El mercado podría estar sobrerreaccionando al conflicto en Irán. Aunque el impacto en materias primas podría prolongarse y sostener la inflación, Lazard considera que las actuales expectativas de subidas de tipos, especialmente en Europa y Reino Unido, son excesivas y podrían revertirse en las próximas semanas. La guerra en Irán apunta a una desescalada rápida, pero el impacto en materias primas podría prolongarse y mantener presiones inflacionistas. El mercado ha modificado bruscamente sus expectativas de tipos, pasando de recortes a subidas en Europa y Reino Unido. Desde Lazard advierten que este ajuste es “excesivamente agresivo” y podría revertirse si se normaliza el conflicto. Los primeros indicadores ya reflejan el impacto, con previsión de debilitamiento de los PMI en las principales economías.
Las repercusiones del conflicto en Irán continúan trasladándose en el mercado de materias primas, aunque con matices relevantes en el escenario central. “De cara al futuro, creemos que el escenario más probable sigue siendo una desescalada relativamente rápida con una reapertura gradual del estrecho de Ormuz”, señala Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard. No obstante, el impacto no será homogéneo. “Hay muchas materias primas que tardarán meses en reanudar la producción a los niveles previos al conflicto, lo que sugiere que el impacto inflacionista de la guerra podría persistir mucho después de que terminen las hostilidades”, advierte.
Bancos centrales: expectativas tensionadas
El conflicto ha provocado un cambio brusco en las expectativas de política monetaria, que Temple considera, en varios casos, excesivo.
Actividad económica: primeras señales de impacto
En el corto plazo, el deterioro del entorno comienza a reflejarse en los indicadores adelantados. “Se espera que los índices PMI de los mercados desarrollados se debiliten en la mayoría de los países”, señala Temple. En concreto, anticipa un debilitamiento generalizado en la zona euro, Japón, Reino Unido y Estados Unidos tras el inicio del conflicto.
En conclusión, el mercado se enfrenta a un doble movimiento: un impacto inflacionista más persistente de lo esperado en materias primas y, al mismo tiempo, un ajuste posiblemente excesivo en las expectativas de los bancos centrales. En este contexto, el foco no está solo en la evolución del conflicto, sino en la rapidez con la que el mercado pueda corregir estas expectativas.