Análisis y Opinión

Tensiones geopolíticas enquistadas y claroscuros macroeconómicos

ANÁLISIS DE LAZARD

Por Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard

Redacción | Lunes 13 de julio de 2026

Los mercados siguen en tensión por la crisis geopolítica de Oriente Próximo. Las reservas estratégicas de energía reducidas a niveles operativos mínimos en algunos casos podría provocar un repunte de precios mucho más pronunciado si las hostilidades vuelven a los niveles observados en marzo, advierte Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard. Un escenario de tensiones latentes en el que las negociaciones se vean periódicamente interrumpidas por enfrentamientos entre Israel y Hezbolá u otros incidentes, como un conflicto en el Estrecho de Ormuz, continúa siendo la previsión de Lazard Geopolitical Advisory. “Es probable que el tráfico marítimo por Ormuz se normalice con el tiempo, pero seguimos mostrándonos algo escépticos ante el optimismo que se aprecia en los mercados respecto al ritmo y la fluidez de dicha normalización, como demuestra el hecho de que, el 10 de julio, los futuros del crudo Brent con vencimiento en diciembre de 2026 cotizaran a algo más de 75 dólares por barril”, reconoce Temple. En su opinión, aunque es fácil imaginar un exceso de oferta de energía en el primer semestre de 2027, parece justificada una prima de riesgo de cierta magnitud, dada la influencia real que ejerce Irán –si no un control absoluto– sobre los flujos energéticos del Estrecho de Ormuz. “Si bien Irán ya disponía de esa influencia en el pasado, el grado de control que ejerce hoy en día es fundamentalmente diferente de la capacidad de limitar los flujos que se temía”, afirma.



Mientras tanto, los mercados digieren referencias macroeconómicas de las principales potencias mundiales con claroscuros.

Estados Unidos

Los datos del mercado laboral estadounidense de junio fueron mixtos: las vacantes de empleo se mantuvieron estables en un nivel superior al esperado, de 7,59 millones; el empleo no agrícola creció menos de lo previsto (en 57.000 frente a la expectativa de consenso de 113.00); la tasa de paró bajó una décima (al 4,2%); y los recortes de empleo registrados por Challenger, Gray & Christmas cayeron más de un 50% mensual, hasta unos 46.000. Estas cifras dejaron un panorama incierto para las perspectivas de empleo del segundo semestre de 2026.

Según Temple, el principal desafío al evaluar la fortaleza del mercado laboral es determinar cuál es el nuevo umbral de equilibrio entre el crecimiento del empleo no agrícola y una tasa de desempleo estable. “Con las noticias recientes que sugieren que la administración estadounidense está intensificando de nuevo los arrestos y deportaciones relacionados con inmigración, podríamos ver más volatilidad en el futuro”. Su expectativa es que el desempleo se mantendrá relativamente estable hasta fin de año, con un riesgo marginal al alza. “Mi sesgo negativo se debe a mi preocupación por la economía en forma de K y la precaria situación económica que enfrenta la mitad inferior de los hogares estadounidenses, que viven al día y tienen pocos o ningún activo en el mercado bursátil”, comenta. Se mantiene escéptico, además, respecto a que la IA esté impulsando un tercio de los recortes de empleo en el sector tecnológico (que representan en torno a la tercera parte del total) y supone que algunas empresas podrían estar "maquillando" la situación al afirmar que están obteniendo eficiencias gracias a la IA. “Espero que la IA sí provoque pérdidas de empleo, pero creo que aún es pronto para observar efectos sistémicos en el mercado laboral”.

Esta semana, la atención se fijará en el IPC de junio, las ventas minoristas del mismo mes y el índice preliminar de Confianza del Consumidor de la Universidad de Míchigan de julio. Para el estratega de Lazard, es probable que la inflación general del IPC se modere al 3,8% desde el 4,2% de mayo, como sugiere el consenso, ya que la caída de los precios de la energía compensará con creces los aumentos en otros rubros (semiconductores, automóviles, tarifas aéreas...). Su expectativa es que se mantendrá entre el 3,5% y el 4,5% durante los próximos seis meses, siendo la principal fuente de volatilidad los precios de la energía, impulsados por las continuas tensiones latentes entre EEUU, Israel e Irán. También considera plausible que las ventas minoristas generales se hayan moderado en junio debido a la caída de los precios de la gasolina, y que las ventas del grupo de control, que excluye las categorías más volátiles, hayan aumentado un 0,5% mensual, ya que los consumidores han agotado en gran medida las devoluciones de impuestos y la tasa de ahorro ha alcanzado mínimos de varios años. Y sostiene que la caída del precio de la gasolina en junio por si sola posiblemente elevará el ánimo reflejado en la encuesta de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan y reducirá la tasa de inflación esperada a corto plazo.

Zona euro

Las cifras preliminares del IPC de junio en la zona euro fueron inferiores a lo esperado: la tasa general bajó al 2,8% desde el 3,2% y la subyacente cayó del 2,6% al 2,4%. El estratega de Lazard espera que la inflación de la región se modere más rápidamente que la de EEUU o Reino Unido, ya que el Banco Central Europeo (BCE) ya la había devuelto a su objetivo del 2% antes de que comenzara la guerra con Irán. Considera importante señalar que el éxito de la zona euro en reducir la inflación se debió en parte a la debilidad de la economía tras la invasión rusa de Ucrania, “pero aun así debería ofrecer cierto margen de maniobra al BCE cuando la inflación vuelva a situarse en el objetivo”.

China

La inflación del IPC de junio en China también quedó ligeramente por debajo de las expectativas, mientras que la del Índice de Precios al Productor (IPP) se ajustó a lo previsto. Según Temple, la caída de los precios de la energía desde que el petróleo Brent alcanzó su máximo a finales de abril probablemente empuje la inflación de vuelta a niveles “indeseablemente bajos”, ya que la demanda interna sigue siendo demasiado débil para absorber el exceso de producción de bienes.

De hecho, se prevé que el PIB del segundo trimestre de 2026 del gigante asiático y los datos macroeconómicos mensuales que se conocerán esta semana “pongan de relieve el continuo estrés económico”, subraya. Las estimaciones apuntan a que crecimiento real del PIB se haya desacelerado al 4.5% interanual. Un punto positivo en su panorama económico probablemente sea el comercio, con un aumento previsto de las exportaciones del 19,2% interanual en junio que impulsará un superávit comercial mensual récord de 121.000 millones de dólares.

Japón

La encuesta trimestral Tankan de Japón fue más sólida de lo pronosticado tanto para grandes como para pequeños fabricantes. Temple espera que la confianza empresarial y las condiciones de negocio se mantengan sólidas hasta fin de año, ya que los menores precios de la energía impulsan la situación de los sectores más afectados negativamente por la guerra con Irán, mientras que los beneficiarios del auge de la inversión en capital (capex) relacionada con la IA seguirán registrando pedidos sólidos gracias a las grandes carteras de pedidos pendientes. “Dada la estrechez de los mercados laborales, espero que continúen los sólidos aumentos salariales para los trabajadores”, concluye.