La violencia a veces adopta la forma de control del dinero, de prohibiciones para trabajar o de acceso restringido a una cuenta. Sin embargo, pese a su impacto real, la mayoría de la población no identifica esta realidad. Según la V edición del estudio ‘Hábitos y percepción de los españoles respecto al sector bancario 2026’, elaborado por Nickel, el 71% de los españoles desconoce qué es la violencia económica o financiera. Solo un 29% afirma saber en qué consiste el concepto, una cifra que además desciende de forma notable respecto al año anterior, cuando el 59% asegura reconocerlo.
El dato evidencia hasta qué punto esta realidad sigue siendo invisible para gran parte de la sociedad. Aunque la violencia económica ya está reconocida en el nuevo Pacto de Estado contra la Violencia de Género como una forma de violencia doméstica, su impacto sigue siendo poco comprendido. Se manifiesta en prácticas como limitar el acceso al dinero, supervisar cada gasto, impedir que la pareja trabaje o estudie, retener ingresos o generar deudas a su nombre. Situaciones que reducen la autonomía y generan dependencia económica.
Una realidad reconocida, pero poco comprendida
En los últimos años, la violencia económica ha ido ganando reconocimiento institucional y se ha incorporado de forma explícita en marcos normativos y estrategias públicas contra la violencia de género. Sin embargo, los datos del estudio de Nickel reflejan que ese avance legal no siempre se traduce en conocimiento social.
Aunque el término todavía es poco conocido, los datos oficiales muestran que se trata de una realidad extendida. Según la última Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024, el 11,7% de las mujeres de 16 años o más en España ha sufrido violencia económica por parte de su pareja o expareja a lo largo de su vida, lo que equivale a casi 2,5 millones de mujeres. Si se incluye también el impago de pensiones alimenticias como forma de violencia económica, la cifra asciende al 13,5%, es decir, cerca de 2,9 millones de mujeres.
La economía como factor de preocupación diaria
El contexto económico actual refuerza esta realidad. Cuando ahorrar o afrontar imprevistos ya supone un desafío para muchas personas, perder el control sobre los propios recursos agrava aún más la situación y aumenta la vulnerabilidad.
Más allá del desconocimiento del concepto, el estudio de Nickel también refleja cómo la economía impacta directamente en la vida cotidiana de las mujeres. Entre las encuestadas, la principal preocupación es la dificultad para ahorrar o planificar el futuro, señalada por el 67,4%. Muy cerca se sitúa la incertidumbre por el coste de la vida, mencionada por el 64,3%. Casi la mitad, un 49,4%, reconoce que le preocupa no poder afrontar gastos imprevistos.
Además, el 30,7% señala el aumento del precio del alquiler o la hipoteca como un factor relevante en su situación financiera, mientras que el 15,2% apunta al endeudamiento o los pagos aplazados.
“La autonomía financiera no es solo una cuestión de números, sino de seguridad y capacidad real de decisión. Cuando una persona no tiene control sobre sus propios recursos económicos, pierde libertad. En el Día Internacional de la Mujer es importante recordar que la igualdad también pasa por la independencia económica. Visibilizar la violencia económica y fomentar la educación financiera son pasos fundamentales para avanzar hacia una igualdad real y efectiva”, declara Nerea Toña, CEO de Nickel en España.