El Rally de Paraguay acaba de presentar en sociedad la que será su segunda edición, que se celebrará del 27 al 30 de agosto en la región de Itapúa. El evento moverá más de 200 millones de dólares, atraerá a más de 400.000 espectadores y tendrá presencia mediática en más de 100 países, consolidándose como uno de los grandes impulsores económicos y turísticos del país.
En esta segunda edición, el Rally de la tierra roja —conocido con ese nombre por el espectacular polvo rojizo que levantan los coches al derrapar— tiene la intención de reafirmar el espectacular estreno del año pasado y su impacto económico. En 2025, cuando tuvo lugar la primera edición, fue elegido el Mejor Rally del Mundo por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y también ha obtenido hace escasas fechas el Premio a la Excelencia en Turismo Deportivo Sostenible que otorgan ONU Turismo junto a la propia FIA.
Al acto de presentación, que se ha celebrado en el Salón Medallistas del Parque Olímpico Paraguayo, ha asistido el presidente de Paraguay, Santiago Peña, acompañado por el vicepresidente, Pedro Alliana, y por el secretario nacional de Deportes, César Ramírez Caje; también han acudido el presidente del Comité Olímpico Paraguayo y miembro COI, Camilo Pérez; el director ejecutivo del Rally, César Marsal, y su director ejecutivo adjunto, Ricardo Deggeller, así como otras autoridades nacionales, referentes del deporte del motor, patrocinadores y varios pilotos paraguayos, en un evento que refuerza la colaboración público-privada en torno al proyecto.
La edición 2026 contará con 22 tramos cronometrados, que sumarán un total de 356 kilómetros, y participarán unos 60 coches, que correrán durante cuatro días en el exigente suelo guaraní, ampliando así la dimensión deportiva y económica respecto al año anterior. En la edición de 2025, fueron 19 tramos, 335 kilómetros y 48 coches.
La carrera atravesará las zonas de Cambyretá, Nueva Alborada, Yerbateras y el Autódromo; y seguirá hacia sectores como Bella Vista, Hohenau, Trinidad y Encarnación. El fin de fiesta y la entrega de premios tendrán como escenario el Molino de San Miguel, un punto emblemático de la capital de Itapúa, y se hará en un montaje especial sobre el agua, lo que ofrecerá una espectacular imagen final y un importante escaparate internacional para la región.