Las altas temperaturas se han convertido en uno de los principales desafíos para la seguridad y la salud laboral durante los meses de verano. Según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), los accidentes laborales aumentan un 17% durante los episodios de calor extremo, lo que pone de manifiesto la necesidad de reforzar las medidas preventivas para proteger a los trabajadores más expuestos. Esta necesidad resulta especialmente relevante para aquellos profesionales que desarrollan su actividad al aire libre, como los trabajadores de la construcción, la agricultura, la logística o el mantenimiento urbano, cuya exposición prolongada al sol, el esfuerzo físico y las elevadas temperaturas incrementan el riesgo de sufrir estrés térmico, deshidratación, agotamiento o golpes de calor.
En este escenario, la prevención cobra una importancia cada vez mayor. La combinación de medidas organizativas, equipos de protección adecuados y nuevas tecnologías resulta clave para anticiparse a situaciones de riesgo y reforzar la seguridad durante la jornada laboral.
"El calor extremo ya no puede considerarse una circunstancia puntual del verano. Se ha convertido en un riesgo laboral que requiere una planificación preventiva específica, especialmente en aquellos entornos donde la exposición al calor forma parte de la actividad diaria", señala Núria Herrera, directora de Lyreco Intersafe, la línea de negocio especializada en seguridad laboral y equipos de protección individual de Lyreco.
La prevención empieza antes de que suba el termómetro
Los expertos en seguridad laboral de Lyreco Intersafe coinciden en que la mejor herramienta para reducir los riesgos asociados al calor es la anticipación. Adaptar la organización del trabajo a las condiciones meteorológicas y reforzar las medidas preventivas resulta fundamental para proteger a los trabajadores durante los meses de verano.
Entre las principales recomendaciones destaca programar las tareas físicamente más exigentes fuera de las horas centrales del día, evitando en la medida de lo posible la franja comprendida entre las 12:00 y las 17:00 horas. Asimismo, se aconseja establecer pausas más frecuentes en zonas de sombra o espacios bien ventilados para favorecer la recuperación térmica.
Los especialistas también recomiendan mantener una hidratación frecuente durante toda la jornada, utilizar ropa ligera y transpirable adaptada a las condiciones de trabajo y proteger las zonas más expuestas mediante elementos como gorras, cubrenucas, gafas con protección ultravioleta o protector solar, recordando siempre la importancia de la reaplicación a lo largo de la jornada.
Asimismo, es importante elegir el vestuario según el entorno. Por ejemplo, se recomienda utilizar tejidos como el poliéster para trabajos en exterior y optar por el algodón para trabajos de interior donde no existe corriente de aire. Para dar respuesta a esta necesidad de adaptabilidad, colecciones como el vestuario laboral de Intersafe resultan ideales, ya que están elaboradas con materiales sostenibles de alta calidad que proporcionan durabilidad y comodidad para el trabajador.
"La prevención frente al calor requiere una combinación de medidas organizativas, formación y equipos adecuados. Pequeñas acciones como planificar correctamente los trabajos, garantizar una hidratación adecuada o utilizar la protección necesaria pueden marcar una gran diferencia cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos", añade Herrera.
La tecnología gana protagonismo frente al calor extremo
Junto a las medidas preventivas tradicionales, la innovación tecnológica está adquiriendo un papel cada vez más relevante en la protección de los trabajadores expuestos al calor.
Actualmente existen soluciones tecnológicas capaces de monitorizar en tiempo real variables como la temperatura corporal, la temperatura ambiental o el tiempo de exposición al calor. Entre ellas destacan las pulseras inteligentes diseñadas para entornos laborales, que permiten recopilar información en tiempo real y detectar situaciones de riesgo de forma temprana, generando alertas visuales, sonoras o mediante vibración para facilitar una actuación rápida antes de que se produzcan consecuencias graves para la salud. Además, estos dispositivos permiten a las empresas contar con información objetiva sobre las condiciones de exposición al calor y reforzar la toma de decisiones preventivas.
Además, el mercado ha desarrollado nuevas soluciones diseñadas específicamente para mejorar el confort térmico de los trabajadores, como prendas técnicas adaptadas a altas temperaturas, accesorios refrescantes o chalecos de enfriamiento activo capaces de reducir la temperatura de la zona de refrigeración hasta 20ºC gracias a la incorporación de ventiladores y módulos termoeléctricos integrados. Este tipo de soluciones resulta especialmente útil en aquellos entornos de trabajo donde es más difícil aplicar otras medidas preventivas u organizativas.
"La tecnología se ha convertido en una gran aliada para la prevención. Contar con información en tiempo real permite anticiparse a situaciones de riesgo y reforzar la protección de los trabajadores más expuestos a las altas temperaturas", concluye Herrera.
Durante el periodo estival, marcado por olas de calor cada vez más frecuentes e intensas, los expertos recuerdan que invertir en prevención no solo contribuye a proteger la salud de los trabajadores, sino que también ayuda a reducir accidentes, minimizar bajas laborales y mejorar el bienestar y la productividad de los equipos.