Economía

La inflación se estanca en el 3,2% en junio, pero el coste real de la vida se encarece

VALORACIÓN IPC

La vivienda dispara el IPC por la subida de la electricidad y el gas

Redacción | Miércoles 15 de julio de 2026

La última nota del INE confirma que la inflación no baja: el IPC se mantiene en el 3,2%, exactamente igual que en mayo. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, apenas retrocede una décima hasta el 2,9%, mostrando que la presión sobre los precios continúa instalada en la economía. El principal problema vuelve a ser la vivienda, que registra una tasa anual del 4,7%, más de tres puntos por encima del mes anterior. Según el INE, “los precios de la electricidad y, en menor medida, del gas, aumentaron con mayor intensidad que en junio de 2025”. Es decir, en palabras Joaquín Pérez, secretario general de USO, “la energía vuelve a empujar la inflación, evidenciando que las medidas para contener los precios energéticos no están logrando estabilizar el coste de la vida”.



En contraste, el grupo de Transporte reduce su tasa anual hasta el 5,1% por la bajada de los combustibles. Sin embargo, esta caída no debe interpretarse como una mejora estructural: el transporte sigue siendo uno de los sectores con mayor inflación acumulada y extremadamente sensible a cualquier repunte del petróleo. La volatilidad del sector muestra que la economía continúa dependiendo de factores externos que escapan al control interno.

La cesta de la compra sigue encareciéndose

La variación mensual del IPC (+0,6%) también refleja tensiones adicionales: la electricidad vuelve a subir con fuerza, los paquetes turísticos encarecen el ocio y los servicios de alojamiento aumentan sus precios en plena temporada alta. Todo ello indica que la cesta de la compra y los servicios esenciales siguen presionando a los hogares.

Por tanto, las cifras del IPC muestran que la inflación no se explica solo por el índice general, sino por el encarecimiento real de la vida: la cesta de la compra sigue subiendo y los precios de la vivienda vuelven a tensionar el presupuesto de las familias. Por eso, según Pérez, “es imprescindible que las subidas salariales no se limiten a seguir el IPC, sino que incorporen el aumento efectivo del coste de vida. Si los salarios solo se actualizan con el dato oficial de inflación, pero no con el precio de los alimentos, la energía o la vivienda, las personas trabajadoras seguirán perdiendo poder adquisitivo año tras año”.

El IPCA, el indicador armonizado europeo, se mantiene en el 3,6%, lo que confirma según Pérez “que España sigue por encima de los objetivos de estabilidad de precios y que la inflación continúa siendo un reto para la economía y para el poder adquisitivo de las familias”