El cambio de la Constitución pretende impulsar al país centroasiático hacia una democracia plena, reforzando el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Esta nueva reforma, la quinta desde que Kazajistán alcanzó su independencia de la extinta Unión Soviética, es la más profunda de todas y afecta a todos los ámbitos, desde la política a los derechos humanos, según informaron a este diario fuentes diplomáticas. Con ello, añadieron, el más extenso de los países centroasiáticos quiere consolidarse como una democracia de corte occidental sin dar la espalda a su historia y tradiciones.
Según un documento distribuido por la Embajada de Kazajistán en España, las reformas constitucionales de carácter económico van encaminadas a “crear una base legal para regímenes económicos y financieros especiales, así com o a consolidar el principio de seguridad jurídica y protección de las inversiones”. El objetivo final, añade, es “el desarrollo de una cooperación a largo plazo con los socios extranjeros”.
Dentro de la profunda reforma política que propone esta futura Constitución, los objetivos económicos suponen una parte muy importante. El presidente Kassym-Jomart Tokayev, durante su discurso ante el Kurultai (Congreso Nacional), subrayo que Kazajistán priorizará la eliminación de las barreras comerciales, combatirá el proteccionismo injustificado y expandirá el uso de la inteligencia artificial para mejorar la eficacia de la integración económica..
Tokayev expresó tambien su preocupación por la presión que soporta la industria agropecuaria kazaja debido a las importaciones de productos subsidiados procedentes de países de la Unión Económica Euroasiática, a la que pertenecen Armenia, Bielorrusia, Kirguistán y Rusia, ademas de Kazajistá. El presidente kazajo describió el problema como “seguridad alimenticia” y subrayó la necesidad de “tomar acciones gubernamentales decisivas para proteger a los productores domésticos”.
En el ámbito del transporte, Tokayev reafirmo la intención de Kazajistán de posicionarse como un centro logístico y de transporte internacional clave para los corredores este-oeste y norte-sur. Por ello, anunció que se acelerará la construcción de la autopista Beineu-Sekseuil, con lo que se reducirá la distancia del Corredor Medio en aproximadamente 900 kilómetros.
Tambien subrayó la expansión y modernización de líneas férreas esenciales, como las que unen Kyzylzhar–Moyynty, Darbaza–Maktaaral, Altynkol–Zhetygen y Zhezkazgan–Sekseuil. Al mismo tiempo, hizo público su objetivo de fortalecer el transporte aéreo de mercancías para lo que, aseguro, su gobierno está “abierto a una mayor participación del sector privado”. El objetivo es mejorar la competitividad incluso en los precios del combustible de las aeronaves.
Por otra parte, Tokayev identificó la energía y el agua como elementos estratégicos de su diplomacia medioambiental y enfatizo la necesidad de establecer mecanismos de gobernanza y cooperación con sus vecinos de Asia Central. Pora ello propuso la creación de una Organización Internacional del Agua en el marco de las Naciones Unidas. Al respecto recordó que Astaná acogerá en abril la Cumbre Internacional Ecológica, que se enfocará en la recuperación del mar de Aral.
En cuanto a la energía aseguro que el desarrollo de plantas de carbón tendrá estatus de Proyecto Nacional. Las reservas de carbón de Kazajistán ascienden a 33 billones de toneladas y su explotación —según los planes del ejecutivo kazajo— se realizará utilizando tecnologías modernas para minimizar su impacto medioambiental.
Kazajistán es la 51ª economía mundial, con un PIB de 269.582 millones de euros (2024), un déficit público de 3.686 millones (2023) y una deuda pública de 55.637 millones. Aunque tanto el déficit como la deuda han crecido en los últimos años, no suponen cifras alarmantes —comparadas con las grandes economías occidentales— ya que respectivamente se sitúan en el 1,52% y el 22,98% de su PIB.