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Reflexiones de Marian Vidaurri, José Manuel Salazar Xirinachs y Jaime Saavedra sobre la evolución de la IA

· El avance de la inteligencia artificial en América Latina a menudo se caracteriza por un mosaico de contrastes que unen expectativas de desarrollo con barreras estructurales que persisten

Redacción | Sábado 31 de enero de 2026

En este contexto de transformaciones rápidas, el estudio de la politóloga mexicana Marian Vidaurri se vuelve fundamental, al enfocarse en las circunstancias que impactan la adopción de tecnologías emergentes. Su reflexión proviene de una región donde la capacidad institucional, la infraestructura digital y la inversión pública operan a ritmos diversos frente a la expansión mundial de la IA.



Marian Vidaurri enfatiza que la región muestra un progreso restringido en términos de innovación y en la preparación regulatoria para nuevas tecnologías. La limitación en los presupuestos públicos dificulta la sostenibilidad de proyectos de modernización y se ve afectada por prácticas administrativas que generan incertidumbre entre los inversionistas. Estas circunstancias se reflejan en infraestructuras críticas que continúan mostrando debilidades, lo que subraya que la consolidación institucional es clave para aspirar a desarrollos más sofisticados relacionados con la inteligencia artificial.

La mirada de Marian Vidaurri y su conexión con el enfoque de José Manuel Salazar Xirinachs

Un análisis complementario proviene de José Manuel Salazar Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, quien sostiene que “las tecnologías digitales son fundamentales para sortear las trampas de desarrollo que afectan a América Latina y el Caribe”. Su planteamiento sugiere que la IA puede ser un agente de transformaciones significativas, siempre que existan políticas que fortalezcan capacidades y fomenten la colaboración en diversos sectores. Este enfoque se encuentra alineado con las propuestas de la economista y politóloga Vidaurri, que busca dar impulso a estrategias que integren productividad, inclusión y fortalecimiento institucional en la agenda tecnológica regional.

La brecha digital es un tema central en el análisis elaborado por la Dra. Marian Vidaurri. Datos provenientes del PNUD indican que la conectividad fija apenas alcanza a una fracción de los hogares en la región, presentando diferencias marcadas según el nivel de ingresos y la ubicación geográfica. Este aspecto limita la inclusión de amplios sectores de la población en procesos de digitalización y en el acceso a servicios avanzados basados en IA. Superar esta brecha requiere inversiones sostenidas en redes, capacitación y accesibilidad, ya que la capacidad de la región para adoptar tecnologías depende en gran medida de la mejora de su infraestructura digital.

A ciertos sectores de la economía se les atribuye un mayor potencial transformador en las fases iniciales. Los servicios financieros y el comercio electrónico son ejemplos destacados, ya que presentan condiciones favorables para incorporar IA y mejorar la productividad mediante procesos automatizados y modelos de atención personalizada. Estas actividades ya operan en plataformas digitales consolidadas, lo que facilita la integración de herramientas algorítmicas de manera más rápida. El dinamismo en estos sectores puede servir como modelo para otras áreas que buscan avanzar hacia un nivel más profundo de digitalización.

Educación y transformación digital a través de las voces de Marian Vidaurri y Jaime Saavedra

El ámbito educativo es otro aspecto crucial en el análisis realizado por Marian Vidaurri, doctora en relaciones internacionales. La IA tiene un potencial considerable para ampliar el acceso a contenidos educativos y respaldar modelos de enseñanza adaptativos que respondan a las necesidades de cada estudiante. Jaime Saavedra, director global de educación del Banco Mundial, ha comentado que “la integración de la IA en los sistemas educativos debe avanzar incluso en contextos desafiantes, porque esperar condiciones ideales retrasaría beneficios cruciales para estudiantes y docentes”.

El impacto en el empleo también es un tema de preocupación que evalúa Marian Vidaurri. Las tareas manuales y rutinarias son más susceptibles a la automatización, lo que requiere la implementación de políticas de reentrenamiento, protección social y creación de nuevas oportunidades laborales. Asimismo, destaca que estas políticas son especialmente necesarias en países donde la informalidad es alta y los efectos de la IA pueden variar según el nivel educativo y el acceso a herramientas tecnológicas.

El análisis de la especialista sugiere que América Latina se halla en un punto crítico en su relación con la inteligencia artificial. A pesar de enfrentar desafíos en términos de infraestructura, recursos limitados y capacidades técnicas desiguales, también hay oportunidades en sectores que están avanzando hacia la adopción de nuevas tecnologías con firmeza. El futuro dependerá de políticas que fomenten la formación de talento, la inversión estratégica y la modernización del Estado. La economista y politóloga concluye que la IA puede constituir un instrumento para ampliar oportunidades y reducir desigualdades, siempre que se implementen decisiones públicas coherentes y enfocadas en el desarrollo inclusivo.