Análisis y Opinión

El precio de la estabilidad de precios

PREVISIÓN REUNIÓN DEL BCE

Por Kevin Thozet, miembro del Comité de Inversión de Carmignac

Redacción | Jueves 11 de junio de 2026

Se espera que el Banco Central Europeo (BCE) suba el jueves su tipo de depósito en 25 puntos básicos, situándolo de nuevo en el 2,25 %, casi exactamente donde se encontraba hace un año. La decisión en sí no debería sorprender a los mercados. En las últimas semanas, los inversores han revisado progresivamente sus expectativas sobre el endurecimiento de la política monetaria del BCE, ya que han resurgido los riesgos de inflación a pesar de los indicios de desaceleración de la actividad económica. Se han reforzado los argumentos a favor de una subida de tipos de interés preventiva. Las expectativas de inflación han repuntado en las encuestas del BCE a hogares y empresas, incluso aunque los indicadores basados en el mercado se hayan moderado ligeramente junto con la bajada de los precios del petróleo. Al mismo tiempo, las presiones inflacionistas siguen siendo elevadas en todos los ámbitos: la inflación subyacente se sitúa por encima del 2,5 %, la inflación general en el 3,2 %, los precios al productor en el sector manufacturero están aumentando en torno al 6 % interanual, mientras que la inflación de los servicios se mantiene en el 3,5 %. Si a esto se suman las renovadas presiones en la cadena de suministro, el balance de riesgos aboga cada vez más por una medida preventiva.



Aunque el crecimiento está perdiendo impulso sin duda alguna, el deterioro no ha sido suficiente para contrarrestar las preocupaciones del Consejo de Gobierno sobre la persistencia de la inflación. En todo caso, la evolución desde la reunión de abril ha reforzado los argumentos a favor de una política más restrictiva, en lugar de debilitarlos.

Por ello, las previsiones actualizadas de los expertos del BCE sobre el crecimiento y la inflación podrían acabar siendo más importantes que la propia decisión sobre los tipos. Los inversores buscarán indicios sobre si junio representa un ajuste puntual o el inicio de un ciclo de endurecimiento más sostenido.

La opinión de Carmignac

Esperamos que el BCE revise al alza sus previsiones de inflación. Los responsables políticos parecen cada vez más preocupados por el hecho de que los hogares y las empresas se hayan vuelto más sensibles a las presiones sobre los precios debido a las repetidas crisis inflacionistas de los últimos años. Las expectativas de inflación parecen ahora reaccionar más rápidamente a las sorpresas al alza y tardan más en volver a la normalidad. Para los responsables de la política monetaria, esto aumenta el riesgo de que las expectativas se desanclen y refuerza el argumento a favor de subidas de tipos preventivas, o de «seguro». Por el contrario, es probable que las previsiones de crecimiento se revisen a la baja. El endurecimiento de las condiciones financieras, la moderación de la demanda externa y la débil confianza de los consumidores apuntan a un contexto económico más débil.

Es probable que el BCE se mantenga fiel a su enfoque habitual de mantener abiertas todas las opciones y tomar decisiones basadas en los datos que se vayan conociendo en cada reunión. Sin embargo, un perfil de inflación más elevado allanaría implícitamente el camino para un mayor endurecimiento en los próximos trimestres. A diferencia de la Reserva Federal, el BCE no opera bajo un doble mandato. Preservar la credibilidad requiere demostrar la voluntad de absorber cierta debilidad económica si ese es el precio de devolver la inflación al objetivo. De no hacerlo, se correría el riesgo de un problema de inflación más persistente y, en última instancia, de un entorno de tipos de interés más altos durante más tiempo. En otras palabras, es posible que el BCE tenga que tolerar un crecimiento más débil a corto plazo para evitar unas condiciones monetarias aún más restrictivas más adelante.

Oportunidades para los inversores

La subida de tipos de junio parece un hecho. El debate ya no es si el BCE endurecerá la política monetaria, sino hasta qué punto y con qué rapidez. Nuestro escenario base sigue siendo de dos subidas de tipos adicionales antes de que termine el verano.

Dado que los mercados ya están descontando cerca de tres subidas en 2026, una parte significativa del ciclo de endurecimiento parece reflejarse en los bonos soberanos europeos a corto plazo. Esto hace que el segmento a corto plazo del mercado de tipos europeo resulte cada vez más atractivo.

Al mismo tiempo, el retroceso de los precios del petróleo por debajo de los 100 dólares por barril ha provocado un descenso de las expectativas de inflación implícitas en el mercado. Creemos que este ajuste es prematuro. El riesgo de que el conflicto geopolítico se prolongue más allá del verano, combinado con la posibilidad de nuevas interrupciones en la cadena de suministro y una dinámica de inflación más persistente, sigue sin valorarse en su justa medida.

En nuestra opinión, los mercados han descontado en gran medida la situación de los tipos de interés, pero no la de la inflación. Esta desconexión crea oportunidades en los mercados de deuda soberana europea.