Salud

Mireia Illueca, neurocirujana: “El intestino actúa como un ‘segundo cerebro’ y puede modular nuestro estado de ánimo"

EJE INTESTINO CEREBRO

Las neuronas del intestino generan gran parte de un neurotransmisor que se llama serotonina, que típicamente se conoce como el neurotransmisor de la felicidad

Redacción | Miércoles 03 de junio de 2026

En los últimos años, la investigación en neurociencia ha consolidado una idea cada vez más relevante: la comunicación constante y bidireccional entre el sistema digestivo y el cerebro puede influir de forma significativa en el estado de ánimo, la regulación emocional y la salud mental en general. Según explica la doctora Mireia Illueca, neurocirujana de Monarka Clinic, hay una gran cantidad de interferencias entre nuestro intestino y nuestro cerebro: “Es una buena noticia porque, a través de lo que comemos, de nuestra digestión y de lo que ocurre en nuestro intestino, podemos influir en nuestro estado de ánimo y optimizar el funcionamiento de nuestro cerebro”.



Diversos estudios apuntan a que las neuronas del intestino generan gran parte de un neurotransmisor llamada serotonina: una sustancia química que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí en el sistema nervioso y que también es conocido como el neurotransmisor de la felicidad.

“Cuando comemos comida basura o cuando tenemos una alimentación poco cuidada y poco equilibrada, este neurotransmisor baja mucho en cantidad. Eso puede afectar a nuestro estado de ánimo y nos puede hacer más propensos a sufrir una depresión”, añade la doctora Illueca.

La importancia de una alimentación equilibrada

Una alimentación equilibrada desempeña un papel fundamental en la salud del cerebro, ya que aporta los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y la producción de neurotransmisores implicados en el estado de ánimo, la memoria y la concentración.

“Es importante tener una alimentación equilibrada, el ejercicio también puede alterar y puede beneficiar o empeorar este eje intestino – cerebro y hacer que la microbiota sea mucho más saludable y que tengamos una mejor vida y una mejor salud cerebral”, concluye Mireia Illueca.