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El IBEX 35 avanza en transparencia fiscal, pero aún debe mejorar la explicación de sus datos

Transparencia y responsabilidad fiscal de las empresas del IBEX 35

INFORME FUNDACIÓN HAZ

Catorce compañías del IBEX 35 superan el 80% de cumplimiento del nuevo estándar 2026, trece se sitúan en un nivel intermedio y ocho permanecen rezagadas

Redacción | Miércoles 03 de junio de 2026

La Fundación Haz presenta una nueva edición de su informe Transparencia y responsabilidad fiscal de las empresas del IBEX 35, la primera elaborada conforme al nuevo estándar 2026, que inaugura una nueva etapa en la evaluación de la información fiscal publicada por las grandes cotizadas españolas.Tras doce años analizando la transparencia fiscal del IBEX 35, Fundación Haz actualiza su metodología para responder a un contexto en el que la fiscalidad ya forma parte de la agenda del buen gobierno, la sostenibilidad y la confianza empresarial. El nuevo estándar no se limita a comprobar si las compañías publican información, sino que analiza si esa información es accesible, completa, comprensible, actualizada y útil para los grupos de interés.



La aplicación del nuevo estándar muestra que las empresas del IBEX 35 han avanzado de manera significativa en la publicación de información fiscal, aunque de forma desigual. Catorce compañías superan el 80% de cumplimiento del estándar 2026, trece presentan un cumplimiento parcial y ocho permanecen rezagadas, con un cumplimiento igual o inferior al 50%.

En términos agregados, el informe constata que existe ya una base relevante de políticas, compromisos, sistemas de control y datos públicos sobre contribución tributaria. No obstante, el análisis empresa-indicador revela que el 55% de las valoraciones alcanza el cumplimiento total, el 24% cumple parcialmente y el 21% no cumple con los requisitos establecidos.

Esta doble lectura refleja una conclusión central del informe: la transparencia fiscal en el IBEX 35 ya no parte de cero, pero tampoco puede considerarse plenamente consolidada. En muchos casos, la información existe, pero aparece dispersa en distintos documentos corporativos, resulta incompleta o carece del contexto necesario para que inversores, administraciones públicas, medios de comunicación, sociedad civil y demás grupos de interés puedan comprender adecuadamente la posición fiscal de la compañía.
Según Javier Martín Cavanna, coautor del informe, “la fiscalidad responsable ya forma parte del lenguaje del buen gobierno y de la sostenibilidad empresarial. El reto actual no es solo que las empresas publiquen información fiscal, sino que esa información permita entender cómo gobiernan su fiscalidad, qué riesgos identifican, cómo los supervisan y cómo explican su contribución a la sociedad”.

Un nuevo estándar para una nueva etapa

El nuevo estándar 2026 de Fundación Haz incorpora una visión más exigente de la transparencia fiscal. La metodología analiza ocho áreas y dieciséis indicadores, que permiten evaluar no solo la existencia de información fiscal, sino también su calidad, claridad y utilidad para los grupos de interés.

Entre los aspectos analizados se incluyen la política o estrategia fiscal, la supervisión del consejo de administración, la gestión de riesgos fiscales, la información sobre litigios, la declaración país por país, el tipo impositivo efectivo, la presencia en jurisdicciones no cooperativas, la relación con la autoridad tributaria, la relación con el auditor externo y el diálogo con los grupos de interés.

La actualización metodológica responde a una evolución del propio debate público sobre fiscalidad empresarial. En los últimos años, las grandes compañías han avanzado en la publicación de políticas, compromisos y datos fiscales, pero la Fundación Haz considera que la nueva etapa exige ir más allá de la mera disponibilidad de la información. El reto ahora es que las empresas expliquen mejor el significado de esos datos y cómo se conectan con su gobierno corporativo, su estrategia de sostenibilidad y su contribución social.

Mejores resultados en los compromisos formales que en la explicación de la práctica fiscal

El informe muestra que las compañías del IBEX 35 obtienen sus mejores resultados en los indicadores más formales, documentales o procedimentales. En concreto, destacan la publicación de la política fiscal, con un 91% de cumplimiento total; la adhesión al Código de Buenas Prácticas Tributarias, con un 83%; la gestión y control de riesgos fiscales, con un 77%; y la información sobre precios de transferencia, con un 71%.

Sin embargo, el grado de cumplimiento desciende cuando los indicadores exigen una explicación más detallada sobre cuestiones especialmente sensibles o complejas. Solo el 34% de las empresas cumple totalmente en la información sobre litigios fiscales; el 43% en beneficio y tipo impositivo efectivo; el 46% en presencia en paraísos fiscales o jurisdicciones no cooperativas; el 37% en participación de grupos de interés en materia fiscal; y el 23% en posicionamiento público sobre fiscalidad y responsabilidad fiscal.
Estos datos evidencian que muchas empresas han avanzado en la formalización de sus compromisos fiscales, pero todavía tienen margen de mejora a la hora de explicar cómo se aplican en la práctica. Para la Fundación Haz, publicar una política fiscal o adherirse a un código de buenas prácticas constituye una base necesaria, pero no suficiente, si no va acompañada de información comprensible sobre la toma de decisiones, los riesgos identificados, los mecanismos de supervisión y la contribución tributaria real de la compañía.

Un IBEX 35 con distintos ritmos de avance

El informe también pone de manifiesto diferencias significativas entre las compañías analizadas. Mientras algunas empresas del IBEX 35 ofrecen información fiscal amplia, ordenada y contextualizada, otras mantienen contenidos más fragmentarios, genéricos o difíciles de interpretar.

Para la Fundación Haz, esta diferencia confirma que el avance de la transparencia fiscal en el índice no es homogéneo. La existencia de compañías con niveles altos de cumplimiento demuestra que es posible ofrecer información fiscal de calidad, pero también subraya la necesidad de reducir la distancia con aquellas empresas que todavía presentan niveles bajos o parciales de cumplimiento.

El nuevo estándar permite identificar con mayor precisión esas brechas y orientar las prioridades de mejora. En este sentido, la Fundación Haz considera que la transparencia fiscal debe consolidarse como una práctica estable de rendición de cuentas, integrada en la comunicación pública de las empresas y no limitada a documentos técnicos o exigencias regulatorias.

Explicar mejor para generar confianza

Una de las principales conclusiones del informe es que la transparencia fiscal no consiste únicamente en publicar más información, sino en hacerla más comprensible. Determinados datos —como el tipo impositivo efectivo, los impuestos pagados por país, la existencia de litigios o la presencia en determinadas jurisdicciones— pueden dar lugar a interpretaciones incompletas si no se acompañan del contexto adecuado.

Por ello, la Fundación Haz subraya la importancia de que las empresas expliquen de forma clara la relación entre beneficios e impuestos pagados, las razones por las que el tipo efectivo puede diferir del tipo nominal, la función de determinadas sociedades en el exterior, la evolución de sus controversias fiscales o la conexión entre contribución tributaria y sostenibilidad.

Como señala Javier Martín Cavanna, “la transparencia fiscal no consiste en revelar todos los detalles técnicos de la estrategia tributaria ni en sustituir el papel de la Administración. Consiste en ofrecer información suficiente para generar confianza. Y la confianza no se construye solo con cumplimiento legal, sino también con explicaciones claras, contexto y disposición a responder ante la sociedad”.

Una nueva base para medir la evolución futura

Fundación Haz plantea el estándar 2026 como una nueva línea de base para evaluar la evolución de la transparencia y la responsabilidad fiscal del IBEX 35 en los próximos años. La nueva metodología permite medir con mayor precisión los avances, identificar áreas de mejora y elevar el nivel de exigencia respecto a enfoques centrados únicamente en la existencia de información.

Doce años después del primer informe de Fundación Haz sobre esta materia, la fiscalidad responsable ocupa ya un lugar relevante en la agenda empresarial. El desafío actual es consolidar una rendición de cuentas más clara, comparable y útil, que permita conocer cómo contribuyen las empresas, dónde lo hacen y qué principios guían sus decisiones fiscales.