Extrabajadores de Puy du Fou denunciaron que el Parque Tematico contó con un cementerio de animales dentro de su recinto durante al menos cuatro años. Este parque temático ubicado en Toledo narra la historia de España a través de distintos espectáculos en los que, además de actores, intervienen animales que viven dentro de las instalaciones. Los responsables de los departamentos de animales y caballería obligaban a los trabajadores a su cargo a enterrar a parte de la fauna que se moría –ocas, ovejas, gallinas, gansos, cabras, conejos, entre otros–, así como restos de partos, en un área dentro del perímetro. La Ley de bienestar animal 7/2023 define como núcleo zoológico aquellas instalaciones, como Puy de Fou, que albergan animales, ya sean domésticos, de compañía, fauna silvestre o especies exóticas; que tiene como finalidad la reproducción, cuidado, venta, exposición o cualquier otra actividad que implique la tenencia de los mismos y no se permite "deshacerse" de los animales domésticos o de espectáculos por medios propios, como enterrarlos en un jardín, en el campo o dejarlos en una cuneta.
Además de sobre esta práctica ilegal, el máximo responsable de Puy du Fou España, Olivier Strebelle, fue informado por parte de una exempleada sobre el maltrato sufrido por algunos animales, anomalías en los registros de nacimientos y muertes; así como del suministro de pienso en mal estado.
“Enterrar animales muertos sin más es crear un vertedero ilegal de residuos animales, lo cual está prohibido por leyes de sanidad animal y ambientales”, explican a este medio desde una ONG especializada en la materia. “Los animales tienen que estar identificados y no se pueden ir enterrando por ahí”, añaden desde PACMA, donde advierten del peligro de hacerlo sin saber la causa de la muerte, por las posibles consecuencias a nivel sanitario.
Puy du Fou, para el que se acaba de aprobar una ampliación que albergará tres hoteles, tiene una dimensión de 30 hectáreas. Durante al menos cuatro años –entre 2021 y 2025–, el tiempo que los extrabajadores del parque consultados por elDiario.es trabajaron en el recinto, el cementerio estaba localizado en lo alto de una colina, cerca de la entrada del personal y en torno a 500 metros del acceso de los visitantes, a la vista de todos. Según han relatado tres exempleados de Puy du Fou, cuando se les ordenaba enterrar a algún animal, acudían a esta zona caminando con el cadáver: “Te subías con el azadón, hacías el agujero donde te parecía y la dejabas ahí”. En dichas áreas de enterramiento ilegal existen zonas en las que pede percibirse la tierra removida.
En el área no existía ningún tipo de orden ni señalización. “Donde damos sepultura no está organizado, te podías encontrar cualquier otro montículo. No hay nada delimitado ni marcado”, indica uno de ellos. Tampoco tomaban medidas de protección. La operación solía llevarles “alrededor de veinte minutos”.
“Se ha muerto una oca, matada por las otras. Así que nada se le ha enterrado y le ha rezado un padre nuestro”, es un ejemplo de los mensajes habituales, consultados por algunos medios de comubicación, del grupo de WhatsApp donde los trabajadores y responsables avisaban de las defunciones, imágenes incluidas. “Hay que dar sepultura” o “llevarlos a ver a San Pedro” eran algunas de las expresiones, y que este medio ha confirmado, con las que se ordenaba meterlos bajo tierra.
Dante, que trabajó en Puy du Fou entre marzo y noviembre del año pasado, tuvo que enterrar a una oca y dos gansos, además de restos de nacimientos de crías. “Un día, la responsable me explicó que había un par de cordones umbilicales que olían ya fatal y un par de placentas del parto de una oveja, que estaban en un saco en la zona de trabajo y de los animales desde hacía una semana”, describe sobre cómo se le pidió que se deshiciera de ellas. Otra exempleada, que prefiere mantener su anonimato, señala que las placentas o “se tiraban al campo o a la basura normal. Muchas veces decían: 'Tiradlas al campo, ya se lo comerán las alimañas'”.
Durante los cuatro años que formó parte del departamento de animales –entre febrero de 2021 y julio de 2025– tuvo que enterrar a una oca: “La volqué directamente del saco en el que estaba porque no sabía ni de qué había muerto. No la toqué”.
Un tercer extrabajador, que prefiere no revelar su identidad y que estuvo en plantilla tres años –entre 2022 y 2025–, comparte que los entierros se llevaban a cabo “dentro de las instalaciones, en una loma al fondo del borde del vallado”; y que no era algo que se comentara “entre bastidores o en las taquillas”: “Prácticamente todo el mundo que rodeaba al departamento de animales era conocedor”. Él terminó sepultando a quince, según indica. Aves, corderos pequeños, cabras pequeñas, ocas, gallinas, ovejas y una cerda, señala que eran las especies habituales que se soterraban dentro del recinto.
Los exempleados indican que estos enterramientos podían llevarse a cabo porque “no se hacía un censo de los animales hasta que tenían una cierta edad para evitar reconocer si había alguna pérdida”. La defunción de una cerda, Carlota, se notificó en una conversación de WhatsApp. “Se ha muerto Carlota”, escribió una trabajadora, a lo que uno de los responsables ordenó: “No digáis nada que ya se ha enterrado”.
“Como no estaba dada de alta en la explotación, que es una irregularidad, cuando murió tampoco quedó registrado. Se pudo enterrar porque no hubo que dar constancia de que ese animal se había muerto”, explica la extrabajadora.
Apurar al máximo el tiempo para ponerles el crotal –placa para la identificación y control de animales, formada por dos piezas que se acoplan y se colocan en algún lugar visible de su cuerpo– les permitía, como indica la exempleada, “incluso cambiarlos y poner el de un muerto a un recién nacido, para que de cara a la ley siguiera siendo el mismo animal”. Esto sucedía porque hay animales que dan a luz dentro del propio parque, de cuyos restos, según indican Dante y la extrabajadora, se deshacían por la misma vía. Desde Puy du Fou afirman que “no se produce ningún tipo de irregularidad en el registro de las especies”, y que actúan “conforme a la normativa vigente”. Este periódico ha pedido acceso al registro que confirme que así se producía, pero desde el parque inciden en que “no pueden dar acceso” a tal información.
Más allá de los enterramientos y la ausencia de censo, los extrabajadores señalan que el trato que recibían los animales no era bueno. El exempleado que prefiere mantener su anonimato afirma que “los golpes que les daban, lo que ellos llamaban correctivos, eran abuso”. “Se han llevado a cabo lesiones, marcas en la zona de la boca, ha llegado a haber cojeras, ojos morados inflamados de golpes con la fusta”.
Desde PACMA, donde consideran como forma de maltrato en sí misma “el encierro por motivos lúdicos o económicos” de animales, como ocurre en Puy du Fou y otros parques temáticos en los que se les exhibe, reivindican que “los animales no son cosas”: “Repudiamos que, encima de tenerles encerrados, les sometan a otros tipos de violencia”. PACMA no tenía conocimiento del trato recibido por las especies en Puy du Fou antes de ser consultados por este periódico.
Los exempleados del parque afirman que vieron animales a los que se dejaba agonizando hasta fallecer: “Los hay sobre los que se decía: 'A ver lo que duran'. En 2021 dejaron a una cabra en un árbol en una zona esperando a que se muriera”. También denuncian que era habitual dar “pienso en mal estado simplemente por el hecho de no tirarlo; con moho, con insectos”. “Cuando mandábamos fotografías para informar de cómo estaban, la respuesta era: 'Echárselo, que ya harán boca'”, añaden. La extrabajadora coincide en haber recibido tal orden alegando que “no pasa nada porque las cabras se lo comen todo”.
El Servicio de la Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA), aclara a elDiario.es que todos los núcleos zoológicos “deben disponer de un registro actualizado de especies” y “reflejar los datos relativos a las entradas y salidas de animales, las muertes, las causas de fallecimiento, los nacimientos, etc.”. “Hay que anotar el ejemplar y el crotal que porte, con el número de identificación del que debe disponer cada animal, que no se puede reutilizar”, suman desde la ONG experta en la materia consultada sobre la obligatoriedad del registro de las especies, que según los extrabajadores no se estaba llevando a cabo en el parque.
En lo que respecta a los enterramientos, la asociación señala que hay dos normativas que fundamentan que estos serían una práctica ilegal: la Ley de sanidad animal (8/2003) y el Reglamento Europeo 1069/2009 por el que se establecen las normas sanitarias aplicables a los productos derivados no destinados al consumo humano. La primera considera los cadáveres como material de riesgo sanitario y obliga a una correcta eliminación para prevenir la propagación de enfermedades y proteger la salud pública y el medioambiente, ya que se podrían contaminar tanto el suelo como aguas subterráneas.
El experto aclara que la norma no discrimina según el tamaño del animal, “sino por su condición”. Es decir, en relación a si es “animal de compañía, de producción o especie silvestre”. Al ser en Puy du Fou de producción, “puesto que los animales se emplean para fines lucrativos”, defiende que la Ley de sanidad animal y la normativa asociada aplica en todos los casos, independientemente de su envergadura.
El Real Decreto 2224/1993 establece las normas sanitarias de eliminación y transformación de animales muertos y desperdicios de origen animal y protección frente a agentes patógenos en piensos de origen animal. En caso del fallecimiento de alguna especie, este debe notificarse a un veterinario, depositar el cuerpo en contenedor destinado a ello y ponerse en contacto con la empresa encargada de la recogida de cadáveres.
“Un animal muerto hay que ponerlo a disposición de un gestor autorizado. Debe haber un punto de depósito identificado y seguro en la instalación, para que lo retire de allí un gestor. Todo debe quedar registrado con sus correspondientes actas y guías de entrega, recogida, transporte y depósito”, detalla el experto de la ONG.
La dirección de Puy du Fou es conocedora de esta situación desde hace meses o incuso daba ls órdenes. La extrabajadora consultada, que fue afectada por un despido improcedente el pasado verano, reconocido por la empresa, que terminó indemnizándola; decidió realizar un extenso informe detallando las irregularidades que se estaban llevando a cabo con los animales, tanto en el trato como la gestión de sus muertes. Su objetivo era enseñárselo a los responsables de Puy du Fou para que tomaran medidas al respecto y que estas praxis dejaran de producirse.
Olivier Strebelle fue nombrado CEO del parque el pasado mes de julio, reemplazando a Erwan de la Villéon (contra el que posteriormente se ha querellado la empresa). Por lo tanto, los testimonios recogidos en este artículo refieren a un tiempo anterior a su llegada al cargo. Puy du Fou reconoce a este periódico que una de las iniciativas estratégicas que están impulsando desde su designación es la “creación del nuevo Comité de Bienestar Animal”.
Tras la comunicación que la exempleada dirigió a Olivier Strebelle, fue convocada a una reunión con el director general adjunto, José Ramón Molinero, y el director de Recursos Humanos, Pablo García de Juanas. El encuentro, que coincide en fechas con el referido al parque, tuvo lugar el pasado 30 de septiembre. La extrabajadora escribió un mail a Strebelle días después para agradecerle la reunión y asegurarse de que le habían “puesto al tanto de los hechos acontecidos y la gravedad de los mismos”.
El CEO le respondió el 14 de octubre, a través de un correo electrónico. En él, reconocía haber sido informado sobre el contenido de su informe y se comprometía a actuar en consecuencia. Aseguraba que “ya estaban ”agendadas“ reuniones con los ”responsables de caballería y animales para tratar los diferentes asuntos y ejecutar las soluciones/medidas que se consideren oportunas“.
Esa misma jornada, el 14 de octubre, los trabajadores del parque temático recibieron la orden estricta –cotejada por este medio– de que, a partir de ese momento, quedaba “prohibido el uso de los móviles en toda la jornada laboral”. “Me da igual donde los dejéis pero está prohibido con falta grave al que se vea con él”, añadía el mensaje, “y sobre todo hacer fotos y vídeos con los animales y caballos. Quien quiera hacer fotos o vídeos tendrá que pedir permiso a sus referentes”, nombre con el que llaman a los responsables de los departamentos en el parque. La extrabajadora considera que con esta orden “pretendían evitar que existieran pruebas que pudieran poner de manifiesto la mala praxis e ilegalidades cometidas por los responsables de animales y caballería de Puy du Fou”.
Puy du Fou se explica
Este 20 de mayo han legado las primeras comunicaciones oficiales del parque temático. Tras las informaciones aparecidas en medios de comunicación sobre supuestas irregularidades en el cuidado y la gestión de los animales en Puy du Fou España, afirman que la dirección del parque inició una investigación interna con el objetivo de verificar si en algún momento pudieron producirse algunas divergencias de criterios a la hora de cumplir con los procedimientos internos de bienestar animal que promulga Puy du Fou España. En el marco de dicha investigación, la compañía ha realizado una revisión exhaustiva de sus procedimientos internos de bienestar animal, recabando y analizando la información interna pertinente en coordinación con los equipos responsables.
Ssimismo, en el comunicado ofical afirman que "durante el desarrollo de la investigación interna, Puy du Fou España acordó la suspensión cautelar de tres integrantes del equipo de animales y, una vez concluido el proceso y a la vista de los hechos acreditados, ha decidido extinguir la relación laboral de estos tres empleados, al considerar que no han cumplido con los procedimientos internos de bienestar animal que promulga Puy du Fou España". Es decir, que la dirección del Parque ha descargado toda la responsabilidad sobre los 3 trabajadores ahora despedidos.
A parte de los despidos, que probablemente serán recurridos por los afectados, el Parque ha afirmado que adoptará una serie de medidas y que creará un Comité de Bienestar Animal que se encargará de analizar las prácticas de trabajo y cuidado animal; identificar posibles riesgos; proponer medidas de mejora, y supervisar y auditar a los equipos y procedimientos. Estará presidido por Marlène Coutand, directora artística y técnica de Puy du Fou España e integrado por varios representantes de los diferentes equipos que tratan con los animales.