales conclusiones del European Future Readiness Index de Roland Berger, publicado este miércoles con motivo de la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos.
El Índice analiza la evolución de la competitividad de Europa (Unión Europea más Noruega, Suiza y Reino Unido) durante los últimos 20 años. Cinco de los seis subíndices estudiados se sitúan por encima de la media por primera vez en los últimos años: capital humano, sostenibilidad, digitalización/innovación, resiliencia e infraestructuras; mientras que el referido a instituciones retrocede.
“Europa tiene el tamaño económico, la base industrial y las capacidades institucionales para recuperar su competitividad”, afirma Juan Luis Vílchez, Senior Partner de Roland Berger en España. “Nuestro análisis muestra que la competitividad ha disminuido a lo largo los últimos años, y aunque resulta alentador este cambio de tendencia, Europa debe seguir llevando a cabo reformas que consoliden esta mejora”, añade.
Evolución positiva en áreas clave
El informe muestra una clara tendencia al alza desde 2018 en capital humano, impulsada principalmente por el aumento del gasto público en educación. Esto se refleja, por ejemplo, en una mayor proporción de mujeres en puestos de liderazgo, así como en una tasa creciente de titulados universitarios.
El subíndice de sostenibilidad cayó entre 2014 y 2021, antes de volver a crecer mas recientemente. En resiliencia, también se produce una clara recuperación desde 2020, ya que el aumento del gasto en defensa y la disminución constante de la deuda corporativa han reforzado este ámbito. Por su parte, las infraestructuras muestran una ligera recuperación en 2024, tras superar el fuerte aumento de los precios de la energía.
El verdadero talón de Aquiles de Europa se encuentra en lo que respecta a digitalización e innovación. Desde 2021, el subíndice ha ido disminuyendo, con una ligera recuperación en 2024. Europa debe mejorar significativamente en materia de inteligencia artificial, digitalización y patentes, de lo contrario la brecha con Estados Unidos y China seguirá aumentando. Este segmento determinará la viabilidad futura del continente.
Finalmente, la evolución de las instituciones constituye el principal motivo de preocupación. Tras partir de un nivel sólido en 2006, este subíndice cayó bruscamente tras la crisis financiera mundial y ha seguido debilitándose desde 2018. Esto se debe al aumento de la deuda pública y a un entorno normativo cada vez más complejo.
“La competitividad de Europa sigue sometida a una presión considerable a pesar de las recientes señales positivas. Los retos son importantes, pero se pueden superar si se actúa de forma decidida y coordinada. Debe prestarse especial atención a la inteligencia artificial, donde tenemos una gran oportunidad para hacer un mejor uso de los datos. Es una oportunidad que no podemos dejar escapar”, señala Bieito Ledo, Senior Partner de Roland Berger en España.
Los expertos de Roland Berger recomiendan medidas en cuatro ámbitos de acción fundamentales:
Regulación: simplificación selectiva y división más clara de responsabilidades entre las instituciones de la UE y las nacionales para reducir la complejidad normativa, acortar los procesos de aprobación y promover las inversiones, la innovación y el crecimiento.
Reducir más rápidamente las brechas en innovación: acelerar la comercialización de la investigación mediante estructuras de financiación más sencillas y procesos eficientes; aumento sostenible del gasto en investigación y desarrollo en el sector privado, así como mejora de las condiciones marco para las empresas emergentes y en expansión.
Finalización de la unión de los mercados de capitales: eliminación de las barreras a los movimientos transfronterizos de capitales para desbloquear las inversiones privadas y mejorar el acceso al capital de crecimiento en toda Europa; fortalecimiento del euro como moneda de reserva mundial y continuación de los avances en el euro digital.
Aprovechamiento de los datos industriales para acelerar la innovación en materia de inteligencia artificial: uso eficaz y acceso estructurado a datos industriales de alta calidad como factor de éxito para una economía cada vez más inteligente.