Salud

10 ingredientes para complementos alimenticios que pueden ayudar a aliviar la artritis

· La artritis afecta a cientos de millones de personas en todo el mundo

Redacción | Lunes 27 de julio de 2026

Aunque la medicación y la cirugía son opciones habituales, muchos pacientes también buscan enfoques complementarios, y los complementos alimenticios han cobrado gran protagonismo. SCC ha seleccionado 10 ingredientes respaldados por evidencia científica sólida para ayudar a controlar los síntomas de la artritis.



1. Glucosamina

La glucosamina es un componente básico del cartílago articular. Puede ayudar a ralentizar el desgaste del cartílago y favorecer la estructura articular. El organismo produce su propia glucosamina, pero con la edad y la degradación del cartílago, la producción interna puede no ser suficiente para cubrir las necesidades de reparación. Tomar complementos de glucosamina, en teoría, proporciona a las articulaciones más materia prima para su reparación. Algunos estudios también sugieren que podría frenar la acción de las metaloproteinasas de la matriz, unas enzimas que degradan el cartílago.

Los datos del Rotta Research Lab respaldan la toma de glucosamina durante al menos seis meses para obtener beneficios en la osteoartritis de rodilla leve a moderada.

2. Sulfato de condroitina

El sulfato de condroitina es una de las moléculas similares a los azúcares más abundantes en el cartílago. Su estructura está cargada de cargas negativas que atraen agua hacia el tejido, lo que ayuda a mantener la elasticidad del cartílago y su capacidad para soportar presión. También inhibe enzimas degradadoras del cartílago, como la colagenasa y la elastasa, ofreciendo cierta protección a las estructuras articulares.

La condroitina suele combinarse con la glucosamina, y ambos ingredientes pueden funcionar mejor juntos. Numerosos estudios clínicos de gran envergadura demuestran que el sulfato de condroitina proporciona un alivio del dolor estadísticamente significativo en personas con osteoartritis de rodilla moderada a grave.

3. Ácido hialurónico oligomérico

El ácido hialurónico es un componente clave del líquido sinovial y del cartílago: lubrica las articulaciones, absorbe impactos y aporta nutrientes a los condrocitos. En personas con osteoartritis, tanto la concentración como el peso molecular del ácido hialurónico en el líquido sinovial disminuyen considerablemente, lo que se traduce directamente en una peor lubricación y en un mayor daño del cartílago.

El ácido hialurónico oral convencional suele tener un peso molecular superior al millón de daltons, lo que impide que atraviese directamente la pared intestinal. Debe ser descompuesto primero por las bacterias intestinales, por lo que su biodisponibilidad global es bastante baja. El ácido hialurónico oligomérico, en cambio, se reduce a unos pocos miles de daltons mediante tecnología enzimática, lo que permite su absorción directa en el torrente sanguíneo a través de la mucosa intestinal.

Este ingrediente actúa de dos maneras: los fragmentos absorbidos pueden utilizarse como materia prima para la reparación del tejido articular y también actúan como moléculas señalizadoras que estimulan a los sinoviocitos a producir más ácido hialurónico propio.

Un metaanálisis de 2019 concluyó que la administración oral de ácido hialurónico (de 40 a 120 mg al día) durante dos o tres meses mejoraba significativamente las puntuaciones de dolor y la función articular en pacientes con osteoartritis.

4. Curcumina

La curcumina es uno de los compuestos antiinflamatorios naturales más estudiados. Actúa modulando a la baja la vía NF-κB y la expresión de COX-2, lo que bloquea las señales inflamatorias en múltiples puntos.

Numerosos ensayos controlados aleatorizados demuestran que los extractos estandarizados de curcumina con alta biodisponibilidad son tan eficaces como el ibuprofeno y otros AINE para reducir el dolor en la osteoartritis, pero con muchos menos problemas gastrointestinales. Es una opción sólida para pacientes con artritis que presentan un fuerte componente inflamatorio, tanto en osteoartritis como en artritis reumatoide.

Un inconveniente: la curcumina convencional tiene una absorción muy deficiente. Por eso, muchos productos añaden piperina (extracto de pimienta negra), que puede aumentar la biodisponibilidad hasta en un 2000 %.

5. Ácidos grasos omega-3

El EPA y el DHA presentes en los omega-3 son antagonistas naturales de compuestos proinflamatorios como la prostaglandina E2 y el leucotrieno B4. Compiten con el ácido araquidónico en la vía metabólica, reduciendo la producción de citocinas inflamatorias clave como el TNF-α, la IL-1β y la IL-6.

En la artritis reumatoide, la evidencia de los omega-3 es especialmente sólida. Diversos metaanálisis demuestran que la suplementación con omega-3 puede reducir significativamente la rigidez matutina, disminuir el número de articulaciones dolorosas y reducir el consumo de AINE. Los pacientes con osteoartritis que presentan inflamación notable también pueden beneficiarse.

6. Vitamina D

La vitamina D no recibe suficiente reconocimiento por su papel en la artritis. Además de regular los niveles de calcio y fósforo y mantener la salud ósea, también es un regulador inmunológico clave que participa tanto en la inmunidad innata como en la adaptativa.

En la osteoartritis, mantener niveles adecuados de vitamina D ayuda a proteger el hueso subcondral, lo que a su vez ralentiza indirectamente la degeneración articular.

7. Metilsulfonilmetano (MSM)

El MSM es un compuesto orgánico de azufre de origen natural. El azufre es un elemento crucial para la síntesis de colágeno y glucosaminoglucanos, que constituyen la estructura básica del cartílago articular y el tejido conectivo. Disponer de un buen aporte de azufre favorece el metabolismo y la reparación normales de estos tejidos.

Varios estudios clínicos demuestran que el MSM puede reducir el dolor y mejorar la función articular en pacientes con osteoartritis, especialmente cuando se combina con glucosamina. En general, es muy seguro y funciona bien como parte de una rutina de apoyo para el cuidado de las articulaciones.

8. Colágeno tipo II hidrolizado

El colágeno tipo II es el principal colágeno del cartílago articular y representa aproximadamente el 60 % de sus proteínas totales. La hidrólisis descompone el colágeno natural en péptidos de bajo peso molecular que el intestino absorbe con mayor facilidad.

Existen dos teorías principales sobre cómo actúa el colágeno tipo II hidrolizado por vía oral:

En primer lugar, aporta materia prima: los péptidos de colágeno absorbidos pueden ser reutilizados por los condrocitos para formar nuevas fibras de colágeno.

En segundo lugar, está la vía inmunológica. Algunos investigadores creen que el colágeno oral podría desencadenar tolerancia inmunológica oral, lo que ayudaría a atenuar el ataque inmunitario del organismo contra sus propios antígenos del cartílago, lo que podría ser relevante para la artritis reumatoide.

9. Insaponificables de aguacate y soja (ASU)

Los ASU son una mezcla de grasas insaponificables extraídas de los aceites de aguacate y soja, en una proporción de 1:2. Se utilizan ampliamente en Europa y son uno de los extractos vegetales mejor estudiados en el ámbito de la salud articular.

Un ensayo controlado aleatorizado de tres años de duración demostró que la administración diaria de 300 mg de ASU ralentizaba significativamente la progresión del estrechamiento del espacio articular en pacientes con osteoartritis de rodilla. Los ASU tardan un tiempo en hacer efecto: es necesario tomarlos de forma constante durante varios meses para observar resultados. Si se es alérgico a la soja, es importante comprobar que el producto haya eliminado las proteínas alergénicas.

10. Extracto de jengibre

El jengibre tiene una larga historia de uso medicinal, y sus efectos contra la artritis proceden principalmente de los gingeroles y los shogaoles. El gingerol inhibe simultáneamente las vías inflamatorias de la COX-2 y la 5-LOX, lo que lo diferencia de los antiinflamatorios de un solo objetivo que solo actúan sobre la COX-2. El extracto de jengibre también posee propiedades antioxidantes que ayudan a reducir el estrés oxidativo en la articulación.