Análisis y Opinión

Las grandes economías resisten en un escenario geopolítico complejo

ANÁLISIS LAZARD

Por Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard

Redacción | Lunes 27 de julio de 2026

Lazard Geopolitical Advisory (LGA) prevé que persista el escenario de “tensiones latentes” en Oriente Próximo, pero el riesgo de un retorno temporal a las hostilidades en toda regla ha aumentado considerablemente. La semana pasada se vio como los precios de los futuros del crudo Brent saltaban por encima de los 100 dólares por barril, frente a los niveles de poco más de 70 dólares tres semanas antes. Para Ronald Temple, estratega jefe de mercados de Lazard, el riesgo de subida de los precios de la energía es mucho mayor en esta ronda de escalada que en las anteriores, dado el grado en que se han agotado las reservas estratégicas desde que comenzó la guerra. “Además, tras recortar las importaciones de petróleo en casi 5 millones de barriles al día, es poco probable que China pueda absorber más impactos en la oferta”, advierte.



Mientras tanto, los indicadores siguen revelando la resiliencia de las principales economías del mundo pese al complicado escenario geoestratégico.

Estados Unidos

La inflación del IPC de EEUU fue notablemente mejor de lo esperado en junio, al igual que ha sido “menos grave” de lo previsto durante el último año, pese a los varios frentes de presión sobre los precios: aranceles, guerra con Irán o, más recientemente, semiconductores. Hasta la fecha, las presiones se han mantenido relativamente aisladas, pero con el tiempo el “efecto acumulativo” podría traducirse en una presión inflacionista más sistémica. Ayudará a verlo los próximos datos, en los que uno de los puntos de atención para el estratega de Lazard es la inflación de los alquileres de vivienda. La inflación de la vivienda (aproximadamente el 44% del IPC subyacente) fue anómalamente baja en junio y el experto cada vez espera más una aceleración, dada la situación de pleno empleo de la economía estadounidense y los bajos rendimientos de los alquileres inmobiliarios residenciales.

El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Míchigan repuntó gracias a la caída de los precios de la gasolina, pero esprobable que el reciente y fuerte aumento de los mismos provoque un incremento de las expectativas de inflación y un descenso de los índices de confianza en agosto. En todo caso, las encuestas de junio y julio reflejan la rapidez con la que la confianza puede recuperarse tras descensos temporales, apunta el experto. “La relación entre este indicador específico de confianza y el crecimiento del PIB es débil, pero pone de relieve la desconexión entre una economía en forma de K y la resistencia del PIB y las ventas al por menor”, comenta.

Esta semana se dará a conocer el PIB del segundo trimestre de la primera economía mundial y las previsiones apuntan a que el crecimiento real se sitúe en el 2,3% intertrimestral anualizado, frente al 2,1% del trimestre anterior. Temple estará atento a las ventas finales reales a compradores privados nacionales (excluyen los efectos del comercio internacional y el gasto público) para evaluar el impacto que ha tenido la guerra de Irán en la actividad privada nacional; y también vigilará en qué medida el crecimiento económico se debe al actual auge de la inversión en capital fijo en inteligencia artificial (IA).

Zona euro

El BCE mantuvo los tipos de interés sin cambios en una decisión acordada por unanimidad. Christine Lagarde, indicó que el BCE se guiará por los datos, no se comprometió a ninguna línea de actuación futura y señaló en más de una ocasión que el panorama económico actual ha vuelto a la previsión de referencia de junio. “Los mercados interpretaron el mensaje del BCE como una reafirmación de las perspectivas de subidas de tipos, pero yo recomendaría cautela a la hora de formular hipótesis de política monetaria con gran certeza hasta que sepamos cuándo y cómo terminará la guerra de Irán”, asevera el estratega de Lazard.

Se espera un crecimiento del PIB real en la zona euro, que se difundirá esta semana, del 0,2% intertrimestral anualizado, frente a una tasa de crecimiento cero revisada al alza en el primer trimestre de 2026. La economía parece haber resistido el revés de la guerra de Irán mejor de lo esperado, sostiene Temple. También se publicarán las cifras de IPC de julio para las principales economías de la región, sobre las que aún no se dispone de previsiones de consenso. Sin embargo, en su conjunto se pronostica una ligera subida de la inflación general, hasta el 2,9% interanual desde el 2,8% de junio, y que la subyacente se mantenga en el 2,4%.

China y Japón

El crecimiento del PIB real de China en el segundo trimestre de 2026 no alcanzó las expectativas, al situarse en el 4,3%, mientras que los datos mensuales de junio realzan la creciente brecha entre un sector manufacturero fuerte y orientado a la exportación y una demanda interna débil. La disparidad cada vez mayor entre los datos macroeconómicos de alto nivel y la situación real del hogar chino medio es la mayor preocupación para Temple: las ventas minoristas en lo que va de 2026 sólo superan en un 1,3% la cifra del año anterior, el crecimiento real del gasto es prácticamente nulo, y la inversión y los precios de la vivienda siguen descendiendo, ilustra.

Reconoce que el comercio del gigante asiático fue un punto positivo, destacando especialmente la actividad relacionada con la tecnología: el superávit comercial, sin ajustar estacionalmente, alcanzó en junio su segundo nivel más alto de la historia, con 125.600 millones de dólares; las exportaciones se dispararon un 27% interanual, con los semiconductores y los ordenadores representando aproximadamente un tercio de ese aumento; y las importaciones aumentaron un 36 %, y esos mismos dos sectores representaron algo menos de la mitad del incremento.

La inflación del IPC de Japón se mantuvo contenida gracias a las medidas del Gobierno para limitar los efectos de la guerra de Irán sobre los precios de la energía y a las ayudas a la educación. Para el estratega de Lazard, el Banco de Japón (BoJ) parece haber vencido a la deflación y espera que los hogares vayan reaccionando ante el contexto de inflación normalizada desviando capital del efectivo hacia activos como las acciones, “que tienen el potencial de cubrir los riesgos de inflación y revalorizarse más rápidamente”.

Bancos centrales, en el foco

Es probable que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios. Dado que el organismo presidido por Kevin Warsh sopesa el riesgo creciente de que se amplíen las presiones inflacionistas, impulsadas por la combinación de la guerra con Irán y el auge de la inversión en inteligencia artificial, Temple espera que la mayoría vote a favor de esperar a la reunión del 16 de septiembre, cuando haya más claridad sobre la guerra y se disponga de muchos más datos que evaluar en materia de inflación y empleo.

Tampoco se prevén sorpresas por parte del Banco de Inglaterra (BoE) ya que cualquier sensación de alivio que puedan sentir sus miembros después de tres meses de IPC mejor de lo esperado se verá atenuada por el aumento de los precios de la energía y la reaceleración de la inflación general.

Y teniendo en cuenta que ya han aumentado las especulaciones de que el BoJ se está preparando para subir los tipos de forma más agresiva que al ritmo de dos veces al año que esperaban anteriormente los inversores, el estratega de Lazard reconoce que estará atento a cualquier señal de su disposición a adoptar un enfoque más restrictivo.