Sociedad

La democracia se defiende cada día: memoria, respeto y responsabilidad en la exposición “Triángulo Rosa”

· La muestra sobre los homosexuales perseguidos por el nazismo reúne en Madrid a representantes institucionales, diplomáticos y expertos en derechos humanos y abre nuevas oportunidades de colaboración educativa con universidades y centros de enseñanza

Redacción | Jueves 04 de junio de 2026

La defensa de la democracia comienza mucho antes de que aparezcan las grandes amenazas. Comienza en la educación, en la memoria y en la capacidad de los ciudadanos para reconocer y rechazar cualquier forma de exclusión o discriminación. Este fue uno de los mensajes centrales de la inauguración de la exposición “Triángulo Rosa. 1933-1945. Homosexuales en los campos nazis”, que puede visitarse en el Centro Cultural Emilia Pardo Bazán de Madrid y que recupera la memoria de uno de los colectivos más olvidados entre las víctimas del régimen nazi.




La muestra, impulsada por el Instituto Nacional Auschwitz-Birkenau junto a diversas instituciones europeas, documenta la persecución sufrida por miles de hombres homosexuales bajo el Tercer Reich y el prolongado silencio que rodeó su reconocimiento durante décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial. A través de paneles documentales, fotografías, testimonios y material histórico, la exposición ofrece un recorrido por una realidad frecuentemente relegada a un segundo plano dentro de la memoria del Holocausto.

El acto inaugural reunió a representantes institucionales, diplomáticos, académicos y especialistas en memoria histórica y derechos humanos. La apertura corrió a cargo de la Concejala Presidenta del Distrito de Salamanca, María Cayetana Hernández de la Riva, quien destacó la importancia de preservar la memoria de las víctimas como parte esencial de una sociedad democrática comprometida con la defensa de la dignidad humana.
A continuación intervino Katarzyna Zaworska, jefa de la Sección Política y Económica de la Embajada de la República de Polonia en España, quien tomó la palabra en representación de la embajadora de la República de Polonia, Monika Krzepkowska, subrayando el compromiso de Polonia con la preservación de la memoria histórica y la educación sobre las consecuencias de los totalitarismos.

Seguidamente tomaron la palabra Álvaro Enrique de Villamor y Soraluce, presidente del Instituto Nacional Auschwitz-Birkenau en España, codirector de la Cátedra de Derechos Humanos y Cultura Democrática vinculada al Instituto Auschwitz-Birkenau y la Universidad de Burgos, y cónsul honorario de la República de Polonia en Castilla y León y Cantabria; así como María Ślebioda, directora del Instituto Polaco de Cultura en Madrid, quien puso en valor la cooperación cultural entre Polonia y España como instrumento para fortalecer la memoria europea compartida y transmitir a las nuevas generaciones los valores de la libertad, el respeto y la convivencia democrática.

Durante su intervención, Enrique de Villamor insistió en que la principal lección que ofrece la historia de Auschwitz no pertenece únicamente al pasado, sino que interpela directamente a las sociedades contemporáneas. Señaló que la educación en derechos humanos debe orientarse no solo al conocimiento de los hechos históricos, sino también a la formación de ciudadanos capaces de ejercer un pensamiento crítico, de asumir responsabilidades cívicas y de reaccionar ante cualquier forma de exclusión o degradación de la dignidad humana.

Recordó que la legitimidad democrática no puede entenderse como una garantía automática de justicia y que toda sociedad libre necesita ciudadanos comprometidos con la vigilancia ética de las instituciones. Subrayó que los grandes procesos de persecución y exclusión rara vez comienzan con actos extremos; suelen iniciarse con pequeños gestos de indiferencia, con la normalización del prejuicio y con la progresiva aceptación de que determinados colectivos puedan ser apartados de la protección efectiva de sus derechos.

La democracia —afirmó— no se sostiene únicamente sobre leyes, elecciones o estructuras institucionales. Su fortaleza depende también de la existencia de una ciudadanía educada en el respeto, la empatía y la responsabilidad moral hacia los demás. Por ello, defendió la necesidad de transformar la memoria histórica en una herramienta pedagógica capaz de fomentar una cultura democrática sólida y consciente de que ningún poder público debe quedar al margen del escrutinio ciudadano.

El acto fue clausurado por Kristian Henk, director del Foro Cultural de Austria, quien intervino en representación de dicha institución y de la Embajada de Austria, destacando la responsabilidad compartida de las instituciones europeas en la conservación de la memoria de las víctimas de los totalitarismos y en la promoción de una cultura de respeto y convivencia.

Tras las intervenciones institucionales, los asistentes participaron en una visita guiada a la exposición dirigida por Eduardo de Ocampo, director del Departamento de Educación del Instituto Nacional Auschwitz-Birkenau y comisario de la muestra. Durante el recorrido explicó el contexto histórico de la persecución de los homosexuales bajo el régimen nazi, el proceso de investigación que permitió la elaboración de la exposición y el papel de la educación como herramienta esencial para combatir los prejuicios y fortalecer el compromiso con los derechos humanos.

Uno de los aspectos más destacados de la jornada fue el interés mostrado por representantes académicos y responsables públicos para incorporar la exposición a iniciativas educativas dirigidas a estudiantes de secundaria y universidad. Tanto la Concejala Presidenta del Distrito de Salamanca como profesores de la Universidad Autónoma de Madrid manifestaron su disposición a explorar futuras líneas de colaboración que permitan utilizar la muestra como recurso pedagógico para la formación en ciudadanía democrática, memoria histórica y derechos humanos.

La exposición ha sido posible gracias a la estrecha colaboración de diversas instituciones europeas comprometidas con la preservación de la memoria histórica. Entre ellas destaca la especial y valiosa contribución del Museo Memorial del Campo de Concentración de Stutthof y del Memorial y Museo Estatal Auschwitz-Birkenau, cuyos fondos documentales, experiencia investigadora y trabajo educativo han resultado fundamentales para la elaboración de la muestra. Asimismo, el proyecto ha contado con la colaboración de otros memoriales e instituciones europeas a través del Foro Cultural de Austria y del Instituto Goethe, configurando una red internacional de cooperación dedicada a la difusión de la memoria del Holocausto, la defensa de los derechos humanos y la promoción de los valores democráticos.

La exposición cuenta además con el respaldo del Instituto Polaco de Cultura en Madrid, la Embajada de la República de Polonia, el Foro Cultural de Austria, el Instituto Goethe, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid y la asociación Transexualia, reflejando un amplio compromiso institucional con la preservación de la memoria histórica y la educación en ciudadanía democrática.

Más allá de la historia que relata, “Triángulo Rosa” plantea una reflexión profundamente actual: las sociedades democráticas no se fortalecen únicamente recordando a las víctimas del pasado, sino aprendiendo a reconocer las señales tempranas de la intolerancia y actuando desde el respeto, la solidaridad y la defensa incondicional de la dignidad humana. Porque la democracia no es una conquista definitiva. Es una responsabilidad compartida que debe renovarse cada día a través de la educación, la memoria y el compromiso activo de la ciudadanía.