Sin embargo, con frecuencia se emplean para referirse a ellos términos que no describen correctamente su realidad histórica, jurídica o geográfica. Entre esas denominaciones aparecen las de «colonias», «enclaves», «presidios» o «territorios ocupados». Aclarar por qué no resultan adecuadas permite comprender mejor la naturaleza de estos territorios y evitar interpretaciones imprecisas. Así lo afirma el "Observatorio de Ceuta y Melilla".
Ninguno de estos territorios figura en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas. En esa relación se incluyen aquellos territorios pendientes de descolonización conforme al marco establecido por la organización internacional.
Ceuta, Melilla, Alhucemas, Vélez de la Gomera y las Chafarinas no aparecen en ella. Por tanto, no están considerados colonias ni sujetos a un proceso de descolonización en el ámbito de Naciones Unidas.
Tampoco es correcto denominarlos enclaves. En sentido geográfico, un enclave es un territorio completamente rodeado por otro Estado, una circunstancia que no se da en ninguno de estos casos.
Ceuta y Melilla tienen costa y acceso directo al mar Mediterráneo. Los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera y el archipiélago de las Chafarinas se encuentran igualmente en contacto directo con el Mediterráneo. Todos disponen, por tanto, de comunicación marítima con el resto de España.
La palabra «enclave» puede parecer una descripción meramente geográfica, pero no refleja con precisión la situación de estos territorios.
El término «presidio» se relaciona con el hecho de que algunos de estos lugares albergaron prisiones o instalaciones militares en determinados periodos históricos.
Sin embargo, esa función desempeñada en el pasado no define su identidad actual ni permite resumir en una sola palabra varios siglos de historia. Ceuta, Melilla, Alhucemas, Vélez de la Gomera y las Chafarinas poseen trayectorias históricas mucho más amplias y complejas.
Utilizar hoy esta denominación supone reducir su realidad a un episodio concreto y ya superado.
Tampoco resulta adecuado referirse a ellos como «ciudades ocupadas» o «territorios ocupados».
La vinculación de estos territorios con España se remonta a varios siglos atrás y, en distintos casos, es anterior al nacimiento de Marruecos como Estado independiente en 1956. Su ubicación en el norte de África no determina por sí sola su soberanía ni invalida su pertenencia a España.
La proximidad geográfica a otro país tampoco constituye, por sí misma, un argumento suficiente para cuestionar la soberanía sobre un territorio. Existen numerosos ejemplos internacionales de territorios pertenecientes a un Estado pese a encontrarse próximos a las costas de otro.
Ceuta, Melilla, el peñón de Alhucemas, el peñón de Vélez de la Gomera y el archipiélago de las Chafarinas forman parte de la historia de España.
Cada uno tiene sus propias características y su propia evolución, pero todos comparten una realidad histórica que no puede explicarse correctamente mediante términos como «colonias», «enclaves», «presidios» o «territorios ocupados».