Una propuesta de Horizon Europe puede ser técnicamente excelente y, aun así, perder puntos en la sección de impacto. Una de las razones más comunes es un enfoque débil en comunicación, difusión y explotación (CDE). Los evaluadores detectan rápidamente cuando el CDE se trata como una simple lista de acciones promocionales en lugar de una estrategia para asegurar que los resultados generen una adopción real. El impacto no se mide solo por la visibilidad. Las propuestas deben demostrar cómo los resultados llegarán a los actores clave (stakeholders), cómo se abordarán las barreras para su adopción y cómo se traducirán en efectos científicos, sociales, políticos o de mercado. Aunque el programa no exige estrictamente un paquete de trabajo (WP) dedicado a CDE, los beneficiarios deben contar con un plan creíble y recursos adecuados. Estructurar estas actividades en un paquete de trabajo específico sigue siendo la solución más práctica para clarificar responsabilidades y presupuestos.
Muchas propuestas incluyen una lista estándar de acciones: web, redes sociales, boletines y un evento final. Estas actividades aportan poco valor cuando carecen de un contexto estratégico. Los evaluadores terminan preguntándose a quién necesita influir el proyecto y qué se espera que hagan esos actores con los resultados.
La planificación eficaz comienza con los resultados esperados y los resultados clave explotables (KER). Para cada resultado, el consorcio debe identificar a los usuarios pertinentes, definir el mecanismo de compromiso y anticipar las barreras para su adopción. Este cambio de un pensamiento basado en actividades a una planificación orientada a resultados es crítico. En lugar de decir que se organizarán talleres, una propuesta sólida explica que estos reunirán a actores específicos para validar resultados o apoyar implementaciones piloto.
Conectando el CDE con la vía hacia el impacto
Una forma práctica de fortalecer la estrategia es mapear los resultados del proyecto con las audiencias objetivo y los mecanismos de adopción.
Muchas propuestas exitosas parten de una matriz interna que vincula el resultado esperado, la audiencia relevante, la acción de captación y la forma esperada de adopción (uptake). Esto evita el error común de tratar a todos los interesados como un solo grupo. Investigadores, responsables políticos y actores industriales tienen intereses diferentes y requieren mensajes a medida. Por ejemplo, un proyecto de plataforma digital podría usar la comunicación para sensibilizar al público, la difusión para ofrecer datos técnicos a planificadores municipales y la explotación para llegar a inversores.
Comunicación, difusión y explotación: distintas pero complementarias
Una debilidad recurrente es la tendencia a utilizar estos términos indistintamente; en la práctica, cada uno tiene un rol específico.
Qué esperan los evaluadores de un paquete de trabajo de CDE creíble
Un paquete de trabajo de CDE sólido explica cómo las actividades contribuyen a los resultados esperados. Define las audiencias con precisión, especificando qué reguladores o inversores se captarán en lugar de usar categorías genéricas como "usuarios finales". Además, define una estrategia para cada resultado clave explotable y clarifica quién lidera cada dimensión.
También debe incluir indicadores (KPI) significativos que midan el compromiso real y la adopción, como colaboraciones en pilotos o interés comercial. Finalmente, un plan convincente considera la sostenibilidad más allá de la duración del proyecto, mostrando cómo se mantendrán los resultados una vez finalizada la financiación de la UE.
Errores frecuentes y cómo evitarlos
Varios problemas recurrentes debilitan las propuestas: