En San Valentín, las parejas españolas no solo celebran el amor con flores y cenas: también ponen sobre la mesa sus finanzas y emociones. Un 60 % reconoce haber discutido por dinero y no siempre por una cuestión de números, sino por todo lo que el dinero simboliza dentro de la relación: confianza, seguridad, expectativas de futuro y emociones que a veces quedan sin resolver. Así lo revela un estudio de bunq, el segundo mayor neobanco de Europa, realizado entre personas en pareja en España, que muestra cómo la gestión del dinero se ha convertido en uno de los grandes retos emocionales dentro de la relación.
El dinero, mucho más que cifras
Lejos de ser una cuestión puramente práctica, el dinero actúa como un reflejo de la dinámica emocional de la pareja. Diferencias en la forma de ahorrar, en el nivel de ingresos o en la manera de repartir los gastos pueden traducirse en tensiones que van más allá del presupuesto mensual y afectan directamente a la comunicación y a la confianza mutua.
Así gestionan el dinero las parejas españolas
A pesar de las dificultades que puede generar hablar de dinero, la mayoría de las parejas en España apuesta por modelos de gestión compartida, entendidos no tanto como una fusión total de las finanzas, sino como una forma de colaborar y construir proyectos en común.
De hecho, más del 80 % de las parejas españolas comparte su dinero total o parcialmente, un dato que refleja una clara voluntad de cooperación económica dentro de la relación. Sin embargo, compartir no significa perder autonomía. El modelo que mejor encaja con esta visión es el modelo híbrido, elegido por el 42 % de las parejas, que combina una cuenta común para los gastos compartidos con cuentas personales para el uso individual.
En este contexto, la cuenta compartida se utiliza principalmente con fines muy concretos y prácticos. En primer lugar, para cubrir los gastos esenciales del hogar, como el alquiler, las facturas o las compras comunes, una opción elegida por el 42 % de las parejas. Además, cerca de 3 de cada 10 la emplea para invertir en el futuro, ya sea a través del ahorro a largo plazo o la compra de una vivienda, mientras que alrededor del 23 % la utiliza para ahorrar para viajes y experiencias compartidas.
Cuando el dinero se convierte en conflicto
Aun así, compartir finanzas no elimina por completo los desacuerdos. El dinero sigue siendo una de las principales fuentes de tensión dentro de la pareja. Las principales causas de estos enfrentamientos son los ahorros (44%), las diferencias entre ingresos (30%) y las contribuciones económicas desiguales a la pareja (12%).
Las discusiones suelen estar relacionadas con diferencias en la forma de ahorrar o planificar el futuro, la desigualdad de ingresos entre los miembros de la pareja o el reparto de los gastos comunes, factores que pueden generar desequilibrios percibidos y sentimientos de injusticia si no se abordan de forma abierta.
Además, un 38 % de los españoles reconoce haber ocultado alguna vez un gasto o compra a su pareja, una práctica que pone de manifiesto lo complejo que resulta, en ocasiones, mantener una transparencia total en cuestiones económicas. Este tipo de comportamientos refleja que, en muchos casos, el conflicto no surge tanto por el gasto en sí, sino por el miedo a la reacción del otro o por la falta de conversaciones claras sobre expectativas y límites.