Un estudio reciente sitúa a España a la cabeza de Europa en el tiempo que necesitan sus profesionales para desconectar realmente durante las vacaciones: una media de 27,1 días, frente a los 8,5 de Reino Unido, los 12,9 de Francia o los 14,7 de Alemania. La cifra ha reabierto el debate sobre el derecho a la desconexión digital, pero para Cipri Quintas, experto en Inteligencia Relacional, el foco está mal puesto. “Cuando hace falta casi un mes entero para dejar de pensar en el trabajo, el problema no es el calendario de vacaciones. Es que durante los otros once meses hemos convertido estar disponible en sinónimo de ser buen profesional. Eso no se cura con más días libres, se cura cambiando cómo nos relacionamos en el equipo”, explica Quintas.
Cipri Quintas, desde Inteligencia Relacional, insiste en que la desconexión de verano es un síntoma, no la causa.
La causa suele estar en relaciones profesionales construidas sobre la disponibilidad constante, la dificultad para poner límites y el miedo a decir que no. Cuando esas dinámicas no se corrigen durante el año, las vacaciones se convierten en el único momento en el que el cuerpo y la mente pueden bajar la guardia, y por eso cuesta tanto tiempo.
Para Cipri Quintas, hay una pregunta que casi ninguna empresa se hace: ¿estamos generando relaciones de confianza, donde desconectar no se vive como un riesgo, o relaciones de control, donde alguien siente que debe estar disponible para no quedar mal?
La respuesta a esa pregunta explica gran parte de esos 27 días.
Recomendaciones prácticas de Cipri Quintas para reducir esta dependencia del tiempo de vacaciones:
Sobre Cipri Quintas: Cipri Quintas es experto en Inteligencia Relacional, con más de una década dedicada a ayudar a profesionales y equipos a construir relaciones auténticas, sostenibles y libres de la lógica transaccional que domina gran parte del entorno laboral actual.