Ocho de cada diez microcréditos concedidos en España corresponden a personas con un perfil financiero limitado, entendido como aquel que refleja una menor capacidad financiera y, con ello, un mayor riesgo crediticio. Esta es una de las principales conclusiones de un análisis elaborado por la plataforma española de préstamos personales Fintonic, a partir de datos agregados de más de 300.000 usuarios de su plataforma, así como de procesos reales de intermediación transaccionados en 2025.
El análisis toma como referencia el FinScore, el índice de capacidad financiera desarrollado por Fintonic, que puntúa a cada persona en una escala de 0 a 900 puntos, donde el segmento de mayor riesgo crediticio incluye hasta los 450 puntos y los perfiles con más potencial parten de 720 puntos.
Edad, ingresos y perfil financiero: variables clave en el acceso al crédito
Según Fintonic, los productos de crédito de corto plazo y mayor coste se concentran en perfiles más jóvenes y con menor capacidad financiera. Los datos reflejan que los microcréditos se usan principalmente para cubrir períodos de liquidez hasta la siguiente entrada de ingresos.
Entre los usuarios de 18 a 24 años, la penetración de los microcréditos alcanza el 28,4%, una cifra muy similar a la de las soluciones Buy Now Pay Later (BNPL), que se sitúan en el 28,3%. En este caso, se observa además que el 85% de sus clientes se encuentran por debajo de los 45 años.
El cruce de variables como edad, nivel de ingresos y perfil financiero confirma, por tanto, una estrecha relación entre el momento vital de los usuarios y su vinculación con distintos productos de crédito. A mayor edad, mayores niveles de renta, y es precisamente esta correspondencia la que explica por qué ciertos productos son más habituales en unos perfiles y no en otros.
Un ecosistema diverso y efectos a medio plazo
El análisis se enmarca en un momento en el que el Anteproyecto de Ley de contratos de crédito al consumo ha situado a este sector en la agenda política y social. “Se habla de protección, de límites, de plazos o de costes, pero el crédito al consumo en España no es una realidad homogénea. Es un ecosistema amplio, con productos muy distintos entre sí y, sobre todo, con tipologías de clientes que responden a momentos vitales y situaciones económicas muy diferentes”, asegura Iker de los Ríos, Co-CEO de Fintonic.
Junto a los microcréditos y las soluciones BNPL, el análisis identifica otros productos relevantes dentro del crédito al consumo. Es el caso de las tarjetas de crédito, donde conviven dos usos claramente diferenciados: quienes las utilizan como medio de pago y liquidan el saldo sin financiación, y quienes recurren de forma habitual al aplazamiento.
Y el ecosistema se completa con los préstamos personales, concedidos tanto por entidades bancarias tradicionales como por financieras especializadas o puntos de venta, y que responden a necesidades y perfiles financieros distintos.
A medida que aumenta la edad y, con ella, el nivel de ingresos, el patrón cambia. Gana peso el uso de tarjetas bancarias, sobre todo entre quienes las utilizan sin recurrir a financiación. Más del 27,7% de los usuarios que utilizan este producto cuentan con un FinScore superior a 720 puntos. Y lo mismo ocurre con los préstamos personales, donde el 21,1% se encuentran también en este tramo alto.
“Los datos permiten observar la evolución de los usuarios a lo largo del tiempo. Uno de los resultados más llamativos es la constatación de que cuando una persona contrata un microcrédito, sus probabilidades de acceder posteriormente a un préstamo personal son diez veces menores que las de alguien que no ha utilizado este tipo de producto. Aunque no podemos establecer una relación causa y efecto, muestra una brecha clara entre ambos productos”, subraya Iker de los Ríos.