España afronta una etapa decisiva para consolidar su posición como economía tecnológica. El país cuenta con un ecosistema emprendedor más maduro, una creciente especialización en inteligencia artificial, ciberseguridad, software B2B y tecnologías profundas, y un número cada vez mayor de empresas nacidas con vocación internacional. Esta evolución abre una oportunidad para reforzar la autonomía tecnológica española y europea. Sin embargo, desarrollar capacidades propias no es suficiente: también es necesario llevarlas a los mercados internacionales, integrarlas en cadenas de valor estratégicas y convertir la innovación en clientes, inversión, propiedad intelectual y compañías capaces de competir globalmente.
José María Blasco Ruiz, director del Departamento de Emprendimiento de ICEX España Exportación e Inversiones, sitúa las misiones internacionales como uno de los instrumentos esenciales para proyectar esas capacidades.
“Las misiones comerciales organizadas por ICEX son la imagen internacional del ecosistema español”.
La participación conjunta de startups, scaleups, corporaciones, fondos de inversión, universidades, aceleradoras y otros actores permite mostrar la verdadera dimensión del ecosistema español, generar relaciones dentro de las propias delegaciones y abrir puertas ante clientes y socios de los mercados de destino. ICEX articula este acompañamiento a través de su red de 107 Oficinas Económicas y Comerciales en el exterior, que proporcionan información, apoyo promocional y respaldo institucional.
Startups españolas con vocación global
Entre las empresas tecnológicas que están desarrollando esa proyección internacional se encuentra Golden Owl, startup española especializada en inteligencia externa, inteligencia artificial y tecnologías de uso dual.
La compañía ha participado en iniciativas vinculadas a Web Summit, Exponor Chile y VivaTech, y prepara su presencia en Bits & Pretzels. Preguntado por esta trayectoria, Blasco destaca la importancia de mantener una actividad internacional continuada:
“Esta participación concatenada en acciones ICEX en el extranjero permite dar una continuidad al apetito internacional de las startups muy necesario”.
Desde ICEX señalan, además, que cada encuentro responde a una estrategia diferente. Web Summit exige una preparación específica por su dimensión global; VivaTech representa una oportunidad para reforzar las relaciones entre proveedores y clientes europeos; y Bits & Pretzels está especialmente orientado a empresas con una estrategia clara de escalabilidad en Europa central.
La experiencia de Golden Owl refleja así un patrón cada vez más frecuente entre las startups españolas: empresas que no conciben la internacionalización como una acción puntual, sino como una parte estructural de su crecimiento, su acceso a mercados y su posicionamiento tecnológico.
España crece, pero aún debe superar la brecha de escala
Esta proyección exterior debe apoyarse en una lectura realista de la posición tecnológica del país. Un análisis sobre el Mercado Tecnológico Español 2026, presentado por Golden Owl y generado mediante su plataforma de inteligencia Noctua, concluye:
“España entra en 2026 con un ecosistema tecnológico más grande, más internacional y mejor financiado que hace cinco años”.
El informe advierte, no obstante, de que España todavía se encuentra por debajo de Francia y Alemania en capital de crecimiento, intensidad de I+D, industrialización y número de empresas que alcanzan valoraciones globales. Su ventaja competitiva reside en la combinación de talento internacional, costes comparativamente atractivos, conexión con Latinoamérica y especialización en IA aplicada, ciberseguridad, energía, espacio, software empresarial y tecnologías duales.
Las cifras de resultados unicornio incluyen compañías que alcanzaron esa valoración en algún momento, así como determinadas adquisiciones, salidas o valoraciones históricas, por lo que no equivalen necesariamente al número actual de unicornios privados independientes.
Los datos de SpainCap reflejan, al mismo tiempo, la aceleración del ecosistema: el valor agregado de las startups españolas superó los 110.000 millones de euros en 2025, más del doble que en 2020. España dispone, por tanto, de una masa emprendedora creciente, aunque sigue necesitando más capital para las fases avanzadas y una mayor capacidad para acompañar a las compañías desde la validación inicial hasta la expansión global.
La dimensión económica del sector también queda respaldada por los datos del Instituto Nacional de Estadística. La última fotografía estructural disponible sitúa al sector TIC español en 76.828 empresas, 655.375 personas ocupadas y 136.717 millones de euros de cifra de negocio. La facturación aumentó un 10 % interanual y el empleo un 5,5 %, lo que confirma que la tecnología ya constituye un sector relevante de la economía española.
El reto consiste ahora en transformar esa capacidad en una mayor presencia internacional, incrementar el peso de los productos y servicios tecnológicos de alto valor añadido y conseguir que más startups accedan a clientes corporativos, rondas avanzadas y mercados globales.
Para ICEX, la dirección estratégica está definida:
“La estrategia de ICEX es clara en la búsqueda de clientes, financiación y visibilidad para las startups españolas”.
Blasco subraya que la escalabilidad internacional resulta obligatoria para las compañías tecnológicas y que el acompañamiento permite reducir la incertidumbre con la que operarían si accedieran solas a otros mercados. En ese proceso, la colaboración entre fondos españoles y extranjeros, el papel tractor de las corporaciones y la presencia continuada en los ecosistemas internacionales serán determinantes para convertir la innovación española en crecimiento, autonomía tecnológica y liderazgo empresarial.