Mientras la industria global del juguete intenta descifrar cómo reducir su dependencia del petróleo, en Barcelona una firma liderada por dos hermanas jóvenes ya tiene la respuesta. Oli&Carol, pionera en el sector, aprovecha la Semana de la Tierra para lanzar un mensaje: la sostenibilidad real no es una opción, es el único camino para la infancia. Adiós al petróleo, hola al árbol Hevea. Cada año, toneladas de juguetes de plástico terminan en vertederos. Oli&Carol rompe este ciclo con una propuesta radicalmente natural. Sus piezas no nacen en una refinería, sino de la savia del árbol Hevea Brasiliensis. El resultado son juguetes 100% biodegradables que, al final de su vida útil, pueden volver a la tierra sin dejar rastro de micro plásticos.
"No creamos juguetes para que duren siglos en un vertedero; los creamos para que dejen una huella imborrable en la memoria de los niños, pero ninguna en el planeta", afirman Olimpia y Carolina Román, fundadoras de la marca.
El valor de lo "imperfecto": Artesanía vs. Producción en Masa
En un mundo de fabricación automatizada, Oli&Carol apuesta por el factor humano. Su valor diferencial reside en un proceso que los medios de estilo de vida y economía ya tildan de "revolución slow":
Compromiso 360°: Del árbol al packaging
La coherencia es el motor de la marca. Por ello, en esta Semana de la Tierra, Oli&Carol destaca que su compromiso no se queda en el juguete:
Un referente global nacido en Barcelona
Lo que empezó como un proyecto de dos hermanas con una visión clara se ha convertido en un fenómeno global. Hoy, Oli&Carol crea juguetes para familias de medio mundo y lidera la conversación sobre cómo debe ser el consumo en el siglo XXI: ético, estético y, sobre todo, honesto.