Mientras Europa fija la vista en las previsiones para el mercado energético del verano, España se encuentra inmersa en un contexto “anómalo” debido a las continuas borrascas. Según Antonio Aceituno, analista de mercados energéticos y CEO de Tempos Energía, “España podría vivir un episodio extremo, no hablamos de una simple bajada, sino que se observaría un mes de abril por debajo de los 10 euros el megavatio la hora”. Los análisis a futuro que realizan desde Tempos Energía indican que “el mercado ya está descontando una primavera extraordinariamente barata”.
Durante el mes de febrero, el pool promedia en los 11,36 euros el megavatio la hora, lo que supone una caída del 84,2 por ciento respecto al mes anterior y un 89,5 por ciento menos que hace un año. Nos encontramos como explica Aceituno en el “febrero más barato jamás registrado”. La explicación es meteorológica y estructural debido a que España ha encadenado un tren de borrascas con “una hidrología extrema (+60,76 por ciento) y una producción eólica excepcional, subiendo un 11,11 por ciento”. Entre viento y energía hidráulica el mix ya cubre el 59,74 por ciento, si a esto le añadimos la solar, el sistema alcanza el 73,60 por ciento. El exceso hace que tres de cuatro horas ya coticen por debajo de los 10 euros y casi una de cada cinco es negativa. De ahí, que la consecuencia directa sea que el gas se quede fuera de la ecuación con unos ciclos combinados registrando un desplome del 40,91 por ciento.
Fin del protagonismo del gas
El mercado energético ha dejado una lectura clara: “Europa no está pagando una prima de invierno pero sí empieza a descontar su próxima batalla: el verano”. La referencia del mercado de gas en Europa (TTF) se mantiene estable en la horquilla de los 31-33 euros el megavatio la hora y con un almacenamiento del 35 por ciento. Con la mirada puesta en los futuros del gas, la referencia clave del mercado europeo, cierra en los 32,48 euros el megavatio hora en la segunda semana del mes de febrero, consolidándose como un gas barato atrapado en la parte baja y sin tensión a pesar del ruido geopolítico y el invierno. Desde Tempos Energía afirman que “el gas reacciona cuando el mercado se asusta, pero no consigue sostener los precios altos porque el sistema está abastecido”.
La primera cita clave es la reposición de reservas entre abril y octubre. Según ha indicado el CEO de Tempos, “si la campaña de inyección no arranca con fuerza en primavera, el mercado podría empezar a construir prima de verano antes de lo previsto”.
Por su parte, el Gas Natural Licuado sigue actuando como una red de seguridad para el sistema. Las importaciones europeas van camino de los 5 billones semanales, lo que representa el mayor volumen desde que existen registros. Por el momento, Asía sigue sin competir de manera agresiva y sin activar la guerra de suministro. Estados Unidos concentra cerca del 70 por ciento de las entregas consolidando la seguridad a futuro. Por su parte la Agencia Internacional de la Energía proyecta importaciones en torno a los 185 billones en 2026 reforzando la sensación de abundancia. Por último, se suma el factor del dióxido de carbono, el desplome del EUA diciembre 2026 hacia los 71-72 euros por tonelada reduciendo la presión sobre el complejo energético y aunque no es un factor directo sí actúa como viento de cola sobre el TTF y según Aceituno “hace que el sistema no active la prima de estrés”.
El Brent en fase de ajuste: “no está barato, tampoco tensionado”
Durante el último tramo del invierno el Brent ha entrado en una fase de ajuste. Tras un enero registrando máximos de los últimos seis meses (71,89 dólares), el precio ha regresado a la zona de los 68 dólares. Desde Tempos confirman que “el mercado busca estabilidad”. El escenario central presenta a un Brent entre los 65-72 dólares el barril mientras que el escenario de techo dibujaría unos precios entre los 71-72 dólares el barril. Los expertos debaten entre “un mercado que absorbe el exceso o la imposición del exceso”.
A pesar de que sigue estando presente la situación geopolítica la realidad es que se enfría y la apertura diplomática reduce el miedo. Para los expertos “cuando el miedo baja, el mercado vuelve a los datos”. Irán representa el 3 por ciento del suministro mundial y controla el paso de Ormuz, que supone una quinta parte de la producción mundial pero los datos anticipan la situación de oferta. La Agencia Internacional de la Energía proyecta para 2026 un superávit de 3,73 barriles diarios. Además, la OPEP+ estudia aumentar la producción desde el mes de abril. El único contrapeso se encuentra en el crudo ruso e iraní, que sigue con sanción y puede generar fricciones logísticas.