ANAUCO Europa inicia nueva etapa desde Madrid con el objetivo de convertirse en un puente entre ciudadanos afectados, instituciones y sistemas judiciales de distintos países. Tras más de 25 años de trayectoria en Venezuela en la defensa de consumidores y usuarios, la organización amplía su modelo hacia la acción colectiva internacional en ámbitos financieros, sanitarios, migratorios y patrimoniales. Su reto: construir soluciones coordinadas para conflictos que una persona aislada difícilmente podría afrontar por sí sola. Su propuesta se basa en acciones de defensa colectiva. Entrevistamos a Roberto León Parilli.
ANAUCO Europa ha establecido su centro de operaciones en Madrid hace poco. ¿Por qué España y por qué ahora?
España representa un punto de encuentro natural entre Europa y América Latina. Miles de ciudadanos latinoamericanos desarrollan hoy su vida aquí, mientras mantienen relaciones jurídicas, patrimoniales y económicas con distintos países. Esa realidad ha generado un nuevo tipo de conflictos que trascienden las fronteras nacionales y requieren respuestas igualmente internacionales.
Después de más de veinticinco años impulsando acciones colectivas en distintas jurisdicciones, consideramos que había llegado el momento de establecer una presencia permanente en Europa. Madrid reúne las condiciones jurídicas, institucionales y estratégicas para convertirnos en un puente entre los ciudadanos afectados, las instituciones y los sistemas judiciales de distintos países.
No llegamos únicamente para litigar. Llegamos para construir un espacio de cooperación que permita prevenir conflictos, fortalecer la seguridad jurídica y promover soluciones colectivas eficaces.
Después de más de 25 años de trayectoria en la defensa de consumidores y usuarios, ¿qué supone esta nueva etapa europea para la organización?
Supone una evolución natural.
ANAUCO nació defendiendo consumidores y usuarios, pero la experiencia nos enseñó que muchas veces el problema no es únicamente de consumo. Es financiero, sanitario, migratorio o patrimonial.
Hoy hablamos de la defensa del ciudadano en situación de debilidad jurídica, cualquiera que sea el ámbito en el que se produzca esa vulnerabilidad.
Europa nos permite desarrollar ese modelo desde una perspectiva internacional, trabajando juntamente con despachos especializados, universidades, asociaciones y autoridades públicas.
Usted habla de acción colectiva como una herramienta que no necesariamente empieza en los tribunales. ¿Cómo definiría el modelo propio de ANAUCO Europa?
La acción colectiva comienza mucho antes de una demanda.
Empieza organizando a los afectados, documentando técnicamente el problema, dialogando con las instituciones, promoviendo soluciones regulatorias y construyendo consensos.
Solo cuando esas vías resultan insuficientes, el litigio colectivo se convierte en una herramienta necesaria.
Creemos que una buena acción colectiva no se mide únicamente por las sentencias obtenidas, sino también por los conflictos que logra evitar.
Muchos conflictos afectan a ciudadanos que viven en un país, tienen intereses en otro y deben reclamar en un tercero. ¿Está preparado el sistema actual para responder a esa realidad?
Todavía no plenamente.
El mundo se ha globalizado mucho más rápido que los mecanismos de protección jurídica.
Hoy una persona puede residir en España, haber invertido en un banco del Caribe, tener bienes en América Latina y verse obligada a reclamar ante tribunales de una cuarta jurisdicción.
Ese escenario exige cooperación internacional entre abogados, autoridades, reguladores y asociaciones de consumidores.
Precisamente ahí queremos aportar valor.
Actualmente, ¿en qué acciones colectivas están impulsando?
Estamos trabajando en varias acciones internacionales relacionadas con conflictos financieros, protección de ahorristas, defensa de pacientes, derechos de consumidores y cuestiones migratorias que afectan a miles de ciudadanos venezolanos residentes en España.
Cada uno de estos asuntos presenta características distintas, pero todos tienen un denominador común: afectan simultáneamente a un número importante de personas que individualmente tendrían enormes dificultades para ejercer eficazmente sus derechos.
¿Qué tienen en común conflictos tan distintos?
Todos parten de una misma realidad. Existe un desequilibrio entre el ciudadano y estructuras mucho más poderosas, ya sean financieras, empresariales o administrativas. La acción colectiva busca precisamente restablecer ese equilibrio. No se trata únicamente de obtener indemnizaciones. Se trata de garantizar acceso efectivo a la justicia, igualdad de oportunidades y seguridad jurídica.
Desde el punto de vista financiero, ¿qué papel puede jugar la acción colectiva cuando hay ahorros bloqueados, inversiones fallidas o afectados repartidos en distintas jurisdicciones?
Puede desempeñar un papel decisivo.
En conflictos financieros internacionales, actuar individualmente suele resultar muy costoso y poco eficiente.
La organización colectiva permite compartir información, reducir costes, coordinar estrategias jurídicas, fortalecer la representación ante autoridades y negociar desde una posición institucional mucho más sólida.
La experiencia demuestra que la cooperación organizada incrementa significativamente las posibilidades de alcanzar soluciones efectivas.
ANAUCO Europa insiste en que no llega a España para competir, sino para sumar. ¿Qué tipo de alianzas busca construir con instituciones, despachos, asociaciones o entidades del ecosistema jurídico y financiero?
Nuestra vocación es claramente colaborativa.
Queremos trabajar junto a despachos especializados, asociaciones de consumidores, colegios profesionales, universidades, entidades financieras responsables e instituciones públicas.
Los problemas actuales son demasiado complejos para abordarlos desde una sola organización.
Creemos firmemente en la cooperación multidisciplinaria como la mejor forma de proteger a los ciudadanos.
¿Cuál es el gran reto de ANAUCO Europa en los próximos meses?
Consolidarnos como un referente europeo en materia de acción colectiva internacional.
Queremos demostrar que es posible combinar rigor jurídico, diálogo institucional, cooperación internacional y litigación estratégica dentro de un mismo modelo de actuación.
Nuestro objetivo no es únicamente resolver los conflictos actuales.
Es contribuir a construir mecanismos que permitan prevenir los conflictos del futuro y fortalecer la protección jurídica de las personas en un mundo cada vez más globalizado.
“La acción colectiva no consiste únicamente en ganar juicios; consiste en construir soluciones que una persona aislada nunca podría alcanzar por sí sola.”