Se vienen vertiendo versiones tan respetables como frecuentes sobre el accidente de Ademuz, surgiendo el desgraciado plano de una realidad palpable e inquebrantable, sujeta a futura y amplias esperas de dolor y desesperanzas futuras ante las seguras apariciones de nuevas versiones y especulaciones.
Hemos esperado una semana con objeto de templar ánimos y, conocer el mayor número de detalles posibles que nos ayuden al menos de forma provisional a establecer algunas conjeturas o detalles, resultando baldío nuestro intento.
Lo único, dos únicas palabras del Presidente del Gobierno y un sinfín de supuestos que no ofrecen garantías suficientes.
Nos tendremos que conformar por ahora con lo actual, y cargar nuevamente la mochila del dolor y de conflictos emocionales hasta que la Justicia pueda llegar a Conclusiones.
Mientras tanto, ya se sabe, olvidémonos de los políticos. ¡Posiblemente, sobre este asunto, pasan cuenta las urnas ¡
PRETENSION DE DETENTAR LA VERDAD
Manifestaba días atrás nuestro presidente Sánchez, el cual recurre en ocasiones a citas clásicas, como la de Aristóteles: «La única verdad es la realidad», y en aquel momento, aparentaba verdaderos deseos en encontrar de forma compungida la primera.
Por otro lado, según expertos y como se viene publicando, la verdad es objetiva y total, definida como la adecuación total y exacta entre lo que se dice y la realidad objetiva de los hechos.
Sin embargo, respecto a la Veracidad, implica una intención moral y la diligencia en la búsqueda de esa verdad.
No exige que la información sea exacta e irreversible, sino que medie una comprobación diligente-
Alrededor de ambos Conceptos se mueven parecidos Principios, e igualmente la Inteligencia Artificial.
Pero al analista le surge una Pregunta ¿Continuarán las manifestaciones de Sánchez respecto a investigar “la verdad de la Tragedia”, aferrándose a dicho principio filosófico clásico, o como suele ser frecuente en el contexto político español de los tiempos, la distinción entre ambos conceptos pasaría a constituir debates recurrentes?
Por ejemplo: Quién no recuerda las “reyertas” sostenidas en el Congreso entre Gobierno y Oposición, acusándose de "faltar a la verdad" basándose en sus cambios de opinión o promesas incumplidas, mientras que el Gobierno suele apelar a la "veracidad" o a la "realidad cambiante" para justificar sus acciones y combatir lo que denominan desinformación o "bulos". ¿Les suena?
LA VERDAD REAL Y LA PROCESAL
Los tribunales tienen limitaciones intrínsecas para conocer la verdad absoluta, dependiendo de las pruebas aportadas por las partes y la presunción de veracidad en ciertos actos administrativos o declaraciones
En estos tipos de procesos judiciales, surge el conflicto entre lo que realmente sucedió (verdad real y realidad). y lo que se pueda probar mediante las leyes de evidencia (verdad procesal).
Reiteramos, que la distinción fundamental suele residir en que la verdad se refiere a la adecuación absoluta en la realidad objetiva (que el hecho ocurriera exactamente así), mientras que la veracidad es un concepto subjetivo y procesal basado en la diligencia de parte/s que hacen referencia.
El Tribunal Constitucional ha establecido que la información veraz no es necesariamente "verdad absoluta", sino aquella obtenida tras una comprobación diligente. La dificultad para el juez reside en evaluar si los pasos seguidos por las partes fueron suficientes.
CONCLUSIÓN
Con objeto de recabar para los lectores de este Medio la mayor información posible relacionada con el Tema que nos ocupa, hemos tenido a la vista la muy reciente Sentencia del accidente de Angrois, (Galicia) cuyos Hechos Probados puedan diferentes a los que pueden resultar definitivos sobre Ademuz, pero quizás no deba obviarse la cruda realidad humana causa-efecto.
La misma declara jurídicamente: el debate se centró en la imprudencia profesional, diferenciando entre el error humano directo del maquinista y la responsabilidad de los garantes de la seguridad en la infraestructura ferroviaria.