Por su parte, la mejora de la caja del BBVA estuvo acompañada de compras de bonos soberanos de alta calidad, de forma que no ha habido un trasvase entre esas dos partidas. El banco ha fortalecido todos sus frentes y eso ha supuesto un incremento de su liquidez global, que rozaba los 131.000 millones de euros a fin del año pasado, frente a los 116.700 millones de 2024.
El Sabadell ha sido más cometido. Ha comenzado a reforzar su caja, pero a paso lento, ya que el incremento del año pasado fue de 604 millones de euros. Eso no impide que sea la primera subida desde 2021 y que esta partida se convierta en la que más crece entre todas las que computan como liquidez, porque el dinero procedente de la inversión en deuda se mantuvo estable.
Con 61.331 millones de euros en activos líquidos, Sabadell eleva hasta el 21,6% el porcentaje de liquidez que aporta la caja. En BBVA la subida es hasta el 19,3%, desde el 13,7% de 2024.
BBVA y Sabadell están reemprendiendo el camino desde niveles muy bajos. Los dos bancos echaron mano de todos sus recursos para salir vencedores de la opa hostil que los enfrentó entre mayo de 2024 y octubre de 2025, y el dinero de la caja fue uno de ellos. BBVA recortó esta partida un 64% en el primer año de la opa. Sabadell lo hizo un 49% en el mismo periodo. El motivo fue la necesidad de mejorar los resultados. La liquidez de los bancos puede adoptar diversas formas y hay unas más rentables que otras, especialmente en determinados contextos, según señalan fuentes financieras. La parte más segura de la liquidez es la que está en la caja o depositada en forma de reservas en un banco central, pero el dinero también se puede invertir en deuda soberana y otros activos negociables aceptados por el BCE.
Esta segunda opción es más rentable cuando los tipos de interés bajan y se reduce en consonancia la remuneración que dan los bancos centrales por dejar los recursos en su ventanilla. Fue lo que sucedió durante los primeros meses de la opa y BBVA y Sabadell lo aprovecharon para trasladar una parte importante de su caja a la compra de deuda, con el objetivo de conseguir más rentabilidad por su dinero y mejorar los resultados en un momento crucial.
Fuentes financieras señalaron entonces que el trasvase entre la caja y la deuda se debía a la gestión tradicional de la liquidez en busca del destino más interesante. Pero el año pasado el BCE también bajó los tipos de interés y el movimiento fue el contrario. Eso no impidió que se fortaleciera la caja.
Nada de eso afecta a la salud financiera de los dos bancos. El BCE es muy estricto con los instrumentos en los que permite invertir la liquidez de las entidades y tanto la caja como la deuda soberana de calidad son partidas aceptables que computan en el cálculo de esta partida.