“La reunión que el Banco Central Europeo (BCE) celebra este jueves 23 de julio se presenta como una de las más previsibles de los últimos meses. Tras el incremento de 25 puntos básicos aprobado el pasado 11 de junio, todo apunta a que la institución presidida por Christine Lagarde optará por mantener el precio del dinero sin cambios. El escenario encaja con la moderación de la inflación de la eurozona en junio hasta el 2,8%, cuatro décimas menos que en mes de mayo y su nivel más bajo desde marzo.
La política monetaria del BCE continúa marcada por la prudencia. Que sea este periodo estival de aumento del consumo y que los mercados aún estén asimilando la subida de 25 puntos básicos de junio reducen la presión para volver a endurecer las condiciones financieras de forma inmediata. En este contexto, el organismo europeo ganará tiempo durante las próximas semanas antes de tomar nuevas decisiones Tradicionalmente, la institución financiera evita introducir cambios relevantes en plena campaña de verano ya no solo por el aumento del consumo, sino también porque resulta más complejo medir con precisión el efecto de las decisiones monetarias. Por ello, de producirse un nuevo movimiento sobre los tipos de interés, el escenario más probable es la reunión de septiembre, una vez finalizado el verano y con más indicadores macroeconómicos sobre la mesa.
A ello se suma un entorno internacional todavía incierto. La evolución del conflicto en Irán y su posible impacto sobre el precio del petróleo continúan siendo uno de los principales factores de vigilancia para Fráncfort y el componente que más influye en la inflación. Un eventual repunte del barril Brent podría volver a trasladarse a la inflación energética y condicionar las próximas decisiones del BCE, del mismo modo que la evolución del contexto político y económico europeo marcará el margen de actuación de la autoridad monetaria durante el último trimestre del año.
Por tanto, la estabilidad de los tipos de interés supone un mensaje de tranquilidad para quienes estén pensando en contratar una hipoteca o revisen próximamente un préstamo variable. El Euríbor ya había descontado buena parte de la subida aprobada en junio y, salvo cambios inesperados en las expectativas del mercado, no se esperan movimientos bruscos durante las próximas semanas. Esto permitirá a las entidades financieras mantener una estrategia comercial relativamente estable durante el verano, época además de quietud en el mercado hipotecario. Será a partir de septiembre cuando los bancos puedan valorar con mayor claridad cómo actúan en respuesta a las decisiones que pueda tomar el BCE”.