Andrea Bartzen y Anna Delwey han sido dos timadoras que operaron en los Estados Unidos que han tenido en común la habilidad de engañar a una pequeña multitud de personajes y de instituciones, llegando a ser acogidas en los círculos más exclusivos de la Costa Este de EE. UU.., como los Hampton, Palm Beach y Miami en el caso de Andrea y Nueva York en el caso de Anna utilizando falsas identidades.
Nuestra primera protagonista es Ana Delwey, de origen ruso alemán, nacida en 1991, cuyo auténtico nombre era el de Anna Vadimovna Sorokin que llevó a cabo su actividad fraudulenta unos años antes de la de Andrea y su marido, en 2019
Utilizaba una falsa identidad presentándose como una rica heredera europea, alemana, que tenía un acceso a un fondo fiduciario entre 60 y 70 millones de dólares en cuentas en Suiza,
Pretexto que le sirvió para obtener los fondos necesarios para llevar a cabo una vida de lujo gastando cientos de miles de dólares en hoteles de lujo, viajes e incluso jets privados que nunca pagó como los que dejó pendientes en el famoso hotel Beekman situado en Manhattan.
Utilizando siempre en su imagen de heredera falsificaba documentos principalmente bancarios y de otra naturaleza como tarjetas de crédito falsas y cheques sin fondo que le sirvió para obtener importantes créditos con la técnica de abrir “opening engineer “, falsificando extractos que teóricamente demostraban cuentas en Suiza, Alemania y en otros países europeos.
Solicito un préstamo de alrededor de los 22 millones de dólares del City National Bank para crear la fundación “Anna Dewey “. Club de arte privado que le ayudó para justificar ante los bancos sus peticiones financieras.
Este club privado de arte funcionaba en un edificio de 6 plantas en el barrio de Soho en Manhattan con el objetivo de promover las artes plásticas y de esta manera atraer a inversores de la élite neoyorquina del mundo de la moda las finanzas y el arte.
Aunque el crédito no le fue definitivamente concedido sí en cambio obtuvo del Banco un descubierto temporal de 100.000 dólares que lógicamente Delwey utilizó para sus gastos personales. Esta misma solicitud de 22 millones de dólares la hizo en el Fortress Investment Group también sin éxito
Aunque en este tipo de fraude muchos de los estafados no llegan a ser conocidos por la vergüenza social que el mismo representa sí se ha hecho viral el caso de una ex fotoperiodista de Vanity Fair, Rachel Williams a la que estafó como resultado de una invitación a un viaje a Marruecos en el hotel Mamounia de Marrakech y en una villa denominada Kasbah Tamador, villa con mayordomo piscinas privadas y costo de 100.00 dólares por noche
Nuestra protagonista no pago los gastos derivados del viaje alegando problemas técnicos con su banco europeo y pidió a Williams que usara su tarjeta de American Express como garantía temporal por un importe de 62.000 dólares que Anna tampoco pagó, aunque American Express terminó reembolsando a Williams después de un largo pleito.
Eso sí nuestra periodista le sacó jugo a la mala experiencia en varios artículos en Vanity Fair y en un libro escrito denominado” My Friend Anna”.
Centrándonos en Andrea, personaje, natural de Ohio, que afirmaba tener estudios en el Massachusetts Institute of Technology, haber trabajado en la industria farmacéutica, como BioNTech y llevado a cabo trabajos como experta en publicidad lanzamientos en empresas como Keytruda y Lipitor
Entre 2013 y 2017, haciéndose pasar por una heredera de Cartier, se infiltro en círculos de elite social en eventos exclusivos, donde se movía dinero, mezclándose con invitados de alto perfil y haciéndose fotos con personas conocidas, para captar fondos para eventos de supuestos proyectos benéficos.
Para ello contó además con la ayuda de su marido, otro estafador, que a su vez se hacía pasar por Matthew Rockefeller y miembro de la familia, cuando se trataba de un simple mago y actor de Pensilvania denominado Matthew Tomasko.
Con la ayuda del apellido Cartier organizaba eventos para multimillonarios, Family Office y otras instituciones cobrando desde 7.000 hasta 30.000 dólares por evento a los que denominaban “Inversores Cartier/Rockefeller”
Utilizaba como soporte una plataforma denominada “Global Passión Projects”, dedicada a la mejora de la salud global, apoyándose en las redes sociales como Instagram o Facebook
Se publicitaba como filántropa informando de realizar donaciones falsas, como la llevada a cabo a la “American Cáncer Society “, que después utilizaba para sus manejos, cuando la realidad es que las donaciones que recibía nunca se materializaron en los objetivos anunciados
Sus fraudulentas personalidades fueron destapadas como consecuencia de una investigación periodística que se llevó a cabo en marzo 2026, llevados a cabo por la New York Magazine, la Nación y también a través de denuncias en las redes sociales como YouTube
Ambas mujeres Anna y Andrea fueron descubiertas y sometidas a juicio.
Anna Delwey (Sorokin) fue detenida el 3 de octubre de 2007 por la Fiscalía de Manhattan mientras se encontraba en un centro de rehabilitación de lujo en Malibú.
Su detención se llevó a cabo cuando salía del citado centro de rehabilitación convirtiéndose en un caso mediático ya que coincidió con la filtración de su identidad y sus modos operandi en la prensa y redes sociales
El fraude total de Anna Delwey se estimó entre 275.000 y 300.000 dólares. Fue declarada culpable de hurto mayor, intento de hurto mayor y robo de servicios por el impago a hoteles y restaurantes, estafas bancarias y otros y otros fraudes necesarios para mantener su lujosa vida
Por todo ello tuvo que pagar una multa de 24.000 dólares una condena de entre cuatro y 12 años de prisión y lógicamente a devolver las cantidades estafadas
Aunque fue liberada en 2021 por buena conducta, inmediatamente volvió a ser detenida por receptores de inmigración por violar su visado siendo de nuevo ingresada esta vez en un centro de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos
En la fecha en que elaboramos esta crónica, marzo de 2026 vive en libertad bajo arresto domiciliario en Manhattan, con vigilancia electrónica y la estricta prohibición de usar las redes sociales a la espera de su posible deportación.
Una curiosidad es que su vida ha generado una serie de Netflix denominada” Inventing Anna”, que también tuvo sus consecuencias porque Williams demandó a Netflix por retratarla como una persona desleal, codiciosa, manipuladora y oportunista lo que le creo un grave problema social. Litigio que tras 4 años de desarrollo acabó en un acuerdo confidencial entre las partes
Andrea Bartzen y Matthew Tomasko. solamente se han visto involucrados en fraudes menores relacionados con el cobro de patrocinios y entradas para conferencias falsas, prometiendo redes de inversores y donaciones inexistentes entre otras razones porque no todas las víctimas denuncian en estos casos de timos porque la vergüenza les hace evitar una denuncia pública para evitar el escarnio social.
Solamente se vieron implicados en algunas denuncias por estafas civiles Principalmente de patrocinadores por impagos y eventos. Simplemente se han visto gravemente perjudicados en el daño reputacional sin ni siquiera haber sido arrestados. De hecho, ambos personajes tienen perfiles activos en Instagram.