Según el Informe Europeo de Pagos 2026 de Intrum, el 50% de las pymes españolas cree que la incertidumbre económica internacional aún no ha tocado techo, un porcentaje 15 puntos superior al registrado entre las grandes empresas. Este dato se produce en un contexto en el que el crecimiento sigue siendo una prioridad para el tejido empresarial español, ya que el 63% de las compañías lo sitúa entre sus principales objetivos de negocio. Con motivo del Día Internacional de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas, que se celebra el 27 de junio, el análisis permite determinar cómo afrontan las pymes un entorno marcado por la incertidumbre económica, la evolución de los pagos, la presión regulatoria y la necesidad de avanzar en digitalización.
Las pymes presentan una percepción propia del contexto económico. Aunque solo el 26% muestra inquietud por los aranceles, frente al 37% de las grandes compañías, su preocupación por la deflación alcanza el 35%, siete puntos por encima del dato registrado entre las grandes empresas. Esta combinación refleja que, pese a estar menos expuestas a algunos factores internacionales, las pequeñas y medianas empresas sí perciben riesgos relevantes para su actividad.
Uno de los principales desafíos para este segmento, que en España está integrado por casi tres millones de empresas, es su menor margen para absorber retrasos o impagos de sus clientes. El 42% de las pymes reconoce esta dificultad, siete puntos más que las grandes corporaciones. Además, el 17% afirma haber registrado un aumento de las pérdidas por crédito en 2025 frente al periodo anterior, mientras que entre las grandes empresas este porcentaje se sitúa en el 13%.
La resiliencia frente al impago en las pymes es mayor
Los clientes de las pymes presentan algo más de dificultad para pagar sus facturas. En concreto, este problema afecta a 6 de cada 10 empresas (62%), tres puntos por encima del dato registrado entre las grandes compañías. Esta situación puede generar un efecto en cadena, ya que las dificultades para cobrar acaban trasladándose, en muchos casos, a los proveedores. De hecho, el 52% de las empresas españolas reconoce haber incumplido plazos de pago con sus proveedores por haber sufrido impagos por parte de sus clientes, un impacto que se produce de forma similar en ambos segmentos, aunque es ligeramente superior entre las grandes empresas, donde alcanza el 59%.
Aun así, las pymes parecen contener algo mejor algunos efectos del impago. El 59% muestra preocupación por el retraso en los pagos, frente al 63% de las grandes corporaciones. Esta diferencia apunta a una mayor confianza de la pequeña y mediana empresa en su capacidad de resistencia y continuidad, pese a operar con menores recursos y márgenes de maniobra.
En cuanto a las consecuencias del retraso en los pagos, el deterioro de la relación con los clientes afecta al 16% de las pymes. Sin embargo, el impacto sobre la contratación es más acusado: casi 4 de cada 10 (39%) señala dificultades para incorporar nuevo personal, cinco puntos más que en el caso de las grandes empresas.
Las empresas reclaman una legislación más estricta
El Informe Europeo de Pagos de Intrum también muestra un amplio consenso empresarial sobre la necesidad de reforzar el marco regulatorio frente a la morosidad. El 57% de las empresas españolas solicita que los gobiernos impulsen regulaciones más estrictas para apoyar a las compañías afectadas por los retrasos en los pagos, con un nivel de acuerdo muy similar entre pymes y grandes empresas.
En este contexto, una posible reforma de la Directiva 2011/7/UE, relativa a la lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, plantea limitar el plazo de pago a 30 días para las pymes, manteniendo condiciones negociables para las grandes empresas.
Sin embargo, la presión regulatoria internacional no afecta por igual a todos los segmentos. Las grandes compañías perciben una mayor presión al reclamar cobros en otros países de la Unión Europea: el 62% afirma experimentar esta situación, frente al 25% de las pymes.
Oportunidad de mejora en digitalización y uso de la IA
La adopción de nuevas tecnologías en la gestión de pagos avanza más despacio entre las pymes. El 39% no ha utilizado inteligencia artificial en este ámbito, frente a solo el 10% de las grandes empresas, aunque más del 60% confía en que puede mejorar de forma significativa la gestión de pagos atrasados.
La diferencia también se refleja en la percepción sobre su utilidad. El 53% de las grandes compañías valora la capacidad de bots y asistentes para actuar de forma firme pero justa, frente al 19% de las pymes. Además, el 54% de las grandes empresas cree que los clientes prefieren interactuar mediante IA, frente al 18% de las pequeñas y medianas empresas.
Si bien las pymes generan más de la mitad de los empleos en empresas en España, entre los principales frenos para este tipo de compañías destaca la falta de talento interno y, en este sentido, el 58% reconoce dificultades para extraer valor real de la IA. A ello se suman la inversión inicial, los costes asociados y la complejidad de los sistemas nacionales, factores que retrasan los beneficios inmediatos de la digitalización.
Mientras las grandes compañías priorizan la IA como vía para acelerar cobros, con una diferencia de 14 puntos respecto a las pymes, estas apuestan más por otras herramientas, como el análisis de datos para predecir impagos y la posibilidad de ofrecer distintas opciones de pago a sus clientes, una práctica en la que superan en siete puntos a las grandes empresas. Esta tendencia podría cambiar a medida que avance la digitalización del segmento: el 32% de las pymes aún no utiliza estas herramientas de IA, pero prevé invertir en ellas, frente al 9% de las grandes compañías.
Las pymes españolas representan más del 96% del tejido empresarial y afrontan riesgos específicos en un entorno marcado por la incertidumbre económica, los retrasos en los pagos y la necesidad de avanzar en digitalización. Reforzar su capacidad de adaptación, mejorar el marco regulatorio e impulsar la inversión tecnológica será clave para consolidar su crecimiento.