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Rivas Vaciamadrid consolida su historia

· Por J. Nicolás Ferrando, director de Artelibro Editorial

Sábado 18 de abril de 2026

En mi labor al frente de Artelibro Editorial, que este año cumple su décimo aniversario, pocas satisfacciones profesionales resultan tan plenas como la de contribuir a fijar la memoria colectiva de un territorio. Los libros de historia local no son únicamente una sucesión de fechas, nombres y acontecimientos; son, ante todo, un ejercicio de identidad compartida, una herramienta imprescindible para comprender quiénes fuimos, quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. En este contexto, la publicación de Historia de Rivas Vaciamadrid. De los orígenes a la refundación, del periodista ripense Enrique Villalba, supone un hito que trasciende el ámbito estrictamente editorial para convertirse en un acontecimiento cultural de primer orden.



La gestación de este volumen no ha sido sencilla ni breve. Siete años de investigación avalan un trabajo que ha exigido una dedicación constante, casi vocacional. Villalba ha recorrido archivos municipales, provinciales y nacionales, además de colecciones particulares, en una labor que recuerda a la del historiador clásico, paciente y meticuloso. Su empeño ha permitido poner negro sobre blanco numerosos aspectos hasta ahora dispersos o escasamente documentados de la historia de Rivas Vaciamadrid, uno de los municipios con mayor crecimiento demográfico de la Comunidad de Madrid en las últimas décadas.

Resulta, cuando menos, sorprendente que una localidad con la vitalidad social, económica y cultural de Rivas careciera hasta ahora de una obra de conjunto que sistematizara su evolución histórica. Existían estudios parciales, investigaciones centradas en periodos concretos o en aspectos específicos, pero faltaba una visión global que integrara todos esos elementos en un relato coherente. El libro de Villalba viene, precisamente, a llenar ese vacío, erigiéndose en una obra pionera que establece un antes y un después en la historiografía local.

La presentación de esta obra, celebrada el pasado 14 de abril de 2026 en el Centro Cultural Federico García Lorca, constituyó por sí misma una demostración del interés que suscita la historia entre los vecinos. Cerca de doscientas personas acudieron al acto, una cifra que no solo habla del arraigo del autor en su localidad, sino también de la necesidad compartida de reconocerse en un pasado común. El evento contó con la presencia de la alcaldesa, Aída Castillejo, así como de la periodista, historiadora y cronista Sara Medialdea, quien ejerció magistralmente como maestra de ceremonias.

Durante la presentación, quedó patente que la obra de Villalba no es únicamente el resultado de una investigación rigurosa, sino también la expresión de una profunda vocación periodística. No en vano, el autor se ha formado durante años en la crónica local, ese género a menudo infravalorado que, sin embargo, constituye la base de la memoria cotidiana de nuestros pueblos y ciudades. Su capacidad para narrar los hechos con claridad, sin renunciar al rigor, convierte la lectura en una experiencia accesible y enriquecedora tanto para el lector especializado como para el público general.

A esta faceta se suma su perfil docente, que se dejó sentir en su intervención durante el acto de presentación. Villalba no se limitó a exponer el contenido del libro, sino que ofreció una auténtica lección de historia viva, contextualizando los acontecimientos y subrayando su relevancia en el presente. Esa combinación de periodista y profesor confiere a la obra un valor añadido: no solo informa, sino que también forma, invitando al lector a reflexionar sobre los procesos históricos que han configurado la realidad actual de Rivas.

En palabras del propio Enrique Villalba: Se trata de trabajar para tener una ciudadanía que intente revertir el desconocimiento existente, fruto de la falta de acceso a determinadas fuentes. Yo he intentado acercárselas y ahora es trabajo de ustedes tomar la decisión de pensar Rivas y elegir qué identidad quiere tener. Madrid está creciendo y puede llegar a absorbernos. Seremos nosotros quienes decidamos si queremos convertirnos en un barrio más o mantener una identidad propia, si aspiramos a seguir siendo una comunidad humana con personalidad, construida a lo largo de estos años como pueblo. Ese es el propósito de este libro: servir como una palanca para lograrlo.

En este sentido, resulta relevante que la alcaldesa, Aída Castillejo, se mostrase favorable a la creación de un museo municipal que tome como base el trabajo de Villalba. Sin embargo, la falta de concreción en su planteamiento invita a preguntarse si se trata de una prioridad real o de una declaración de intenciones. La cultura, como he señalado en otras ocasiones, suele ocupar un lugar secundario en la acción de las administraciones públicas en general, convirtiéndose con demasiada frecuencia en el primer ámbito susceptible de recortes. Veremos qué sucede.

El libro cuenta, además, con el prólogo de Pedro Montoliú, una de las voces más autorizadas en el ámbito de la historia madrileña. Su participación no constituye un mero aval académico, sino un reconocimiento explícito de la importancia del trabajo realizado por Villalba.

Desde Artelibro Editorial entendemos que nuestra labor va más allá de la mera publicación de libros. Nos concebimos como agentes culturales comprometidos con la difusión del conocimiento y la preservación de la memoria histórica. En estos diez años de trayectoria, hemos apostado de manera decidida por obras que, como esta, contribuyen a fortalecer el tejido cultural de nuestra comunidad. La edición de Historia de Rivas Vaciamadrid. De los orígenes a la refundación se inscribe, por tanto, en una línea de trabajo coherente con nuestros principios fundacionales.

Solo cabe finalizar felicitando a Enrique Villalba por su trabajo, que sin duda tendrá continuidad, aunque, en sus propias palabras, Rivas y él se tomarán un tiempo. La investigación tiene esas pausas necesarias: no como un final, sino como el respiro imprescindible antes de seguir escribiendo la historia.