Sociedad

Cómo el envejecimiento poblacional está redefiniendo la inversión en salud según Nicole Junkermann

· Los grandes cambios económicos rara vez se producen de forma repentina

Redacción | Viernes 07 de agosto de 2026

A diferencia de las innovaciones tecnológicas que irrumpen en pocos años o de las tendencias de consumo que cambian con rapidez, las transformaciones demográficas avanzan lentamente. Sin embargo, cuando alcanzan cierta magnitud terminan modificando sectores completos de la economía. El envejecimiento de la población es uno de esos fenómenos y, para un reducido grupo de inversores, representa una de las oportunidades estructurales más importantes del siglo XXI.



Durante más de una década, Nicole Junkermann ha defendido que la longevidad no debe entenderse únicamente como una cuestión sanitaria, sino también como un cambio económico capaz de transformar la investigación biomédica, la industria farmacéutica y la asignación global de capital. Tras cofundar Infront Sports & Media — vendida a Bridgepoint por 600 millones de euros en 2011 — fundó NJF Capital al año siguiente y ha construido desde entonces una cartera de más de 40 empresas en tecnología, ciencias de la vida y deporte, que incluye nombres como Revolut, SpaceX y el fabricante de chips de IA Groq.

Mientras numerosos fondos buscaban oportunidades en aplicaciones digitales, redes sociales o plataformas de consumo, Junkermann apostó por un ámbito mucho menos visible: empresas que intentaban comprender los mecanismos biológicos del envejecimiento y desarrollar herramientas capaces de mejorar la salud durante las últimas décadas de la vida. "Los cambios más importantes no se anuncian a sí mismos", dice. "La demografía no tiene ciclos de hype. Simplemente llega — y cuando billones de euros de gasto sanitario anual empiezan a moverse, la única pregunta real es hacia dónde van."

Nicole Junkermann defiende que el envejecimiento poblacional redefine la inversión en salud

En 2050, uno de cada cuatro europeos tendrá más de 65 años. Japón ya convive desde hace años con una de las poblaciones más envejecidas del planeta, mientras que China experimenta una transición demográfica sin precedentes debido a la reducción de la natalidad y al incremento de la esperanza de vida. La presión sobre los sistemas sanitarios ante el envejecimiento se ha convertido así en una cuestión estratégica para gobiernos, hospitales e inversores: los modelos asistenciales que durante décadas respondieron principalmente a enfermedades infecciosas o episodios agudos deben adaptarse ahora a patologías crónicas que requieren seguimiento durante muchos años.

Los sistemas de salud afrontan un desafío complejo. Durante buena parte del siglo XX, la medicina estuvo orientada principalmente a combatir enfermedades infecciosas, lesiones traumáticas o episodios agudos. Hoy el panorama es diferente. Una parte significativa del presupuesto sanitario se destina al tratamiento de enfermedades crónicas asociadas a la edad, entre ellas el cáncer, las patologías cardiovasculares, la diabetes o las enfermedades neurodegenerativas.

Nicole Junkermann considera que el verdadero cambio de paradigma consiste en actuar antes de que aparezca la enfermedad. En lugar de limitarse a tratar sus consecuencias, la investigación actual intenta comprender los procesos celulares que favorecen el envejecimiento para retrasar su aparición o reducir su impacto. Ese enfoque sitúa en el centro del debate el concepto de healthspan: el número de años vividos con buena salud. Para la mayoría de las personas existe una brecha de aproximadamente una década entre cuánto tiempo viven y cuánto tiempo viven bien. "Vivir más nunca fue el problema interesante", dice Junkermann. "El problema interesante es comprimir los años de enfermedad al final de la vida. Cerrarla lo cambia todo — para los individuos y para los sistemas de salud que van camino a la insolvencia en su trayectoria actual."

Cómo se construye una cartera cuando la biología se encuentra con la inteligencia artificial

Reducir esa brecha constituye uno de los principales objetivos de muchas de las empresas respaldadas por NJF Capital. En lugar de buscar soluciones aisladas para enfermedades concretas, varias de ellas investigan mecanismos biológicos comunes que participan en diferentes patologías relacionadas con el envejecimiento.

Cambrian Biopharma es uno de los ejemplos más representativos. La firma entró en Serie A en 2019 en esta biotecnológica que desarrolla múltiples programas de investigación centrados en intervenir sobre las causas biológicas del envejecimiento, con el propósito de prevenir simultáneamente diversas enfermedades asociadas a la edad.

Otra empresa relevante dentro de la cartera es Owkin, firma franco-estadounidense en la que Junkermann entró al inicio de su trayectoria. Utiliza inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de información médica y facilitar el descubrimiento de nuevos tratamientos, atacando la brutal economía del descubrimiento de fármacos donde el éxito ocasional ha tenido históricamente que financiar miles de ensayos fallidos.

El ecosistema de inversión también incorpora compañías como Deep Genomics, especializada en enfermedades genéticas; Gordian Biotechnologies, dedicada a comprimir los plazos de ensayos clínicos; y Hawkeye Bio, que desarrolla herramientas para detectar el cáncer en fases tempranas, cuando las probabilidades de éxito terapéutico son considerablemente superiores. "Me mantendría bien alejada de la mayor parte de lo que se comercializa como longevidad — los suplementos, las clínicas que venden optimismo por el vial", dice Junkermann. "El núcleo invertible está donde la IA se encuentra con la biología: las herramientas que hacen que descubrir y entregar tratamientos sea estructuralmente más barato. No es una apuesta por ningún avance concreto. Es una apuesta por la productividad de todo el sistema."

La inteligencia artificial desempeña un papel fundamental dentro de esta transformación. El análisis automatizado de datos clínicos y genéticos permite reducir tiempos de investigación, seleccionar con mayor precisión posibles candidatos terapéuticos y disminuir parte del elevado coste asociado al desarrollo de nuevos medicamentos.

Una ventaja científica europea que el capital aún no ha sabido aprovechar

Europa también ocupa un lugar destacado dentro de esta visión estratégica. Aunque el continente suele compararse con Estados Unidos en términos de innovación digital, la posición se invierte en ciencias de la vida: las instituciones de investigación, el talento clínico y los datos de salud longitudinales que albergan los sistemas públicos son activos que los competidores estadounidenses gastan fortunas intentando replicar.

"Este es uno de los pocos frentes en los que Europa parte con ventaja", dice Junkermann. "La ciencia está aquí. Lo que ha faltado es capital paciente — inversores dispuestos a aguantar a través de ciclos de desarrollo que no encajan en un fondo de cinco años. Si eso no cambia, ya conocemos el desenlace: la ciencia se queda, el valor se va."

Las tendencias demográficas continúan reforzando la tesis de inversión. El incremento de la población mayor, la creciente incidencia de enfermedades crónicas y la necesidad de mejorar la eficiencia de los modelos asistenciales seguirán impulsando la demanda de innovación biomédica durante las próximas décadas. Desde esta perspectiva, la estrategia impulsada por Nicole Junkermann representa mucho más que una apuesta por un sector específico: refleja una forma de entender la inversión basada en identificar cambios estructurales antes de que sean evidentes para el conjunto del mercado. Conforme el envejecimiento de la población siga transformando la economía mundial, las compañías capaces de combinar biología, inteligencia artificial y medicina de precisión podrían situarse entre las protagonistas de una nueva etapa de crecimiento para la industria de la salud.