La escalada bélica en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz han tensionado los mercados internacionales, dibujando un escenario de alta volatilidad que ya tiene impacto directo en la economía española. El encarecimiento de la energía es uno de los efectos más visibles: la gasolina ha subido un 16%, el gasóleo un 28% y los fertilizantes entre un 40% y un 50%, mientras el euríbor vuelve a repuntar ante la posibilidad de nuevas subidas de tipos por parte del Banco Central Europeo. En este contexto, Albert Salvany, formador de trading en Learning Heroes, advierte de que no se trata de un episodio puntual, sino de un cambio de escenario que exige una lectura más estratégica por parte del inversor. “Los mercados no mienten. Cuando el oro sube y Bitcoin resiste mientras la renta variable cae, el mercado está enviando señales claras. La clave no es reaccionar con pánico, sino saber interpretarlas”, explica.
De mantenerse la incertidumbre, los analistas apuntan a un repunte de la inflación por encima del 3% en los próximos meses, con un impacto directo en el coste de vida y en las cuotas hipotecarias. “Una guerra a miles de kilómetros puede acabar determinando cuánto pagas por tu hipoteca o por llenar el depósito. El problema es que muchos lo entienden cuando ya está ocurriendo”, concluye Salvany.
¿Hacia dónde se mueve el capital en momentos inciertos?
En contextos de incertidumbre, el capital no desaparece, sino que se reorganiza. Y lo hace siguiendo patrones bastante consistentes que los inversores más experimentados identifican y anticipan.
Uno de los movimientos más evidentes es el regreso al oro, que vuelve a consolidarse como el activo refugio por excelencia. En lo que va de año, acumula subidas superiores al 14%, impulsado tanto por la demanda física como por la inversión a través de ETF. “No se trata de un activo diseñado para generar grandes rentabilidades en el corto plazo, sino de una herramienta de protección. Cuando el resto de activos se tensiona, el oro tiende a mantenerse estable o incluso a apreciarse, actuando como ancla dentro de la cartera”, señala Salvany.
En paralelo, las llamadas divisas refugio ganan protagonismo. El franco suizo y el yen japonés se están apreciando con fuerza, reflejo de la búsqueda global de estabilidad. Son monedas tradicionalmente utilizadas por inversores institucionales para reducir exposición al riesgo en momentos de volatilidad. Según Salvany, “para el inversor particular, el acceso a estas posiciones es hoy más sencillo gracias a los ETF, que permiten diversificar sin necesidad de operar directamente en mercados de divisas”.
Al mismo tiempo, el capital también se dirige hacia sectores que, lejos de verse perjudicados por el contexto, se ven directamente impulsados por él. Es el caso de la defensa y la industria aeroespacial, beneficiadas por el aumento del gasto militar, así como del sector energético, que capitaliza el encarecimiento del petróleo y el gas. “Entender estos movimientos no es oportunismo, es comprender cómo funciona el mercado”, señala Salvany, subrayando que estos flujos responden a dinámicas estructurales más que a decisiones puntuales.
En este escenario, uno de los comportamientos más observados es el de Bitcoin que, a diferencia de las crisis anteriores, en las que tendía a caer en paralelo a la renta variable, está mostrando una resistencia significativa, manteniéndose en rangos relativamente estables mientras otros activos retroceden. Este comportamiento refuerza su narrativa como posible “oro digital”, especialmente en un entorno donde los inversores buscan alternativas descentralizadas.
Sin embargo, esta aparente fortaleza viene acompañada de una advertencia: el mercado cripto no es homogéneo. “Mientras Bitcoin resiste, muchas criptomonedas alternativas, las llamadas altcoins, están registrando caídas relevantes. El mercado, en este sentido, está afinando su criterio y diferenciando con mayor claridad entre activos que pueden actuar como reserva de valor y aquellos con un perfil más especulativo”, apuntan desde Learning Heroes.
Más allá del contexto global, hay decisiones concretas que marcan la diferencia. Salvany resume las principales en un enfoque claro y accionable:
Evitar decisiones impulsivas: Vender en pánico suele traducirse en pérdidas. Los mercados tienden a estabilizarse una vez se reduce la incertidumbre inicial.
Incorporar activos refugio: Destinar entre un 5% y un 10% al oro puede actuar como amortiguador frente a la volatilidad.
Poner el foco en sectores estratégicos: Energía y defensa pueden beneficiarse del contexto, aunque requieren seguimiento y criterio.
Formarse antes de invertir en cripto: En mercados complejos, la diferencia no es la suerte, sino el conocimiento. Este no es momento de improvisar.
Mantener liquidez: Disponer de entre un 20% y un 30% en liquidez permite aprovechar oportunidades cuando el mercado corrige.
Un contexto que exige más formación financiera
“El actual contexto refuerza una idea clave: la educación financiera ya no es opcional. Una guerra a miles de kilómetros puede acabar determinando cuánto pagas por tu hipoteca o por llenar el depósito. La mayoría lo entiende cuando ya está ocurriendo; el inversor formado lo anticipa”, señala Salvany.
Desde Learning Heroes, insisten en que no hace falta ser un experto, pero sí actuar con criterio. En esta línea, el centro lanzará el próximo 23 de marzo un nuevo curso especializado en criptomonedas, centrado en comprender el mercado, gestionar riesgos y tomar decisiones con mayor seguridad. “En momentos como este, improvisar sale caro. Formarse es la mejor inversión que puedes hacer”, concluye.