El debate sobre la implantación de la jornada de 35 horas en la función pública ha saltado definitivamente a la agenda del sector privado. Sin embargo, desde Woffu, plataforma líder en gestión de presencia y optimización del tiempo, advierten de que reducir la jornada por decreto sin una transformación digital previa es un riesgo para la competitividad. El riesgo del "maquillaje normativo". Para Elisabeth Marín, managing director de Woffu, el peligro reside en lo que denomina "maquillaje normativo": reducir las horas sobre el papel manteniendo vicios organizativos estructurales. "Intentar encajar las tareas de 40 horas en un envase de 35 sin rediseñar procesos no es progreso, es una fórmula directa hacia el burnout y la pérdida de competitividad", señala Marín.
El abismo digital: solo el 12% de las pymes analiza datos
La clave para que la reducción de jornada funcione es la visibilidad, un área donde las empresas españolas aún tienen un largo camino por recorrer. El Informe de digitalización de las pymes 2024 arroja estos datos:
“Es imposible optimizar lo que no se mide”, afirma Marín a lo que añade “¿cómo van a saber dónde están los picos de carga o qué tareas son duplicadas? Sin datos, la reducción de jornada se hace a ciegas, aumentando la presión sobre el empleado en lugar de mejorar su bienestar”.
El retroceso del teletrabajo: una barrera a la flexibilidad
Otro factor crítico es la gestión de la flexibilidad. Mientras la jornada se reduce, la presencialidad parece estar ganando terreno de nuevo, complicando la conciliación. Los datos oficiales muestran que el teletrabajo en pymes y grandes empresas ha caído significativamente, pasando de un 50,6% en 2021 a solo un 34,2% en 2023.
Desde Woffu apuntan que esta “vuelta a la oficina” sin sistemas de gestión eficientes está chocando con la demanda de los trabajadores de una mayor autonomía. Más allá de la inteligencia artificial, el reto pasa por la automatización y la capacidad de las empresas para estructurar y optimizar sus procesos. En un tejido empresarial mayoritariamente compuesto por pymes, la falta de presupuesto, conocimiento técnico y perfiles especializados sigue siendo una de las principales barreras para avanzar en esta transformación.
Claves para un rediseño real, no estético
Para que la jornada de 35 horas sea una victoria compartida, Woffu propone tres pilares basados en la cultura del dato:
“La tecnología no debe ser un gasto, sino el motor que permita trabajar menos horas produciendo lo mismo. Si no aprovechamos este cambio legislativo para digitalizar la gestión del tiempo, habremos perdido una oportunidad histórica de modernizar nuestro modelo productivo”,