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Autonomía energética: por qué las refinerías son estratégicas para España

Han intensificado su operativa para elevar la producción

Redacción | Miércoles 20 de mayo de 2026

El bloqueo del estrecho de Ormuz vuelve a poner el foco en la industria del refino como infraestructura esencial para el suministro de combustibles y la continuidad de la actividad económica en España.



El conflicto en Oriente Próximo ha vuelto a convertir la seguridad del suministro energético en una de las principales preocupaciones de Europa. En esta ocasión, el problema no afecta únicamente al petróleo como materia prima, sino también a los productos refinados, especialmente al diésel y al queroseno, fundamentales para el transporte, la logística y buena parte de la actividad económica.

Durante los últimos años, Europa ha reducido de forma considerable su capacidad de refino. Desde 2009 se han cerrado 35 refinerías en el continente, lo que ha supuesto una caída cercana al 20 % de la capacidad para transformar petróleo en combustibles y otros derivados. Esta situación ha incrementado la dependencia exterior de productos refinados procedentes de regiones como el Golfo Pérsico, especialmente vulnerables ante interrupciones del comercio marítimo.

La actual crisis en el estrecho de Ormuz ha obligado a varios países europeos a tomar medidas para contener el consumo energético, mientras algunas aerolíneas ya han reducido parte de sus operaciones. En paralelo, las refinerías españolas han reforzado su actividad para aumentar la producción y reforzar el suministro de energía.

Uno de los sistemas de refino más eficientes de Europa

España afronta este escenario desde una posición diferencial. Aunque no dispone de grandes recursos propios de petróleo y gas, el país ha desarrollado durante décadas un modelo basado en la diversificación de proveedores y en una sólida capacidad industrial de refino.

Actualmente, España cuenta con ocho refinerías operativas consideradas entre las más avanzadas y eficientes de Europa. A diferencia de otros países europeos que optaron por cerrar o reconvertir instalaciones, el sector español mantuvo una estrategia centrada en la modernización y ampliación de su capacidad productiva.

Las refinerías españolas son capaces de procesar distintos tipos de crudo procedentes de múltiples orígenes, lo que permite reducir riesgos de dependencia y adaptarse con mayor flexibilidad a cambios en el mercado internacional. Gracias a ello, España produce alrededor del 80 % del queroseno que consume, una cifra superior a la media europea.

Las inversiones realizadas en modernización, seguridad, eficiencia energética y reducción de emisiones han permitido además reforzar la capacidad de respuesta ante situaciones de tensión internacional y priorizar la producción de combustibles esenciales cuando el mercado lo requiere.

Un sector clave para la economía española

La importancia del refino en España responde también a una realidad estructural: el petróleo y el gas siguen representando cerca de dos tercios del consumo de energía primaria del país. El peso es especialmente relevante en el transporte, que concentra alrededor del 40 % del consumo final energético.

Además de garantizar el suministro de combustibles, las refinerías desempeñan un papel fundamental como soporte de otros sectores industriales. Aproximadamente la mitad de las materias primas utilizadas por la industria química europea proceden de procesos vinculados al refino.

El impacto económico del sector va más allá del ámbito energético. Junto con la industria química, el refino representa alrededor del 7 % del valor añadido bruto industrial y genera empleo cualificado con salarios superiores a la media y una elevada inversión en formación y tecnología.

La crisis del estrecho de Ormuz ha vuelto a poner de manifiesto la importancia de disponer de capacidad industrial propia para garantizar el abastecimiento energético y sostener la actividad económica en un entorno internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas.

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