En el evento participaron e intervinieron el Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Uzbekistán en el Reino de España, Farrukh Tursunov; el asesor del Presidente de la República de Uzbekistán y Escritor del Pueblo de Uzbekistán, Khayriddin Sultanov; el director del Centro de la Civilización Islámica en Uzbekistán y presidente del consejo de la Sociedad Mundial para el Estudio, Preservación y Promoción del Patrimonio Cultural de Uzbekistán, Firdavs Abdukhalikov; el director del Museo Estatal de Historia de los Timúridas, Khurshid Fayziev; el escritor español Jesús Sánchez Adalid; el secretario general de la Asociación de Orientalistas de España y profesor del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Autónoma de Madrid, Jesús Gil Fuensanta; el presidente de la asociación La Temurid, Frédéric Bressand; la presidenta de la editorial Mueller & Schindler, Charlotte Kramer; el vicepresidente de la misma editorial, Alexander Wilhelm, entre otros.
El foro científico y educativo se convirtió en una importante continuación de las celebraciones jubilares a gran escala organizadas por iniciativa del Presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev. De acuerdo con su decisión de conmemorar dignamente el 690.º aniversario de Amir Temur, esta fecha significativa se celebra en Uzbekistán a alto nivel estatal e internacional, y el mes de abril ha sido declarado el mes de Amir Temur.
La celebración internacional del aniversario comenzó en Uzbekistán, donde del 8 al 12 de abril de 2026 se celebró en Tashkent y Samarcanda una conferencia científico-práctica internacional dedicada al papel y la importancia de la civilización de Amir Temur y los timúridas en la historia y la cultura mundial.
El evento adquirió una especial profundidad histórica por haberse celebrado precisamente en España, patria de Ruy González de Clavijo, célebre embajador y cronista español que visitó Samarcanda y dejó valiosos testimonios sobre el Estado de Amir Temur. Sus obras se consideran con razón una de las fuentes más importantes sobre la historia de la época de Temur y los timúridas, y la celebración del foro se convirtió en una continuación simbólica del diálogo internacional multisecular entre Oriente y Occidente.
En el foro participaron más de 70 representantes de la comunidad científica, investigadores, figuras culturales, diplomáticos y expertos de países de Asia, la Unión Europea y América Latina, lo que confirmó el gran interés internacional por la figura de Amir Temur y el legado de la época timúrida.
La ceremonia de apertura estuvo a cargo del embajador de Uzbekistán en España, Farrukh Tursunov, quien subrayó el desarrollo dinámico de las relaciones uzbeko-españolas y el fortalecimiento de la cooperación humanitaria.
El informe principal fue presentado por Khayriddin Sultanov, quien destacó la importancia de reforzar la confianza y el diálogo entre los Estados en las actuales condiciones geopolíticas. Señaló que Uzbekistán sigue una política exterior abierta y pacífica, y que la interacción cultural y humanitaria se convierte en un pilar fundamental de las relaciones internacionales.
En el marco del foro se proyectó un vídeo sobre el Centro de la Civilización Islámica en Uzbekistán, que mostró el amplio trabajo realizado para estudiar, preservar y promover el patrimonio nacional.
Firdavs Abdukhalikov presentó la actividad del Centro, creado por iniciativa del Presidente de Uzbekistán, subrayando especialmente la importancia del legado timúrida. Señaló que a este periodo se dedica una amplia exposición que revela la contribución de la época al desarrollo de la ciencia, la cultura, el arte y la государственность. Asimismo, se informó del retorno a Uzbekistán de cerca de 2000 objetos del patrimonio cultural, una parte significativa de los cuales pertenece al periodo timúrida.
Khurshid Fayziev, en su intervención, destacó la importancia histórico-universal de la figura de Amir Temur y la contribución de la época timúrida al desarrollo de la civilización mundial.
Los materiales multimedia presentados, en una interpretación artística contemporánea, mostraron de manera visual la riqueza del patrimonio cultural y científico, así como la política estatal sistemática de Uzbekistán para su preservación y promoción.
La conferencia internacional en Madrid se convirtió en una nueva prueba de que la celebración del 690.º aniversario de Amir Temur ha adquirido un carácter verdaderamente global y contribuye al fortalecimiento de los vínculos culturales y al desarrollo de la cooperación internacional.
Los participantes extranjeros del foro también valoraron altamente el evento.
El presidente de la asociación La Temurid, Frédéric Bressand, subrayó la importancia de este tipo de iniciativas:
«Proyectos como este brindan a las nuevas generaciones la oportunidad de conocer mejor su propia historia y verla en el amplio contexto del desarrollo multisecular de la región. Esto es importante tanto para los ciudadanos del país como para la audiencia internacional, ya que permite descubrir la riqueza cultural de Uzbekistán y de toda Asia Central».
Por su parte, el secretario general de la Asociación Española de Orientalistas, Jesús Gil Fuensanta, señaló:
«Las iniciativas llevadas a cabo por el Gobierno de Uzbekistán desempeñan un papel fundamental en la promoción del rico patrimonio cultural del país».
Según él, este tipo de eventos abre al público internacional el acceso al singular legado de la época timúrida: desde destacados monumentos arquitectónicos hasta grandes fuentes escritas como Zafarnama y Baburnama, así como a la poesía y la rica tradición cultural de la región.
Hoy en día, el nombre de Amir Temur vuelve a resonar con especial fuerza como símbolo de poder estatal, genio estratégico y creación cultural. La celebración del foro en España, históricamente vinculada al nombre de Clavijo, otorgó al evento un significado especial, subrayando la continuidad del diálogo multisecular entre Oriente y Occidente, que continúa hasta nuestros días.
Fundador del Imperio Timúrida
En poco más de dos décadas, este noble musulmán de origen turcomongol conquistó ocho millones de kilómetros cuadrados de Eurasia. Entre 1382 y 1405, sus grandes ejércitos cruzaron el continente euroasiático desde Delhi hasta Moscú, desde la cordillera Tian Shan del Asia Central hasta los montes Tauro de Anatolia, conquistando y reconquistando. Las campañas de Tamerlán en Anatolia pusieron en peligro la existencia de los otomanos. La fama de Tamerlán se extendió por Europa, donde fue durante siglos una figura novelesca y mítica. Para algunos pueblos su memoria, siete siglos después, permanece aún fresca como el último gran líder del poder nómada y uno de los grandes expansores del mundo túrquico por Asia Central.
Tamerlán fue el último de los grandes conquistadores nómadas de la estepa euroasiática, y su imperio sentó las bases para el surgimiento de los imperios islámicos de la pólvora (es decir, los imperios otomano, safávida y mogol), más estructurados y duraderos, en los siglos XVI y XVII.
Tamerlán era descendiente tanto de turcos como de mongoles y, si bien no era probablemente descendiente directo de ninguno de ellos, compartía un antepasado común con Gengis Kan por parte de padre, aunque algunos autores han sugerido que su madre podría haber sido descendiente del Kan. Estaba claro que pretendía invocar el legado de las conquistas de Gengis Kan durante su vida. Tamerlán visualizaba la restauración del Imperio mongol y, según Gérard Chaliand, se consideraba heredero de Gengis Kan.
El nombre completo de Tamerlán era Temur ibn Taraghai Barlas (en árabe: تي 5; 8;ر اب 6; ترغي 9; بر 4;س ), es decir, Temur hijo de Taraghai de la tribu Barlas. En diversas fuentes persas tardías, a menudo se encuentra el apodo iranizado Temur Lang (en persa: تی 5; 8;ر 4; 6;گ) que significa "Timur el Cojo", nombre que pasó posteriormente a las lenguas occidentales como Tamerlán, Timur Lenk.
A su fallecimiento, su cuerpo fue sepultado en el retornado a Samarcanda y enterrado en el mausoleo de Gur-e Amir junto a otros miembros de su familia. El lugar exacto está marcado por una lápida de grandes dimensiones de nefrita de Mongolia con la siguiente inscripción: Si yo me levantase de mi tumba, el mundo entero temblaría.
Curiosamente un equipo arqueológico soviético encabezado por Mijaíl Guerásimov exhumó su cuerpo en 1941 y al reconstruir el esqueleto descubrieron que efectuvamente era cojo, singularmente alto y fornido para su tiempo (1,72 m de altura) y además se descubrió que era pelirrojo. Los estudios realizados por los soviéticos determinaron que poseía rasgos mezclados de mongoloide y caucasoide.