Según la investigación sobre idiomas y migración realizada por Preply, plataforma de aprendizaje de idiomas, el 77% de las personas ve la lengua materna como una parte esencial de su identidad. Además, el 70% reconoce que oír a otra persona hablar su lengua materna le hace sentir mayor conexión y el 69% siente más equilibrio emocional al hablar su idioma nativo.
“Estos datos confirman que la lengua materna no es solo un medio de comunicación, sino un ancla emocional”, explica Yolanda del Peso, portavoz de Preply. “La comodidad, el orgullo y la pertenencia no desaparecen cuando aprendemos otros idiomas. Al contrario, aprender nuevas lenguas amplía horizontes, pero la lengua materna sigue siendo el punto de partida de nuestra identidad”.
La investigación recoge que la comodidad es el sentimiento más habitual que se genera al usar la lengua materna (29%), pero también la identidad cultural (23%), el orgullo (20%) o la pertenencia (19%). Los datos en España, por ejemplo, elevan la vinculación de la lengua materna a la identidad cultural al 33%, el orgullo al 28% y el sentimiento de pertenencia al 29%. En países como Japón domina el sentimiento de comodidad en el 52%, mientras que en Alemania destaca el de pertenencia con el 40% y en Francia el de identidad cultural con el 35%.
“En España, la lengua materna está estrechamente vinculada a la identidad cultural y el sentimiento de pertenencia, lo que sugiere que tiene un papel central en la forma en que las personas relacionan el idioma con la historia compartida y la comunidad”, contextualiza Yolanda del Peso. “En todos los países se observa que la lengua materna casi nunca es neutral, y que se vincula mucho a cómo experimentan las personas tanto la identidad como la conexión con su entorno”.
El estudio también aborda las diferencias entre generaciones, demostrando que los lazos emocionales se hacen más fuertes con la edad. En la Generación X, nacidos entre 1965 y 1981 aproximadamente, la lengua materna se ve como una parte clave de la identidad cultural con el 27%, más que el 24% de los Millennials y mucho más que el 18% de la Generación Z.
“Podemos concluir que la lengua materna no pierde importancia con el paso del tiempo, sino que se vincula todavía más a la forma en la que las personas dan sentido a su historia personal y sus raíces culturales”, afirma Del Peso.
En un mundo multilingüe como el actual, donde tanto la migración como la formación laboral implican adquirir nuevos idiomas, el estudio demuestra que las lenguas crecen con la sociedad, se adaptan a nuevos lugares y redefinen cómo nos entendemos las personas con nosotros mismos y con los demás.
Metodología:
El objetivo de esta investigación era explorar el papel del dominio del idioma local en las experiencias de integración, pertenencia y acceso a oportunidades laborales de los migrantes.
Realizamos una encuesta cuantitativa con 3608 participantes de un panel en línea de seis países: Estados Unidos, Alemania, España, Reino Unido, Francia y Japón (aproximadamente 600 encuestados por país).
Los participantes se segmentaron por sexo (1805 hombres y 1791 mujeres), generación (970 de la generación Z, 1345 millennials y 1293 de la generación X) y situación migratoria (1987 residentes locales y 1621 inmigrantes).