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Frente a los atracos arbitrales, ‘un equipo de tibios’

· Por Javier Cordero, investigador ex entrenador del Castilla B Juvenil en 1986

Redacción | Domingo 12 de abril de 2026

Este pasado 10 de abril se cometió en el Santiago Bernabeu el enésimo atraco arbitral al Real Madrid en su partido ante el Girona. Los autores de la tropelía, los árbitros, Javier Alberola Rojas, en el terreno de juego y Daniel Trujillo Suárez, en el VAR.



Corría el minuto 88 cuando Mbappe caía en el área, fruto de un codazo intencionado, del jugador del Girona Vitor Reis. Consecuencia del golpe, el jugador madridista sufrió una brecha en su frente conmocionándole y haciéndole sangrar mucho. Tanto Alberola, como Trujillo, que son fiel reflejo de la sociedad corrupta en la que vivimos, decidieron no señalar el punto de penalti que probablemente le hubiera dado la victoria al Real Madrid y le mantendría, aun, con alguna posibilidad de llevarse el título de Liga.

Pero estos dos árbitros decidieron que la Liga 2025-26 se diera por concluida ayer y cayera, de nuevo, en manos del club de élite más corrupto del fútbol español y de Europa, el FC Barcelona. El único que, durante décadas, pagó al vicepresidente de los árbitros, Enríquez Negreira, al menos 8,4 millones de euros, que sepamos por ahora, ya que la década de los 90, la de las ligas de Tenerife, no han sido investigadas.

Mbappe, posiblemente el mejor jugador del mundo en estos últimos seis años, rondando siempre el Balón de Oro -pero sin alcanzarlo por unas causas u otras- es, en España, objeto de agresiones varias sin ser sancionadas con el castigo que marca el reglamento. Ejemplo de esto, además de la agresión de Vitor Reis, de la que por cierto no habla ningún medio, ni los madridistas, que solo señalan que fue penalti; está la agresión que sufrió el año pasado en Cornellá, por el jugador del RCD Español, Carlos Romero, autor a la postre del gol de la victoria que alejaba, al Madrid, del título de Liga de la temporada anterior.

Todo está perfectamente programado. Se repite temporada tras temporada, independientemente de la persona que dirige el Comité Técnico de Árbitros, CTA. Durante varios partidos seguidos el Madrid sufre el atraco que le alejará del título en favor, siempre, del mismo. Ya adelanto a los lectores, con la Liga resuelta a favor del FC Barcelona, que los árbitros van a ser benevolentes, a partir de ahora, con el equipo de la capital de España, con el objeto de maquillar estadísticas.

Ahora bien, el motivo principal de esta pieza no es denunciar el corrupto sistema arbitral, que también, que rige los destinos del fútbol español. Es dar un toque de atención al Club, desde su presidente y Junta Directiva, hasta toda la plantilla del primer equipo que parece no conocer la letra del himno de 1952 “Las Mocitas”; Club castizo y generoso, todo nervio y corazón.

Todo nervio y corazón. Ayer, el capitán del Real Madrid, Dani Carvajal, tuvo una oportunidad de oro para enseñarle al mundo del fútbol toda la corrupción que hay en el fútbol español. Con su compañero ensangrentado en el césped, tras sufrir la agresión de Vitor Reis, tenía que haber reunido a todos sus compañeros y ordenarles abandonar el terreno de juego, como lo hizo Senegal ante Marruecos. Imágenes que darían la vuelta al mundo y quizás ayudase a FIFA y UEFA a salir de la actitud pasiva con la que están actuando.

Pero Dani Carvajal es uno de ellos, o casi, por su vinculación con la RFEF a través de la selección española. Eso al menos es la imagen que ha dado en conflictos anteriores donde ha estado inmerso su Club. Carvajal se pone de perfil.

Con un capitán así, que lo conocemos todos, el entrenador Arbeloa debería haber tomado el mando y ordenar a su equipo que se retirase del terreno de juego. Pero aquí, mucho bla, bla, bla; pero pocas nueces.